lunes, 24 de agosto de 2015

Desintegración (La guerra de la reina araña. Libro 1)




Ciudad de esplendor y crueldad, patria de mortíferos guerreros y nigromantes diabólicos, la joya más brillante del vasto mundo subterráneo conocido como Antípoda Oscura y emporio principal de la siniestra raza de los elfos oscuros. Pero en el corazón de Menzoberranzan late un misterio, un terrible secreto que amenaza con destruirla. Cuando la diosa Lloth corta de raíz el poder que la sostiene y alimenta, sus numerosos enemigos, que acechan en la oscuridad, la acosan desde todas las partes. 

¿Y qué peor enemigo para un drow que otro drow?




Desintegración es la primera novela, de una saga de seis, y rondaba por mi estantería desde hacía unos años. Puede parecer un pecado para un devorador de libros adquirir o que te regalen uno y dejarlo olvidado en un rincón. Pero es que a veces no hay que forzar las lecturas, ya que cada historia tiene su momento. Y, tras esta frase que bien podría haber dicho el maestro Yoda, sino fuera porque la estructura gramatical es correcta paso a hacer un mini resumen sobre ella.
En Desintegración la trama empieza en Menzoberranzan, ciudad de la Antípoda Oscura (y basada en el mundo creado por R. A. Salvatore), con la vida de varios drows, o elfos oscuros para los amigos, que descubren que la matronas, las elfas que son las que rigen la ciudad, han perdido sus poderes. Éstos son otorgados por LLoth, diosa y reina araña, que parece ser se ha ido de vacaciones. Así que los elfos que no son dignos de ese poder empiezan a conspirar para derrocar a las elfas, mientras algunos elegidos deciden que un poco de caos para un drow es interesante pero que desatarlo del todo no beneficia a nadie. ¿O sí?

La reina araña a punto de irse de vacaciones


A grandes rasgos Desintegración es una novela fantástica de acción.  Así que el autor,  Richard Lee Byers, teje una trama a toda pastilla ofreciendo batallas cada dos por tres en las que se reparten hostias como panes muy al estilo juego de rol de cartas, y aún así le da tiempo para describir un poco, por encima, dónde viven los drows además de las conspiraciones que poco a poco se van creando.
Lo mejor de todo es lo fácil que se lee. En apenas dos o tres tardes puedes sobrepasar el meridiano del libro. La historia no es para tirar cohetes pero siendo el primer libro de seis se nota que es un prólogo muy largo para presentar una situación y a un conjunto de personajes. Personajes con unos nombres como: Pharaun, Quenthel,  Houndaer o Gomph ( y estos son lo de los nombres fáciles); para personas con memoria de pez como yo echaremos durante un largo rato un anexo con el nombre y posición del personaje.



En general Desintegración es una lectura amena y divertida, sin complicaciones ni giros de tuerca, pero con una trama algo simple y previsible que espero en los siguientes libros vaya desarrollándose hacia algo más grande. Por cierto si no os gustan las arañas, este no es vuestro libro.

viernes, 14 de agosto de 2015

Soy un Gato (versión manga)



Soy un Gato es una novela del autor japonés Soseki Natsume que hace tiempo que intento leer, pero otras lecturas atrasadas se interponen y consiguen que la lectura de ésta se vaya atrasando cada vez más. Haber leído Botchan del mismo autor y que me pareciera bastante simple también tiene culpa de que Soy un Gato quedará totalmente olvidada en un rincón. Hasta que llegó la versión en manga y el gusanillo volvió a picarme.



En Soy un Gato el protagonista es un gato (¡oh, sorpresa!) que será acogido en el seno de una familia japonesa bastante tradicional. La época es a finales de la era Meiji, una época de muchos cambios en la sociedad japonesa y es a través de los ojos del gato, y de sus irónicos pensamientos y su retorcida forma de ver la realidad, que nos acercaremos a ella. La historia es simple, una historia costumbrista que se deja leer, cargada de un humor blanco y sano, con momentos de drama y hasta de romance. Los personajes son curiosos, con alguno que sobresalen, como el profesor Kushami que no es más que el alter-ego del autor, pero sobretodo es el gato sin nombre el absoluto protagonista, paseándose por casi todas las viñetas y realizando monerías por aquí y por allá. 



Los dibujos, creados por Tirol Cobato (al que no conocía hasta ahora) son de trazo muy limpio, sin ningún tipo de sombras, con un estilo más cercano al shojo que al shonen y poco dado a dibujar detalles, pero con cierta maestría a la hora de dibujar primerísimos planos de los gatos que rondan por la historia.
La edición de Quaterni, (la editorial que lo ha publicado y especializada cada vez más en literatura japonesa) es impecable, con unas cubiertas rugosas que son marca de la casa, aún así el precio está un poco por encima de lo razonable (al menos para el gusto de un lector tirando a pobre). Lo que sí es un gran acierto es que Quaterni desde su web permita bajar el primer capítulo en PDF. 



