Mostrando entradas con la etiqueta Reseñas Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reseñas Libros. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de septiembre de 2019

Star Wars: El libro de los Sith


Star Wars es probablemente la franquicia que más merchandising ha generado. El asunto empezó con simples figuras coleccionables que a día de hoy se han convertido en objetos de culto, continúo extendiéndose a la ropa y complementos (camisetas, sudaderas, zapatillas, relojes, etcétera) y no tardaría mucho en saltar a los cómics, lo que de rebote nos lleva a los libros.

Desde el estreno de Star Wars: Episodio VI – Una nueva esperanza se han publicado infinidad de libros. Infinidad es incluso una palabra que se queda corta. Algunos de ellos son la adaptación a la palabra escrita de lo que hemos visto en la pantalla. La mayoría son narraciones que complementan las películas o historias alternativas. Y entonces, allá por el año 2016 aproximadamente, aparecieron lo que más tarde (una vez Disney tomara las riendas de la saga) se conocería como Legends.

Los Legends son unos libros que se toman muy en serio el universo de Star Wars, tan en serio que de hecho son canon. Esto significa que lo que explican es historia y que conceptos como por ejemplo poderes o estilos de lucha, aunque nunca antes se hayan mencionado en las películas, si sale en los libro se dan por ciertos (véase Luke Skywalker y su capacidad de proyección en Los últimos Jedi). La colección, hasta hace poco, estaba compuesta por cuatro libros: La senda Jedi, El libro de los Sith, Manual del Imperio y El código del cazador de recompensas. A estos títulos recientemente se ha unido uno más que complementa (¿y completa?) la colección: Los archivos rebeldes.



En esta ocasión, el libro que nos ocupa es El libro de los Sith. Tapa dura, presentación impecable y páginas con diferentes formas consiguen darle verisimilitud para que entremos de lleno en una especie de manual para conocer los secretos de los lores oscuros. El libro en cuestión ha caído en manos de las fuerzas rebeldes, en concreto de los Jedi, y son ellos mismos los que van añadiendo comentarios a pie de página. Pero no son los únicos de los que podremos leer anotaciones, Darth Sidius o el mismísimo Vader tienen mucho que decir.



El libro de los Sith recuerda a La senda Jedi en muchos aspectos, con la salvedad de que el que tenemos entre manos no está completo del todo. Y de aquí viene esa diferencia de páginas: El libro de los Sith son pedazos de otros libros, los pedazos más importantes, aunque incompletos, reunidos en un único tomo. De esta forma, descubriremos de dónde vienen los Sith, las guerras que han mantenido a lo largo de su extensa historia y por qué guardan tanto rencor a los Jedi. Una de esas escaramuzas viene relatada en un diario de batalla que se corta de forma abrupta para seguidamente explicarnos la regla de dos, esa máxima de la filosofía Sith que subvierte una de las enseñanzas Jedi.



De qué poderes dispone un Sith, cómo se crea un sable para un lord oscuro y qué interpretación le dio el lado oscuro a la profecía del elegido viene explicado con todo lujo de detalles. El compendio finaliza con algo más de diez páginas en las que Darth Sidius explica su necesidad de trascender la vida. Un escrito que podría ser esencial, o al menos arrojar algunas pistas, para entender Star Wars: The rise of Skywalker.



A estos textos legendarios les acompañan más de un centenar de ilustraciones que dan forma a algunas palabras o que ayudan a comprender algunos conceptos. Ilustraciones con diferentes estilos y realizadas con diferentes técnicas que amenizan la lectura y que son un regalo para la vista.

El libro de los Sith, publicado por la editorial TimunMas, puede tener poco o nulo interés para el más común de los mortales,  pero resulta una obra esencial para todo aquel fan de la saga galáctica.

miércoles, 31 de julio de 2019

Viaje al centro de la Tierra


A día de cualquiera tiene bastante claro, a grandes rasgos, qué hay en el interior de la Tierra. Corteza, manto, núcleo interno y núcleo externo son las capas que incluso un niño, y seguramente con mayor acierto al tenerlo más fresco, sería capaz de nombrar. Pero esto es ahora. Probablemente en 1864 (el año de publicación de la novela que hoy nos ocupa) la cosa no estuviera tan clara. No es de extrañar que algunos escritores se aventuraran a imaginar qué misterios podía albergar en su interior nuestro hogar. El que lo hizo con mayor tino, consiguiendo que su novela pasara a la posteridad hasta incluso convertirse en varias películas, fue Jules Vernes con su Viaje al centro de la Tierra.

