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martes, 4 de diciembre de 2012

Moone boy


Irlanda de finales de los ochenta. El chico de los Moone, un muchacho más bien bajito de sonrosadas mejillas y de mirada inocente, vuelve a bailar y hablar sólo subido en la tapia que separa su casa de la escuela. Desde casa, su familia (padre, madre y tres hermanas) lo observan pero no se extrañan (bueno, quizá un poco), no es la primera vez que lo hace. Además Martin Moone no hace nada malo, solamente está pasando el rato con su amigo invisible: un tipo con barba, con traje y con gorrito de invierno calado hasta las cejas llamado Sean Murphy.

Esta es la premisa de Moone Boy. Niño jovial y su amigo invisible. Familia rara y en momentos desequilibrada. Y situaciones a veces un pelin surrealistas. Pero esta sitcom va mucho más allá, por que aunque al principio la trama va un poco en ralentí enseguida mete la quinta y empieza a mostrarnos el más dulce y exquisito sarcasmo Británico, Irlandés realmente.
 La serie toca temas conocidos que marcaron la época (por ejemplo la caída del muro de Berlin) extrapolando dichos temas a la realidad y perspectiva del pequeño Moone, creando situaciones tan divertidas que es imposible no soltar alguna que otra carcajada.

Chirs O'Dowd, muy conocido por ser uno de los protagonistas de la hilarante IT Crowd (Los informáticos), aquí no sólo se pone a servicio del guión (redondo y repleto de segundas lecturas), si no que además encarna al amigo invisible con una seriedad de genttlemen consiguiendo otorgarle al personaje un carisma especial que compartirá con el joven y gran actor David Rawle.
Los actores que interpretan al resto de la familia no se quedan atrás, en especial Peter McDonald que hace de padre de familia con ternura, comprensión y locura. Cada uno de estos miembros de la familia tiene unas marcadas rarezas que serán el combustible para mover subtramas a la altura de la historia principal.


Moone Boy es una miniserie (que ya ha renovado para segunda temporada) con un humor fresco pero con fuertes dosis de sarcasmo. Con un elenco de actores que dan el cien por cien para que el espectador no pare de reír. Y con un guión semibiográfico (o eso dice Chris O'Dowd) lleno de ocurrencias e inteligencia y muchísimas referencias a una de las épocas más horteras y estrafalarias, que eso sí, nos dio muy buena música.

martes, 28 de febrero de 2012

Reglas de Compromiso


Reglas de Compromiso es una serie creada por la productora norteamericana CBS, que en clave de comedia, nos presenta las diferentes etapas de una relación desde el punto de vista de varios personajes.
Reglas de Compromiso es otra de tantas sitcom que utilizando el mismo molde e incluso las misma situaciones que otras tantas consigue que un gran número de espectadores la conviertan en éxito seguro. Pero esta serie, a diferencia de sus hermanas, se acerca con gran acierto al chiste políticamente incorrecto, poniendo a los protagonistas en situaciones muy comprometidas y obligándolos a escapar de ellas dejando las normas morales a un lado por un breve instante. Y si esto no bastara, los guionistas nos servirán en bandeja algunas carcajadas utilizando chistes que rozan lo soez, pero que adornado con unos diálogos excelentes dudaremos, riendo a mandíbula batiente, de que si quiera lo parezcan.
Los diálogos; las situaciones; todo esto no funcionaria sin los protagonistas adecuados, y por suerte han dado en el clavo en el casting con unos actores hechos a medida para la comedia.


El mujeriego, canalla y mentiroso
 Russell Dunbar (David Spade) está soltero pero con mentiras y triquiñuelas consigue llevarse a la cama a toda mujer (si no siempre le quedan las prostitutas), para al día siguiente dejarlas tiradas. Esta forma de ser que tiene lo llevará a vivir muchas situaciones incómodas que el espectador disfrutará haciéndole sentir un amor-odio-pena por el personaje.



El sufrido ayudante
 Timmy (Adhir Kalyan) el secretario de Russell también está soltero y a diferencia de éste trata a la mujeres como es debido, con una educación digna de un gentleman inglés. Timmy sufrirá los insultos y vejaciones de Russell de una forma estoica no sin, de vez en cuando, vengarse con jugarretas que, a veces , se volverán en su contra. Su forma de hablar y comportarse (como si fuera un lord inglés) y la relación que mantiene con su antagonista y jefe promete grandes momentos en la serie.