Soy un Gato en manga es un forma esplendida para acercarse a la obra de Soseki sin tener que leer el pedazo de tarugo de la obra original. De todas formas en esta versión da la sensación que entre algunas escenas el lector se ha perdido algo, tal vez leyendo la obra original esas lagunas queden completas. 


jueves, 6 de agosto de 2015

Andanzas de un hombre en pijama




Tras Memorias de un hombre en pijama (Astiberri, 2011), Paco Roca propone un nuevo recopilatorio de sus colaboraciones quincenales en la revista El País Semanal, que incluye además una historieta inédita de 12 páginas. El creador valenciano demuestra de nuevo su más acentuada vis cómica y capacidad de observación al poner en su punto de mira la vida cotidiana de un cuarentón que por fin ha conseguido su sueño infantil de quedarse en casa todo el día con el pijama puesto.



En Memorias de un hombre en pijama ya conocimos el alter ego de lápiz y tinta de Paco Roca, descubrimos que había hecho realidad su sueño: trabajar desde casa y pasarse todo el día en pijama. Pero, a pesar de ello, tenía sus inquietudes, miedos y problemas. En definitiva era como cualquiera de nosotros. Y todo ello lo contaba con mucho humor; un humor fresco, sin forzar situaciones y consiguiendo que te sintieras identificado con casi todas las tiras de una u otra forma. 
Con Andanzas de un hombre en pijama Paco Roca vuelve a la carga, pero esta vez con un tono mucho más reivindicativo, y diría que hasta con un poco de mala hostia (justificada, eso sí) en más de una ocasión. Así pues no podréis para de reír mientras el autor intenta darse de baja de su compañía telefónica. O al descubrir que detrás del aeropuerto de Castellón se encuentra algo más que el choriceo político y una gestión nefasta. Pero el autor también toca temas más mundanos, como las relaciones de pareja, las vacaciones ( y su trauma con dar un estirón y poder vacilar en el cole de ello en septiembre), el corte de digestión unido al miedo a volar (un combo brutal) o como criar un hijo y no morir en el intento.



La verdad es que Andanzas de un hombre en pijama se lee, y se ríe, de un tirón, diría que con una hora y poco es más que suficiente, y es que es algo más cortito que Memorias, tal vez, poniéndome toca narices, esa sea la única pega que pueda encontrarle a este genial álbum. 

viernes, 3 de julio de 2015

Córrer, menjar, viure (Eat & Run)



Durant dues dècades Scott Jurek ha dominat el duríssim món de les ultramaratons i ha guanyat diverses vegades les curses més llargues, prestigioses i extremes: Hardrock, Badwater, Spartathlon i Western States, en la qual s'ha imposat en set edicions consecutives. A més, l'any 2010 va establir el rècord dels Estats Units de 24 hores amb una distància de 266 km, l'equivalent a córrer sis maratons i mitja en un sol dia.

Farcit de colpidores històries de resistència, d'informació útil per a qualsevol corredor i de consells pràctics —incloent receptes veganes pròpies—, Córrer, menjar, viure et motivarà per arribar «més enllà de la teva marca», reflexionar sobre l'alimentació i explorar els teus límits personals.

Scott Jurek

El libro Correr, comer, vivir, Eat&Run en su versión original (se ha añadido vivir tanto en la versión española como catalana) cayó en mis manos casi por casualidad y tras hojear y leer la primera página quedé enganchado hasta el final de la historia. 
Scott Jurek es un corredor de ultramaratones (carreras en las que la mayoría no bajan de los 80 o 100 km.) que desde muy pequeño utilizó el running como método de evasión. Con un padre algo cascarrabias y una madre enferma sus escapadas se volvieron cada vez más seguidas hasta que sin querer se convirtió en su pasión.
Correr, comer, vivir es una historia repleta de emotividad y de situaciones que motivan, pues no sólo descubrirás la apasionante, y dura, vida del protagonista, hallarás las vivencias de otros corredores que con una u otras carencias lo compensan con una fortaleza mental sobrenatural. Jurek habla de su familia, sus amores, sus amigos, su perro, la naturaleza, los temores, el dolor, la ansiedad, su filosofía de vida, y sí, también habla de correr. Con cada capítulo te abordan un torrente de emociones, y si eres de los que tiene mucha facilidad para meterse en el pellejo del protagonista terminarás la lectura de algunos capítulos eufórico, triste, motivado y en ocasiones hasta muy cansado. 
El libro adjunta unas cuantas hojas a todo color con fotografías del protagonista, sus amigos, familia, sus carreras más memorables, etc, además al final de cada capítulo Jurek además nos da consejos simples pero muy instructivos sobre correr, y para finalizar, y como añadido, una receta vegana. Pues el protagonista también es un cocinillas.

Scott Jurek junto a Kilian Jornet. A ambos los podéis seguir en twiter y descubrir más de sus andanzas

Correr, comer, vivir es un libro sobre running pero también habla sobre la vida en general. Es evidente que gustará más a los que practiquen el deporte, pero aquellos que no lo hacéis cometeríais un grave error si pasarais de, al menos, echar un vistazo al libro. Para mí ha sido lo mejor que he leído en lo que llevo de año. Una lectura inspiradora que hará que te levantes del sofá y quieras vivir, y de paso hasta calzarte unas zapatillas y correr.