En Viaje al centro de la Tierra el autor, mediante la primera persona a la hora de narrar, nos pone en el pellejo de Axel, un muchacho que  reside en Hamburgo junto a su tío Otto LidenBrock. Del tío podemos decir que es tan inteligente como excéntrico, un genio que en ocasiones se comporta como un capullo con la gente. La cuestión es que Otto, por pura casualidad, ha descubierto un pergamino que resulta ser un mapa de un explorador que despareció hace mucho tiempo. Tras descifrarlo, el mapa no solo les pondrá tras la pista del explorador y alquimista llamado Saknussemm, sino que les será revelada una entrada para llegar al mismísimo centro de la Tierra. Axel se verá arrastrado por su tío y por Hans (el porteador de la misión) en una suerte de aventura que empezará tras introducirse en las entrañas de un volcán ubicado en Islandia.



Con una prosa pausada y rica en vocabulario donde no escasean las florituras, Jules Verne nos lleva a un viaje de exploración que recuerda a todas esas grandes gestas donde gente valiente, y algo loca, se lanzó a conquistar el Polo Norte, a sobrevolar el océano Atlántico o a conquistar los lugares más recónditos del planeta. A través de los ojos del reticente Axel iremos descubriendo lugares bellísimos descritos con majestuosidad, la oscuridad total en un laberinto de túneles en los que perderse significa morir y formas de viajar difíciles de creer pero divertidísimas de imaginar, virtud esencial para disfrutar totalmente de la novela.

Jules Verne pensando en la Luna


En Viaje al centro de la Tierra la tensión narrativa funciona durante toda la novela con solo tres personajes, cuatro si añadimos el paisaje pues en cierto modo va evolucionando junto con los exploradores. Un viaje iniciático para unos, un viaje para valorar lo que realmente importa para otros. Una aventura clásica que disfrutar una y otra vez para el lector, y más si tenemos en cuenta la excelente edición de Austral: tamaño pequeño sin llegar a bolsillo, tapa dura con textura rugosa y una portada de la que es imposible despegar la vista.

miércoles, 17 de julio de 2019

The folklore of Discworld


Terry Pratchett era un genio. Abre uno de sus libros, a ser posible de Mort hacia adelante (todo genio debe dar sus primeros y algo infructuosos pasos) y descubrirás un mundo inmensamente rico en matices en lo que a cultura y folclore se refiere. Todo, eso sí, bien arropadito bajo el manto del humor y la sátira. Pero todo genio tiene sus truquillos y el libro que hoy nos ocupa revela unos cuantos del hombre del sombrero negro y la barba blanca.

The folklore of Discworld es un libro escrito a cuatro manos. Por un lado hallamos al propio Terry Pratchett y por otro está la experta en folclore Jacqueline Simpson. Entre los dos nos desvelaran los entresijos de Mundodisco.

Como no podía ser de otra forma, el libro toma lo más gigantesco que existe en el Mundodisco y poco a poco va recalando en esos pequeños detalles que lo hacen tan fantástico. Así pues, la primera parada es el Gran A’Tuin: esa pantagruélica tortuga que vaga por el cosmos con cuatro elefantes sobre su caparazón y a su vez, sobre estos, un mundo plano. Descubriremos que en la India o en la China existen mitos similares que Terry tomó y moldeó hasta darle la forma que más se adaptaba al mundo que necesitaba.

De la Gran Tortuga encaminaremos nuestros pasos hacia Dunmanifestin: el hogar de los dioses que moran en el Mundodisco. A través de extractos de los diferentes libros que conforman el Mundodisco y que servirán como referencia, los autores irán mostrándonos que el particular Olimpo de los dioses creado por Pratchett tomó un poco de los mitos griegos, los indios y hasta de las entidades cósmicas creadas por H.P. Lovecraft.