Los novatos
 Adam (Oliver Hudson) y Jennifer (Bianca Kajlich) se han ido a vivir juntos hace apenas unos meses y planean casarse.Su inexperiencia en la convivencia de pareja les llevará a algunas situaciones en las que Jennifer parecerá más una madre cuidando de un adolescente algo lento de reflejos y extremadamente sensible. Es quizá, por separado, la pareja que aporta menos a la serie, pero cuando se unen a los demás la locura se desata.




Los experimentados
 Jeff (Patrick Warburton) y Audrey(Megyn Price) llevan doce años de matrimonio en sus espaldas y aunque a veces tienen peleas y discusiones (provocadas mayoritariamente por Jeff) demuestran que tanta experiencia siempre juega a su favor.
El personaje de Jeff es algo de otra galaxia: un tipo enjuto, rácano, sarcástic (con grandes frases lapidarias), bebedor nato y  cabeza cuadrada en general. Pero gracias a Audrey y a su paciencia (¡que alguien le de una medalla!) sacará lo mejor de él convirtiéndolo en un buen hombre.
Esta es sin duda la pareja que mueve toda la serie. Los líos en los que se meten y que muchas veces arrastra a los demás (casi siempre por culpa de Jeff) pueden convertirse en una verdadera fiesta de carcajadas.



Reglas de Compromiso es una comedia de situación que recomiendo a solteros, parejas comprometidas y casados de larga duración, pues más de una vez se sentirán identificados con los personajes mientras no paran de reír.




lunes, 30 de enero de 2012

Crítica de cine: The Artist

George Valentin, galán y actor de cine mudo, copa revistas y periódicos de Hollywood. Y su nombre está en boca de todos. Es sin duda el hombre del momento. Y el momento es el 1927. El cine mudo está en su punto álgido y, George Valentin acompañado de su inseparable amigo can, un pequeño Jack Russell, dominan el arte de hacer reír, llorar y emocionar al público sin decir ni una palabra.
Un día, tras estrenar su última película, tiene un encontronazo con una bella fan. Este simple hecho, el crak de la bolsa del 1929 y la recién entrada tecnología del sonido en las películas hará que su vida empiece a desmoronarse sin que el puede hacer nada al respecto.

Un día, un director con un apellido complicado de pronunciar (Michel Hazanavicius) se empecina en rodar una película en blanco y negro y muda en plena época de los efectos digitales más llamativos y del  3D. Su osadía llamó la atención de unos productores que probablemente ni siquiera estaban del todo seguros de que narices estaban haciendo invirtiendo en algo obsoleto.Y entonces estalló la bomba: The Artist se convierte en La Película del año coleccionando premios, nominaciones y buenas criticas.

No puedo estar más de acuerdo con ellos. Empezando por el cuidado aspecto del film que, en un blanco y negro de época, nos envía de viaje a un Hollywood de final de los años 30. Siguiendo por una banda sonora que conecta con el film a la perfección, imbuyendolo de más intensidad, tanto a las escenas cómicas como a las melodramáticas. Y terminando por una historia repleta de amor y humor que utilizando a unos actores que sobreactuan gesticulando más de la cuenta (imitando a los actores de films mudos) y que realizan un notable trabajo, conseguirán empatizar con el más frío de los espectadores. 
Y es que George Valentin, interpretado por el frances Jean Dujardin, es un tipo que, con un fino bigote y vestido como el más grande de los galanes, en algunos momentos resultará simpático, carismático y amable pero en otros vanidoso, prepotente y hasta odioso. Y si hablamos de Peppy Miller, interpretada por la también actriz francesa Bérénice Bejo, nos encontraremos con una belleza sacada de los años 30 (con peca postiza incluida) que enamorara a los espectadores masculinos con una caída de ojos, con un rápido pestañeo o con esa falsa apariencia de muchacha inocente.

Pero a todo esto hay que añadirle a Uggie, el pequeño Jack Russell que acompaña en todo momento al protagonista (robándole más de un plano) y que "interpreta" su papel con tal maestría que en la escena de "la pistola" pondrá los pelos de punta al más valiente (la mejor escena de la película para un servidor). Al igual que en su momento Rintintin o Lassie, este pequeño can se ha convertido en un ídolo de masas, seguido por miles en twitter o facebook. Y ha conseguido estar nominado a dos Golden Collar (los Oscars para animales)


Quizá The Artist  haya funcionado porque el contexto general de su historia se pueda extrapolar a nuestra vida diaria. A ese mundo que económicamente se desmorona, provocando después un hundimiento anímico. Pero The Artist,  mediante el más profundo y tierno de los amores y la más bella historia envuelta por un halo de cuento de hadas, nos otorga esa esperanza perdida.