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lunes, 15 de febrero de 2016

Vae Victus




VAE VICTUS narra cuatro nuevas aventuras del ingeniero Martí Zuviría.


El libro comienza el 12 de septiembre de 1714, el día siguiente de la caída de Barcelona y poco antes de que Zuviría huya a Norteamérica, donde ayudará a los indios yamas en la guerra contra los colonos ingleses. Después de la aventura americana, volveremos a Cataluña, pero también iremos a Londres, Alemania e incluso a Nueva Zelanda. Nos reencontraremos con personajes históricos que ya conocimos en VICTUS, como el ambiguo duque de Berwick, su acérrimo enemigo Verboom o el admirado general Villarroel, al mismo tiempo que descubriremos a algunos nuevos, como el famoso guerrillero antiborbónico Pere Joan Barceló –alias Carrasclet– o el explorador inglés James Cook.




Vuelve Martí Zuviría, y justo en el momento en el que lo dejamos en aquel excelso final de Victus. Vuelve a deleitarnos con su humor ácido y gamberro dando la lata a su pobre y alemana amanuense Waltraud. Esta vez la continuación de su historia va dando saltos en el tiempo través de cuatro relatos que nos transportaran a los momentos claves del bueno y pícaro ingeniero Zuviría. 
El primer viaje de Zuviría nos transporta a la joven nación americana, en concreto a Carolina del Sur. Allí ayudará, a su pesar, a los indios yamas a defender su territorio de los colonos europeos. De aquí Zuviría volverá a Europa para realizar una impensable unión con Berwick con el único motivo de tener por fin su venganza contra Francia. Las correrías de un Martí mucho más adulto continúan en Viena donde servirá como agente secreto a Federico II de Prusia y será enviado de nuevo a Barcelona. Un Zuviría ya en la tercera edad y de nuevo contra su voluntad se embarca en la expedición que haría famoso al capitán Cook.

Federico II de Prusia y esa mirada tan... suya


Que Vae Victus no está a la altura de su antecesora es un hecho, a pesar de volver a correr aventuras junto a uno de los protagonistas más carismáticos de la literatura española. La prosa es tan directa, amena y cercana como en Victus, igual de potente, te desarma en más de una ocasión dejándote con el alma algo retorcida y con los sentimientos a flor de piel. Saltar de una historia a otra, aunque sean de forma conexa pero habiendo varios años entre ellas sesga de golpe la evolución del personaje que se desgranaba con cierta pausa en Victus. Por otro lado el autor se explaya en ocasiones en diatribas sobre política europea de la época, guerras y pensamientos varios del protagonista, un poco para poner en contexto está bien, como ocurría en la primera novela, mucho llega a cargar un poco. 
Aún así Vae Victus engancha, desde casi el principio. Reencontrarse con personajes ya conocidos, villanos incluidos, alegra de la misma manera que cuando te reúnes en una fiesta con amigos que no veías desde hacía mucho tiempo; amigos de verdad no de los de Facebook.

Capitán Cook observando el tránsito de Venus


El final de la novela acaba de forma violenta, sin previo aviso, de sopetón, dejándolo todo demasiado abierto y mostrando una manera poco sutil de decirnos que seguramente Zuviría volverá de nuevo. ¿Tal vez en la guerra de independencia americana?
Vae Victus se queda lejos, en todo, de Victus, pero es una novela notable que deberías leer sólo para saber al menos como Martí mató a Verboom.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Tretze Tristos Tràngols



Hi ha un esquimal que fuig d'un ós, ¿o potser és l'ós qui fuig de l'esquimal? I un armari que s'empassa misteriosament una dona. I un espantaocells que vol fer-se amic dels corbs. I l'excèntrica tripulació d'un vaixell fantasma. Són tretze faules modernes en què l'autor combina magistralment la fantasia, l'humor i l'existència quotidiana.La traducció a 37 llengües -del xinès a l'indi, de l'eslovè al coreà- és un fet que per la seva universalitat i la seva rapidesa no té precedents en la literatura catalana. Aquest excepcional escriptor publica ara Tretze Tristos Tràngols, tretze contes que estimulen la nostra imaginació. Tan sorprenents i diversos que, a més de la força narrativa de l'autor, només tenen en comú que són tretze, que són tristos i que els seus personatges passen tràngols.