Los siguientes en ser minuciosamente pasados por la lupa de la experta folclorista son los enanos, elfos, trolls y hasta los Nac Mac Feegle. Todas estas razas que pueblan el Mundodisco tienen sus semejantes en la Tierra aunque con diferencias substanciales. De los elfos descubriremos que no son tan buena gente como los pintó J.R.R. Tolkien y que cruzarse con ellos significaba casi siempre perder a alguno de tus hijos o acabar morando durante años en las tinieblas. Los Pequeños Hombres Libres, y como no podía ser de otra forma, toman mucho de esos primeros escoceses que se las hicieron pasar canutas a Julio Cesar. Vampiros, hombres lobo, zombies y hasta el Equipaje (que hizo su primera aparición en El color de la magia) tienen su historia, a veces muy rebuscada, hasta convertirse en lo que llegaron a ser.

Jacqueline y Terry haciendo de las suyas


Pero The folklore od Discworld no trata solamente de monstruos y seres mágicos, pues también nos muestra como algunos lugares del Mundodisco fueron creados con pedacitos bien ordenados de la Tierra en la que vivimos. Lancre, el lugar donde ocurren las novelas del arco argumental de las brujas, se lleva un buen puñado de las páginas de este libro. No es de extrañar, pues es el país de Mundodisco con más lugares emblemáticos que tienen su particular e interesante leyenda.

Leyendas y costumbres es uno de los temas que preludian el final de este libro. En este tramo podremos descubrir cómo era en tiempos pretéritos el fútbol, un deporte que ahora tiene sus reglas y mueve miles de millones al año, pero que antaño tenía más que ver con darse de hostias a lo largo de un pueblo sin que el esférico importara mucho dónde fuera a parar. Algo que ya pudimos descubrir en la novela El Atlético Invisible.

Para finiquitar el libro que mejor personaje que la Muerte. Leyendas sobre la única certeza en este mundo (y en otros) ocupan las últimas páginas de un libro que de tanto en tanto nos regala una estupenda ilustración en blanco y negro creada por Paul Kidby.

Una de las ilustraciones de Paul Kidby que encontraréis en el libro


The folklore of Discworld es un libro imprescindible para todo fan de Terry Pratchett. Solo ellos podrán enlazar las múltiples referencias y el folklore que sirve de nexo de unión entre el Mundodisco y la Tierra. Además, disfrutarán descubriendo y analizando los misterios que se esconden tras cada raza, lugar o costumbre que forma parte del universo que creó Terry Pratchett.   

jueves, 20 de diciembre de 2018

Fahrenheit 451


Guy Montag es un tipo normal que trabaja como bombero. Ese tipo de bomberos que buscan libros prohibidos para quemarlos. “Era un placer quemar. Era un placer especial ver las cosas devoradas, ver cosas ennegrecidas y cambiadas.” Montag disfruta con su trabajo pues sabe que hace un bien a la comunidad, pues desde niño le inculcaron el camino a seguir para ser un ciudadano de bien. A Montag le encanta su vida, le encanta su fría y desapasionada relación con su mujer que se tira todo el día viendo extraños programas en el gigantesco televisor y le encanta no tener que pensar, que otros lo hagan por él le parece bien. Pero entonces un día conoce a Clarisse McClellan una vecina nueva. Ésta apenas cruzará unas cuantas palabras con él pero serán decisivas para que Montag empiece a replantearse y a dudar de todo en lo que creía. Y entonces Montag roba un libro y empieza a leerlo, algo terminantemente prohibido en la sociedad en la que vive.



Cuando Fahrenheit 451 se publicó en 1953 la Segunda Guerra Mundial todavía era un recuerdo fresco y doloroso en la mente de todos. Está claro que Ray Bradbury tomó mucho de aquellos primeros compases de la guerra, en la que los nazis quemaban libros como medida represora, para crear su novela. El mundo distópico que el autor perfila con maestría (oscuro, insensible e implacable) no es más que un reflejo de aquel mundo en guerra del que muchos fueron testigos; es más, parece que Bradbury nos lleve más allá y nos enseñé un lugar en el que lo nazis ganaron la guerra, implantando un gobierno totalitario preocupado por controlar las masas mediante los medios de comunicación y despiadado con aquellos ciudadanos que deciden tener ideas propias y en contra del gobierno.



