jueves, 9 de marzo de 2017

Green Arrow: Año Uno

Oliver Queen es un frívolo playboy al que no le importa nada ni nadie... aparentemente ni siquiera él mismo. Pero cuando es traicionado y abandonado en medio de la jungla en una isla, averigua que sí hay una cosa que le importa: ¡la justicia! Armado solamente con flechas y un arco hechos a mano, Queen lucha por sobrevivir en un nuevo y cruel territorio, mientras combate a los violentos traficantes de droga responsables de su situación. Green Arrow: Año uno es el origen definitivo del Arquero Esmeralda, narrado por los multipremiados autores Andy Diggle (Batman, Los Perdedores) al guion y Jock (La Cosa del Pantano, Hellblazer) al dibujo. Además, esta edición de lujo contiene fragmentos ilustrados del guion, bocetos y una introducción del escritor Brian K. Vaughan (Perdidos, Y, el último hombre).

Que Arrow es un superhéroe de DC cómics inspirado en Robin Hood, que bajo la capucha se oculta Oliver Queen, que éste forma parte de La Liga de la Justicia o que en muchas de sus aventuras ha compartido viñetas con Green Lantern para luchar contra el mal es algo que todo el mundo sabe, o tal vez no; tal vez solamente lo sabían todos esos lectores que se habían acercado con más meticulosidad a las publicaciones de la editorial que ha visto nacer a grandes personajes como Superman, Batman o Wonder Woman. Si Arrow ahora es quien es, un personaje mucho más conocido que hace unos años, es sobretodo gracias a la serie de televisión de Warner Bros. Pero antes de que Stephen Amell con gesto atormentado repartiera estopa a diestro y siniestro por Starling City o intentara sobrevivir en una isla perdida en los confines de la tierra, la leyenda de Green Arrow ya había nacido unas cuantas veces. Así que, ¿por qué hacerlo de nuevo? ¿Hay más cosas que contar? Tal vez no es lo que se cuenta, sino cómo se hace, cómo se moderniza el mito actualizándolo a los tiempos que corren. Para ello se ha contado con Andy Diggle que se ha hecho cargo del guión mientras que Jock ha tomado los lápices para dar vida al nuevo Oliver Queen.



En Green Arrow: Año Uno, se narra ese primer año de transición entre el hombre de vida acomodada y el protector de los débiles que ya conocemos. Esta vez este nuevo principio pretende ser más realista, más acorde con los tiempos que vivimos pero sin dejar de lado la esencia de la historia original.Se nos muestra en unas pocas, y creo que algo escuetas, páginas como es Oliver Queen antes de coger el arco y vestir la capucha verde. Ese playboy al que le gusta ir de fiesta en fiesta, acostarse con chicas cuyos nombres no recordará a la mañana siguiente y acabar por los suelos en más de una ocasión por haber abusado del alcohol. Un viaje en barco que acabará en un grave incidente le arrastrará a una isla que al principio cree desierta. Allí no hay lujos ni mayordomos que le preparen el desayuno así que el niño rico consentido deberá buscarse la vida. En tan solo unas pocas páginas nos cuentan que en la ahora simple y monótona vida de Ollie han pasado varios meses. Tal vez un puñado de páginas más contando como se aclimata, las vicisitudes a las que se enfrenta, tales como el hambre, la sed y la soledad, hubieran servido para dar mayor énfasis a ese paso de tiempo. Pero las páginas son las que son así que por suerte la voz de Ollie, esa vocecita que marca su personalidad y que sale de su cabeza (de la de Andy Diggle realmente) nos permitirá escuchar sus pensamientos, los buenos, los malos, los de desesperación, los de añoranza, y observar como la mariposa deja su crisálida para mutar en un hombre mejor que busca redención y hacer algo con una vida que ha estado desperdiciando.


Es evidente, y ninguna sorpresa, que Oliver no estará solo en la isla y que además de gente oprimida a la que liberar habrá villanos con los que deberá enfrentarse, y al fin ponerse a prueba, con una trama de tráfico de drogas más que aceptable de por medio. Así pues, aunque el guión no es una maravilla, repleto de clichés y algún que otro giro argumental previsible, la forma de narrar, y aunque me reitere, de Diggle, la frescura que otorga al personaje, dándole varios matices en una historia que apenas alcanza las 150 páginas, hace que éste tenga cierta complejidad emocional.



A esto hay que añadirle un trabajo más que notable por parte de Jock al que parece darle pereza dibujar fondos (en ocasiones sorprendentemente vacíos) pero que domina con bastante pericia, y a pesar de un trazo casi de boceto, los momentos de acción, que no son pocos, y esos claroscuros en los que la imponente figura, casi de deidad, de Green Arrow domina toda la página apuntando de forma amenazante con su arco.



Green Arrow: Año Uno podría haber sido más de lo mismo pero la sinergia de Diggle y Jock convierten el origen del héroe de la capucha verde y el arco en un cómic sin mayor pretensiones que divertir y agradar, pero mostrando que aun contando lo mismo se puede innovar, al menos un poquito, reinventando a su vez un personaje con el que es sencillo empatizar.