Reseñar un libro con varias historias siempre me ha resultado más difícil que hacerlo de una sola que ocupe todo el libro. Y es que Tretze Tristos Tràngols (Trece tristes trances) es un libro con trece cuentos escritos por Albert Sánchez Piñol, autor de Victus o La pell freda ¿Qué parte explicar? ¿Qué historia os puede atraer más? La verdad es que todos los cuentos (o casi todos) incluidos en el libro tienen un esquema similar además de poseer componentes mágicos o fantásticos que en ocasiones traspasan la frontera de lo surrealista.
Hombres de la luna de aspecto animal que bajan a la tierra. Un armario que se traga una mujer dejando al hombre totalmente perplejo. Un naufrago que es recogido por un barco que es tripulado solo por locos. La tristes reflexiones de un buceador que es tragado por una ballena. La supervivencia de un animal en la selva africana... Y así hasta trece. Todos con una excelente aunque sencilla pero directa forma de narrar, cercana a la fábula (como no podía ser de otra forma). Y todos con una final que sorprende, dejando moraleja tras de sí.



La lástima de Tretze Tristos Tràngols es su duración (alrededor de unas 90 páginas) ya que en apenas dos tardes de lectura se puede acabar.
Aconsejado sin duda para los amantes de los cuentos, las fábulas, los relatos cortos y para sobretodo los que quieran y busquen ser sorprendidos.

jueves, 6 de junio de 2013

Pandora al Congo



En ''Pandora al Congo'' un escriptor anònim que escriu per encàrrec és qui ens narra aquesta història que t'atrapa des de la primera pàgina. Un advocat li encarrega que escrigui la història d'en Marcus Garvey, empresonat a Londres, amb la intenció de salvar-lo de la mort. Lacusen d'haver assassinat a dos germans durant una expedició al Congo. La novel·la ens transportarà a un racó recòndit de la selva africana on els aventurers descobreixen l'existència d'un món subterrani estrany i apassionant.



Tomas Thompson es un negro de un escritor famoso que topa con un abogado que le pide escribir una novela sobre un preso, Marcus Garvey, que está a punto de ser condenado por asesinato; con la esperanza de encontrar nuevas pistas en el relato para absolverle. Tomas Thompson descubrirá que la historia de Garvey está repleta de extraños seres del subsuelo y de la guerra que mantuvieron él y sus acompañantes contra esos monstruos en un recóndito rincón de la selva africana.



Pandora al Congo es ese tipo de libros en el que el autor, en este caso Albert Sánchez Piñol, consigue con acierto tejer una historia dentro de otra. Por un lado tenemos la vida y desventuras de Tomas Thompson, un pobre tipo que subsiste escribiendo historias para que otro ponga su firma. Por otro lado está Marcus Garvey, un muchacho que relata sus vivencias como esclavo en una expedición al Congo que salió horriblemente mal.
Pandora al Congo goza de una prosa potente mientras con pulso firme el autor va entretejiendo las dos historias hasta conseguir dejar tras de sí un regusto a novela clásica. La narración se mueve a medio camino entre las novelas de aventuras de Julio Verne y los relatos más pesadillescos de H.P. Lovecraft, con momentos además de un humor fresco y agradecido que consigue relajar el ambiente de asfixia que poco a poco se crea (atención a la relación de Tomas Thompson con ¡una tortuga! Simplemente desternillante). Con todo, la historia no está exenta de algún que otro altibajo de poca importancia que los más avezados lectores pasaran por alto para continuar disfrutando de la trama. Por otro lado está la sensación de que el autor ha autoplagiado su anterior libro (La pell freda) en lo que se refiere al contexto y a los seres de otro mundo. Por suerte, esa sensación irá desapareciendo debido a muchos aspectos (entre ellos un final tan inesperado como sorprendente) que marcarán el curso de la historia y que la harán única.




Pandora al Congo es una historia de aventuras fresca y divertida a la vez que profunda que obliga al lector no solo a pasar un buen rato si no también a reflexionar mientras lo hace.

jueves, 4 de abril de 2013

La pell freda



Quan el van desembarcar a la platja amb una xalupa, el va sorprendre que l'únic habitant de l'illa no sortís a rebre'l. Però aviat descobreix que apareixen cada nit molts visitants misteriosos i amenaçadors. Des d'aquest moment, la seva vida -que haurà de compartir amb el brutal Batís Caffó i Aneris, la de la pell freda- es converteix en una lluita frenètica amb ell mateix i amb els altres, on es barregen els sentiments de rebuig i desig, de crueltat i d'amor, de por i d'esperança. La pell freda és una apassionant novel·la plena d'intriga i d'aventura que, alhora, ens fa viure íntimament els grans interrogants de la condició humana.