A través del bombero Guy Montag asistiremos a la lucha interna del que descubre que todo lo que le rodea es una mentira. Gracias a esto la novela que empieza siendo puramente de ciencia ficción llega a tener toques de thriller cuando los antiguos compañeros del protagonista lo marcan como ser irreverente que debe ser eliminado a toda cosa, emprendiendo así una despiadada persecución por toda la ciudad.



Resulta curioso, además de triste, descubrir todas esas cosas que Ray Bradbury describió (vaticinó, tal vez) en aquel momento y que a día de hoy se han materializado como realidad. Con todo, me quedo con esa tecnología, entre vintage y moderna, que el autor describe con esa prosa delicada, deliciosa y casi poética, y que recuerda a los viejos pósters de películas de ciencia ficción de la época. Incluido ese perro robot que a más de uno le recordará a los fabricados actualmente por la compañía de ingeniería y robótica Boston Dynamics.



Fahrenheit 451 es uno de esos clásicos de obligada lectura, con una historia que no es solamente apasionante sino que además resulta una crítica brutal a todos esos gobiernos represivos. A pesar de lo oscura que es la obra y de ese aire casi derrotista, también es una brillante oda a la libertad de expresión y a todas esas luchas que nos acercan a un mundo más libre.
“Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel se enciende y arde.”


lunes, 27 de agosto de 2018

The Time Traveller's Guide to Medieval England


Reza en la sinopsis del libro que hoy nos ocupa: “The past is a foreign country; they did things differently there…” Esta frase describe a la perfección el porqué de mi atracción por La Edad Media. Al escarbar en la historia del Medievo me he topado con costumbres que ahora nos parecerían una aberración, cosas que ahora damos por sentadas y que en aquel momento desconocían y torneos brutales que eran el deporte de la época, por poner algunos pocos ejemplos. De la época comprendida entre el siglo V y el XV, y gracias sobre todo al cine, nos han inculcado algunos falsos mitos: como el desaseo extremo, la carencia de leyes o la tendencia a una esperanza de vida más bien corta. Al final, y recordando de nuevo que el pasado es como un país extranjero, nos encontramos con la necesidad de conocer ese extraño país ubicado en un pasado remoto y qué mejor manera que con una guía.

La premisa de The Time Traveller’s Guide to Medieval England es la de que vivimos en un futuro en el que los viajes al pasado son posibles. Parece ser que por alguna razón hemos escogido realizar unas vacaciones en la época medieval, así que para ello nos llevamos una guía. La guía está escrita por Ian Mortimer: una eminencia en la historia medieval de su país, así que no deberíamos tener ningún temor siempre que sigamos al pie de la letra las recomendaciones ofrecidas por él.

Lo primero que debemos saber de The Time Traveller’s Guide to Medieval England es que no es un libro de cachondeo. Todo lo contrario: es un libro de historia extremadamente riguroso aunque presentado de una forma original que da pie a que haya  algún toque de humor. Así que, como cualquier otra guía de viaje el autor nos mostrará desde los paisajes que podemos encontrar en esa época hasta los lugares típicos que deberíamos visitar; desde los alojamientos que podemos encontrar y los posibles precios hasta los alimentos que deberíamos probar (o no); desde las vestimentas que podemos encontrar hasta cómo funciona la primitiva medicina del momento o qué tipo de higiene, dependiendo de la clase social, es la usual, etcétera. En ocasiones las descripciones del autor son realmente minuciosas, en especial con aquellas en la que el sentido olfativo entra en juego. Una delicia en ocasiones, repugnantemente maravillosas en otras.

Ian Mortimer pensando muy fuerte en el Medievo


Ian Mortimer no olvida ninguna faceta de la sociedad de esa época, por ello no solo nos muestra la cara menos amable (guerras, el casi nulo papel de la mujer, el poder ejercido de forma despiadada tanto por algunos estamentos de la iglesia como por los señores feudales) sino que también nos ofrece un profundo acercamiento a la rica cultura del momento a través de sus obras de teatros, la música, la literatura o algunos de sus absurdos y raros mitos; en algunos casos hasta valiéndose de pinturas de la época y que han llegado hasta nuestros días para apoyar sus explicaciones.

La rueda de la fortuna: una de las ilustraciones que encontraremos en el libro


The Time Traveller’s Guide to Medieval England no es un libro fácil de leer. No es un libro que se lea del tirón. No es un libro donde la diversión esté por encima de todo. Sí es, en cambio, un libro brillantemente escrito que hay que saborear, dejando que cale poco a poco. Es un libro que es imperativo dejarlo apartado en la estantería de tanto en tanto. Recordad: es una guía de viajes, no hay un hilo narrativo. También hay que tener en cuenta que es necesario un nivel de inglés alto y, con todo, os veréis obligados a tirar de diccionario de tanto en tanto, debido en mayor parte a todos esos enseres, instrumentos o armas que antes se utilizaban y ahora andan en desuso. Pero si al final le dais una oportunidad porque os gusta la historia y en particular la edad media no saldréis defraudados pues es con diferencia el mejor (y por su forma probablemente el único) libro sobre este tema.

martes, 3 de julio de 2018

Buenos Presagios


Azirafel es un ángel guardián. Crowley un  ángel caído. Ambos son colegas, o al menos se toleran. Llevan vagando por la Tierra desde el principio de los tiempos, han asistido a miles de acontecimientos clave a lo largo de toda la historia de la humanidad pero ahora se acaban de enterar de que se acerca El Apocalipsis y que todo se irá al carajo. Y claro, ahora estaban bien, se habían acostumbrado a los humanos, a las contradicciones que los definen y a las ciudades pestilentes en las que viven. Azirafel y Crowley ven que se les acaba el chollo, así que contraviniendo las órdenes que cada uno ha recibido por parte de sus superiores deciden unirse para que El Apocalipsis no ocurra. Para ello deberán encontrar al niño en el que el anticristo tiene previsto despertar para liarla muy gorda.


Terry Pratchett y Neil Gaiman, Neil Gaiman y Terry Pratchett, tanto monta monta tanto pues en Buenos Presagios encontramos a partes iguales la esencia de los dos autores. Por una lado la capacidad de cuenta cuentos de la que goza Gaiman por el otro la imaginación desbordante y cargada de humor de Pratchett. Y aunque en algún momento parece desdibujarse esa esencia y mutar en un pastiche de situaciones absurdas que parecen no llegar a ningún lado, en general la novela tiene una historia que engancha lo suficiente como para que el lector no dude en seguir adelante para descubrir si la profecía de Agnes la Chalada se hará realidad.



La trama es un cachondeo padre con un sinfín de diálogos descacharrantes y situaciones absurdas. Además resulta una sátira de la película La Profecía, sobre todo cuando la narración pone el foco en Adan Young, el niño que podría llegar a convertirse en el anticristo. Pero por otro lado tiene su parte oscura. Una parte oscura que muestra el lado más desagradable del humano a través de los cuatro jinetes del apocalipsis. Aunque la luz siempre acabe atravesando las tinieblas para suavizar el dramatismo mediante el humor y la benevolencia surgida de los lugares (o personajes) más insospechados. Con todo la advertencia es clara: tanto el humor (el humor cargado de ironía y muy mala baba) como las cosas macabras nos son cosas de críos; aunque una buena parte de la novela esté protagonizada por unos mocosos, ¡pero vaya mocosos!

Los padres de la novela


Pero si hay algo que se deba resaltar de forma notable en Buenos Presagios es la química entre la pareja protagonista. Si realmente vale la pena leer esta novela es por todas esas escenas que comparten el ordenado y educado Azirafel y el chulesco Crowley. Escenas en las que acostumbra a desatarse el caos, no importa si es una fiesta de cumpleaños infantil, una partida de paintball entre compañeros de trabajo o dentro del coche del propio Crowley donde cualquier casete acaba convirtiéndose en una cinta del grupo Queen.

Crowley y Azirafel de carne y hueso


Buenos Presagios (que podéis encontrar publicada por Timun Mas) es una novela escrita a cuatro manos por dos escritores de talla expertos en entretener al lector. A pesar de que tiene algunas escenas sobrecargadas de chistes algo forzados la historia nos lleva a un viaje caótico y divertido que a su manera acaba siendo peculiarmente épico.