El nuevo encargado de los estudios meteorológicos llega a la isla. Una isla que apenas ocupa unos kilómetros de tierra en el vasto océano y que queda totalmente apartada de la civilización. Como único compañero: el jefe del faro. Un hombre siniestro y parco en palabras que parece haber perdido la cabeza y que vive con una extraña acompañante.
La primera noche el protagonista descubrirá porqué el farero se comporta de esa forma tan rara. Seres con rasgos similares a peces saldrán caminando del agua en grandes manadas para atacarle hasta el alba. Y así noche tras noche mientras al protagonista sólo le quedará resistir y esperar al próximo barco que no pasará hasta dentro de un año.



La Pell Freda (La piel fría) es uno de esos libros de los que si no sabes mucho todavía disfrutas más. 
La novela relata el autoexilio de un muchacho Irlandés, un rebelde. Y mientras el autor, Albert Sánchez Piñol, poco a poco nos va introduciendo en el complicado pasado del protagonista, de sopetón, nos topamos con ese punto sobrenatural: monstruos casi míticos y muy belicosos que vienen de las profundidades del mar. Una excusa válida y tremendamente grata para hablar sobre la soledad, los miedos y su consiguiente superación. 
En La pell freda son tres los protagonistas. Dos de ellos se ven forzados a luchar juntos siendo totalmente opuestos, la cual cosa traerá más de una consecuencia y alguna otra escena de tensión extrema. El tercer personaje, aún siendo prácticamente indefenso, es el que provocará más sentimientos encontrados en el protagonista. Los monstruos y la propia isla, incluso el tiempo que transcurre (el autor no da fechas sobre la época en la que transcurre la novela pero deja muchas e interesantes pistas para el lector) podrían definirse como pérfidos secundarios.



En La pell freda la narración es potente y directa en algunos momentos, casi compulsiva en las escenas de batallas que no están exentas de detalles sanguinarios e incluso escabrosos. En algunos tramos es más lenta, meditada, sobretodo en lo que se refiere a las divagaciones del protagonista, muy filosóficas y que a medida que pasa el tiempo irán evolucionando.
No es complicado que unas cuantas páginas antes de alcanzar el clímax de la novela al lector se le encienda la bombilla y se imagine el final, aunque por ello no deja ser bastante inquietante.



La pell freda de Albert Sánches Piñol es un libro de gran calidad que se lee de un tirón, y que va sembrando una semilla en la mente del lector para que horas después de haberlo terminado, aún le demos vueltas a todos los interrogantes que plantea que, perfectamente, pueden extrapolarse a nuestras vidas.



Curiosidad: La pell freda ,si no ocurre ningún contratiempo, será llevada al cine, dirigida por el director de 30 día de oscuridad. Todavía no hay fecha de estreno pero se habla de 2014.

Arte conceptual para la película

martes, 15 de enero de 2013

Victus. 1714 Barcelona.


«¡Lo contaré todo! Cómo jodieron al general Villarroel, cómo derrotaron nuestras victorias. Porque, hasta ahora, de aquella guerra solo he oído las versiones que vienen de arriba o del enemigo.» VICTUS es una novela histórica que nos narra la guerra de Sucesión española, un conflicto que puede considerarse como la primera de las contiendas mundiales y que termina el 11 de septiembre de 1714 con el apocalíptico asalto a Barcelona. También es la tragedia de Martí Zuviría, un joven barcelonés, alumno aventajado del marqués de Vauban, que se convierte en un genio de la ingeniería militar. VICTUS es un derroche de información y rigor histórico al servicio de un relato ágil, potente y desenfadado, con una dicción rabiosamente contemporánea que nos lleva de Francia a Barcelona pasando por Madrid, Toledo, Tortosa o las batallas de Brihuega y Almansa. Y es también una obra sobre la Barcelona irreductible de 1714, que sufrió un asedio desigual de trece meses y el bombardeo de más de treinta mil proyectiles. VICTUS cuestiona las versiones oficiales de ambos bandos y cede la palabra a los auténticos protagonistas de la historia, desde la figura inmensa de Villarroel, el general que defendió la capital catalana con lágrimas en los ojos, hasta los civiles y soldados anónimos de todas las naciones que lucharon a un lado y otro de las murallas. Pero, ante todo, VICTUS es un festín literario de primer orden que se devora del modo en que siempre se han devorado las grandes obras, como lo demuestra el que antes de su aparición ya se hayan vendido los derechos al ruso, el alemán, el holandés y el francés