El bien y el mal uniéndose para no perder la buena vida 


Gracias a Neil Gaiman, que se ha implicado de forma arrolladora, la novela verá la luz en forma de mini serie en el 2019. Ahora mismo se encuentra en plena post-producción pero que en los papeles de Azirafel y Crowley encontremos a actores tan carismáticos como Michael Sheen o David Tennant hace presagiar (y esta vez no necesitamos profecías) lo mejor.

jueves, 31 de mayo de 2018

La Catedral del Mar


Hace unos años, cuando paseaba por Ciutat Vella de Barcelona y observaba a los turistas haciendo cola para entrar en La Catedral, no podía dejar de pensar qué sobrevalorados están algunos monumentos y qué poco se conocen otros de mismo calado arquitectónico. Sí, La Catedral de Barcelona es impresionante y por dentro es tal la magnificencia de detalles que no puedes más que rendirte a sus pies. Con todo, no lejos de allí, en el barrio del Born existe una basílica que, aunque menor que La Catedral de Barcelona, la humilde mística que la  envuelve (gracias en mayor medida a cómo la luz se filtra e incide dentro del edificio) la convierten en un monumento de mayor envergadura. Y eso desde el punto de vista de alguien que se deja llevar por lo arquitectónico, ya que  en el tema religioso ni fu ni fa. El nombre de este templo mariano es Santa María del Mar.


Detrás de Santa María del Mar hay una historia que pone de manifiesto la fuerza de voluntad y dignidad del pueblo llano, pues mientras La Catedral fue construida para las clases pudientes Santa María del Mar se alzó al mismo tiempo por y para el pueblo. No cabe decir que para aprender un poco sobre este tema podéis tirar de algunos libros de historia o Wikipedia aunque desde 2006 existe una novela que hace que acercarse a este capítulo de la historia de la Barcelona medieval resulte menos tedioso.



Hoy en día es difícil encontrar a alguien que no haya leído La Catedral del Mar (Plaza&Janés / Debolsillo) de Ildefonso Falcones ya que en su momento y en un tiempo récord acabó convirtiéndose en un best seller. En la novela seguiremos los pasos de Arnau Estanyol un muchacho que ya desde antes de su nacimiento su sino estará marcado por la tragedia. Una narración ágil (muy cinematográfica) nos hará engullir páginas y descubrir las traiciones y venganzas típicas de este tipo de novelas que harán que el protagonista vaya ascendiendo en la escala social con la Barcelona medieval como telón de fondo.



El libro se puede dividir en dos partes: Arnau niño y Arnau adulto. La primera parte, en la que Arnau acabará incluso convirtiéndose en el bastaix (hombres que transportaban las piedras para construir la basílica) más joven de Barcelona, es narrada muy al estilo novela picaresca, con el menudo Joanet (amigo de Arnau al que acabará considerando como de la familia) como el contrapunto de inocencia y candidez que el protagonista va perdiendo a marchas forzadas. Una primera parte que nos deja una escena triste y de dureza descarnada que será ese punto fronterizo en el que un niño deja la infancia para brutalmente abrazar la edad adulta.

Ildefonso Falcones cavilando las tropelías por las que hará pasar a Arnau


En cuanto Arnau Estanyol crece su personalidad pierde carisma y complejidad, el personaje se torna uno del montón obligado a realizar tareas y acciones mil vistas en novelas similares. Además, todas las féminas del libro acaban rendidas a sus pies, tarde o temprano y de forma muy forzada, como igual de forzadas son algunas escenas que se resuelven más por azar que por planificación. Por suerte, la historia del protagonista se apuntala con cierta firmeza gracias a  secundarios como Hasdai Cresca (judío pudiente al que Arnau hará un favor impagable y que este agradecerá con su amistad), Sahat (esclavo en busca de la libertad) o Elionor (pupila del Rey que contraerá una gran enemistad con Arnau). En esta parte disfrutaremos de escenas de batalla narradas con verosimilitud que nos llevará a conocer a los almogávares: soldados que se comportaban casi como mercenarios y que lo mismo les daba hacer tareas de espionaje que asediar un castillo. Unas tropas de choque muy duras que incluso en tiempos de paz siempre andaban buscando jaleo. También seremos testigos de una emocionante batalla de barcos en las playas de Barcelona que resultará esencial para que Arnau levante envidias que lo llevarán incluso a enfrentarse con la Inquisición.



En definitiva, La Catedral del Mar es un libro de ficción histórica que nos muestra tradiciones, vida, trabajo, cultura y clases sociales de una época medieval cruel y de una Barcelona en pleno desarrollo a través de los ojos de un personaje que deberá enfrentarse a multitud de enemigos, pero que también será arropado por amigos, mientras, paralelamente, asistimos a los años más significativos de la construcción del templo mariano.



Hace una semana que se estrenó la serie de La Catedral del Mar. Una serie que narra, (o al menos es lo que he podido observar tras visionar los dos capítulos de los ocho que conformarán la ficción televisiva) con cierta fidelidad, aunque condensando de forma considerable, lo narrado en la novela de Ildefonso Falcones. En el reparto encontramos a actores como Aitor Luna que interpreta a Arnau Estanyol, a Michelle Jenner (que parece que se está especializando en papeles de series históricas), a Tristán Ulloa (al que hace poco pudimos ver en la serie Fariña) o a  Josep María Pou interpretando a Sahat.


martes, 8 de mayo de 2018

Fariña


Pensar en narcotráfico a gran escala es pensar en países como Colombia o México, seguramente debido a todas esas películas que se han hecho sobre el tema. Series como Narcos o Breaking Bad no hicieron más que reforzar esa idea. Eso no significa que se ignore las grandes cantidades de mercancía que se han movido en España. No hay más que volver la vista atrás, a la década de los 80, y descubrir cómo toda una generación cayó en las redes de la cocaína o la heroína. Y si ponemos la vista en la actualidad, solo hay que encender la televisión y mirar las noticias para ver de qué forma las lanchas de los narcotraficantes se pasean impunemente por La Línea de la Concepción. Así pues, la respuesta es sí, si la pregunta es si tenemos grandes capos de la droga en España. Con todo, y debido a que siempre han mantenido un perfil bajo, los capos de la droga españoles han pasado bastante desapercibidos, a pesar de las toneladas y toneladas de cocaína y hachís que conseguían descargar en las costas gallegas. Y sin embargo, durante mucho tiempo fueron incluso personajes queridos en los lugares donde residían. Algo que parece increíble sin no exploramos un poco el contexto histórico de la zona. Y la mejor forma de hacerlo es a través del libro de Nacho Carretero Pou: Fariña.

El autor y su obra


He de ser sincero: jamás hubiera leído Fariña. Conocía la existencia del libro de no ficción que trataba sobre el narcotráfico en las costas gallegas, y la portada, mostrando un fardo de coca abierto que deja al descubierto el título, aunque me había llamado la atención no había conseguido atraparme lo suficiente. Así pues, ¿por qué leerlo? El primer factor para hacerlo, y el más importante, fue que en febrero de este año la censura se cernió sobre la obra. Una juez decidió secuestrar la publicación a petición de un ex-alcalde de O Grove que aparecía citado en el libro por supuestos vínculos con el narcotráfico. La jugada les salió mal. Las ventas del libro se dispararon en pocas horas, poniendo de manifiesto que la censura resulta una brutal estrategia de marketing. Por no mencionar que a pocos días de ese suceso se iba a estrenar una serie de mismo nombre basada en la novela. Segundo y definitivo factor que me hizo leer la novela.

Fariña: la serie


En Fariña, Nacho Carretero Pou no solo habla del narcotráfico que asoló Galicia y por ende España, sino que hace un viaje al pasado más remoto de las tierras gallegas para mostrarnos cómo los habitantes del lugar ya trapicheaban con la mercancía de todos aquellos barcos que embarrancaban en la costa. De ahí al estraperlo, en grandes cantidades, de tabaco y poco después a la cocaína y al hachís. El autor hace una profunda radiografía de todas las familias de capos (Los Charlines, el clan de Oubiña, Sito Miñanco, etcétera) además de las múltiples operaciones de descargas. Asimismo hace con las operaciones policiales que se llevaron a cabo para echarles el guante. Muchos datos, lugares y fechas que llegan a resultar un embrollo y a cansar pero que ponen de manifiesto que los capos actuaban impunemente gracias a políticos y oficiales de policía corruptos. La mejor parte del libro, en mi opinión, es aquella que muestra la lucha de las madres que vieron como sus hijos caían en la droga y pagaban un alto precio mientras los capos que la vendían se salían con la suya. Estas madres, con Carmen Avendaño a la cabeza, crearían la  asociación Érguete, una entidad que sacaría los colores a los corruptos y que pondría contra las cuerdas a los capos.