Martí Zuviría es un muchacho que se empeña en continuar haciendo trastadas mientras que su padre, por el contrario, hace todo lo posible para que se convierta en un hombre de provecho. Por avatares de la vida, y alguna diablura realizada en estado de embriaguez  Martí será enviado a Bazoches (Francia) para convertirse en un ingeniero militar. Su maestro no sera otro que el grandísimo Vauban. A partir de aquí Martí seguirá un proceso de aprendizaje de técnicas de asedio y defensa que, sin saberlo, dentro de no mucho tiempo y por desgracia habrá de emplear.
Victus, 1714 Barcelona es uno de esos libros que en poco menos de 20 páginas (y diría que menos) ya te a atrapado y no te soltará hasta que acabes con él. No es un libro que el lector lea, es un libro que obliga al lector a vivirlo, a sentirlo. Así que si no estás preparado para ello quizás sea mejor que ni lo abras.

En un primer tramo de la novela (en el aprendizaje del protagonista sobretodo) la novela recuerda por igual a toda esa literatura de aventuras clásica como a la novela picaresca de época. Una primera parte que además  goza de un humor socarrón e incluso, en determinados pasajes, indecente y bestia, que aparecerá en momentos impensables y a traición para arrancar una carcajada y luego continuar obligando al lector a engancharse todavía más a las vicisitudes del bueno de Zuvi.
Victus goza de una documentación detallada que es otro de los puntos fuerte del libro, no sólo a nivel explicativo, si no también con esas láminas insertadas que visualmente ayudan al lector tanto a situarse en el contexto histórico como a aprender cosa esenciales que ayudaran a disfrutar del viaje del ingeniero militar Martí Zuviría.
Poco a poco y progresivamente ese humor irá difuminándose (aunque no desapareciendo hasta casi el final) para mostrarnos como va desarrollándose una de las contiendas más sangrientas y cruentas de aquella época. Y el lector verá esa guerra desde el punto de vista de Martí Zuviría, anti héroe con una visión repleta de sarcasmo y cinismo corrosivo que convierte al protagonista en el eje de un relato de una objetividad que ya quisieran algunos libros de historia.
No hay personaje pequeño ni secundario en Victus. No importa si es ficticio o real, todos, en menor o mayor medida, tienen un protagonismo especial, aunque Martí lleve las riendas todos tiran del carro, por igual. Incluso los antagonistas de Martí resultan atractivos y repletos de un odiado carisma.

Victus llega a las cotas más altas de pura literatura, a literatura de la grande, de narración potente, a sólo un centenar de páginas cercanas al final. Con una narración fluida, intensa, atractiva, abrumadora, épica, por parte de Albert Sánchez Piñol, el autor, que consigue llevar al lector al centro de esa vorágine de dolor, al lugar donde la gente sufría más y donde luchaba hasta al final, haciendo que en éste confluyan tanto sentimientos a la vez que acabe sin aliento y sin lágrimas que derramar. El autor abofetea una y otra vez al lector con tantas imágenes, tantas veces ,tan fuerte  y con tal rapidez que lo desorienta y consigue que ello perdure varias horas después de haber terminado la lectura.
Y aun la derrota de ese fatídico 11 de septiembre de 1714 (no, esto no es un spoiler, es sólo historia) Albert Sánchez Piñol, consigue imbuir un resplandeciente halo de esperanza con una frase (una idea) final que podría definirse como sublime.


Victus. 1714 Barcelona, es un libro que en determinados momentos consigue hacer derramar tantos sentimientos a la vez que quizás, una vez lo acabes, te plantees no leer nunca más para no perder esa sensación.
"Ese 11 de septiembre de 1714 sufrimos tanto que el dolor tuvo que hacer cola para entrar en nosotros"