El actor Javier Rey en el papel del narco Sito Miñanco


Fariña, publicado por la editorial Libros del K.O., resulta un libro más esclarecedor que entretenido. Una obra dura, además de un gran trabajo periodístico, que nos muestra un entramado criminal que afectó (y todavía afecta), de una u otra forma, a todos los estratos sociales de nuestra sociedad.



La serie de Fariña fue estrenada a finales de febrero de este año. No sigue al pie de la letra lo contado por Nacho Carretero en su obra pero sí que, y en ocasiones con algún que otro retoque, muestra los puntos más cruciales. Como personajes principales tenemos a Sito Miñanco (Javier Rey) y al sargento Darío Castro (Tristán Ulloa). A través de ellos dos, y a lo largo de 10 capítulos que abarcan casi diez años de historia, los espectadores seremos testigos de cómo unos contrabandistas de tabaco acabaron convirtiéndose en los mayores capos de España.


martes, 24 de abril de 2018

¡Luz, fuego, destrucción! La gran aventura de Dragon Ball (I)


Cuando pienso en series de animación que me hayan acompañado a lo largo de mi vida solo dos producciones me vienen a la mente. Por un lado está la familia estadounidense creada por Matt Groening: Los Simpson. Y es que tras 29 temporadas es difícil encontrar a alguien que no conozca a Homer, Marge, Bart, Lisa y Maggie Simpson.

Pero, por otro lado, hoy toca hablar de unos personajes que llegaron a las pantallas españolas unos años antes que la cáustica familia que reside en el pueblecito de Springfield. Me refiero a Dragon Ball, Bola de Dragón o, como yo la llamo, Bola de Drac. El caso es que Dragon Ball vuelve a estar más en boga que nunca (si es que alguna vez dejó de estarlo) debido a Dragon Ball Super que no hace mucho emitió su último capítulo y que nos ha traído nuevas tramas y personajes a un mundo que parecía que ya había sido exprimido al máximo. No es de extrañar que debido a esto hayan aparecido nuevas publicaciones que tratan de poner en orden un mundo que a lo largo de los años se ha vuelto sumamente complejo. ¡Luz, fuego, destrucción! La gran aventura de Dragon Ball (I) es uno de esos libros.



En este primer tomo de ¡Luz, Fuego, Destrucción! Miguel Martínez y Néstor Rubio, dos fans acérrimos de la serie, han echado toda la carne en el asador para traernos lo que podríamos definir como una guía ligera adornada de algunas de las curiosidades que se esconden tras la obra maestra de Akira Toriyama.

El libro está dividido en tres grandes y diferenciadas partes: el manga, la serie y los OVA. Éstas, a su vez, se dividen en partes más pequeñas que hacen hincapié en temas más específicos. Por ejemplo, en el caso de la serie este primer tomo trata detenidamente todas las sagas que conformaron Dragon Ball, desde los inicios hasta la saga de Boo en Dragon Ball Z. Los autores describen detenidamente la trama, los temas musicales y, de tanto en tanto, añaden alguna rareza; la mayoría de la cuales tienen que ver con los nombres con los que Toriyama bautizó a su personajes o con la absurda censura española que se aplicaba de forma totalmente arbitraria y acababa destrozando capítulos enteros.



En lo referente a los OVA los autores siguen la misma premisa utilizada en las otras secciones, mostrándonos, en este caso, como la mayoría de estas películas son difíciles de encajar en el canon de la serie. Por cierto, a lo largo de todo el libro, y en cada una de las páginas, hay multitud de fotogramas que acompañan lo descrito por los autores. Una forma magnifica para hacernos revivir momentos tan emotivos como la primera muerte de Krilín a manos de uno de los lacayos de Piccolo Daimaoh o el enfrentamiento final entre Son Goku y Freezer.



Pero, desgraciadamente, hay una parte que ensombrece todo el trabajo realizado en este libro. Faltas de ortografía constantes, párrafos que se repiten y un estilo de narración que, en ocasiones, recuerda más a un borrador a la espera de ser corregido que a un texto ya publicado convierten lo que debería ser una lectura placentera en un esfuerzo tedioso. Al final, un trabajo nulo en corrección prácticamente echa por tierra un libro que resultará atractivo solamente a los fans de Dragon Ball.