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viernes, 20 de diciembre de 2019

La Princesa Caballero


Érase una vez un bebé a punto de nacer que hacía cola para recibir el corazón que definiría su sexo. Pero antes de que le tocara su turno con Dios un angelote algo gamberro le entregó un corazón de niño. Cuando realmente le llegó la hora con Dios, este le brindó un corazón de niña y la envió a la Tierra. Cuando Dios se enteró del desbarajuste obligó a Tink, el ángel gamberro, a arreglar el asunto y a velar por la niña que resultó ser una princesa. Así pues, la princesa Zafiro se tenía que hacer pasar por príncipe porque debido a las rancias costumbres de la realeza una mujer jamás podría reinar, algo que el Conde Duralmin quería aprovechar a toda costa para que su hijo fuera el heredero legítimo de la corona.


Esta es, a grandes rasgos, la premisa de La Princesa Caballero considerado por muchos el primer shojo de la historia del manga. Pero bajo el embozo de cuento casi infantil encontramos una obra mucho más compleja. Y es que el dibujo inocentón de Osamu Tezuka puede llevar a la falsa idea de que nos hallamos ante un cuento para niños de reyes y princesas. Y aunque eso parece al principio, unas pocas páginas nos muestran las intrigas de palacio que se irán gestando para arrebatarle el derecho a la princesa de ser rey. En ocasiones hasta con muertos de por medio.



Hay que tener en cuenta que La Princesa Caballero es un manga de principios de los 50, y hay que tenerlo en cuenta por los diferentes mensajes que se pueden extraer de la obra. Para empezar, esa dualidad de sexo, esa bisexualidad, esa capacidad de elegir qué y quién queremos ser, un mensaje realmente innovador y transgresor para la fecha y que va apareciendo de forma sutil o más o menos velada a lo largo de toda la obra. Aunque en ocasiones el autor juegue a mostrarnos una princesa que parece extraída de Disney (con escenas en las que Zafiro juega o habla con los animales del bosque de la misma forma que lo hacía la protagonista de La bella durmiente) las críticas a la realeza son visibles; a ese método anticuado y anacrónico de reinar un pueblo, aun cuando el manga está situado en un mundo medieval fantástico. Y por último, y no menos importante, el mensaje de empoderamiento de la mujer, mostrado claramente en ese capítulo donde las mujeres del reino se plantan ante el trato machista y deciden combatirlo. Una escena divertida con mucho mensaje.



En La Princesa Caballero, como buen cómic de aventuras y fantasía que es, encontraremos un poco de todo: personajes con poderes mágicos capaces de transformarse en animales mitológicos, piratas, demonios, enfrentamientos con espadas, maldiciones y triángulos amorosos. Todo eso repartido en 27 capítulos que, más o menos, mantienen el nivel narrativo y visual. Y hablando del dibujo, hay que volver a hablar de la fecha en la que fue publicado el manga, pues mientras a principios de los 50 en España el cómic jugaba con una narración visual lineal y con un único punto de vista, mientras en USA explicaban con un narración en off cualquier nimiedad que ocurría en las viñetas, Osamu Tezuka se atrevía con un estilo muy cinematográfico: picados, contrapicados, zooms… con la imagen siempre por encima de las palabras; y eso sin hablar de su ingenio a la hora de hacer que algunos personajes sean capaces de romper la cuarta pared. De esta forma, Osamu Tezuka, denominado Dios del manga, nos brinda un dibujo sencillo, limpio y bonito con una disposición de viñetas innovadora para la época.



La Princesa Caballero, publicado por Planeta Cómic, es un manga con un dibujo cándido que resulta sencillo en un primer vistazo. Pero tras su aparente sencillez, esconde unos personajes con cierta profundidad psicológica, mensajes muy avanzados para su época y una forma de composición visual impresionante.

martes, 3 de julio de 2018

Buenos Presagios


Azirafel es un ángel guardián. Crowley un  ángel caído. Ambos son colegas, o al menos se toleran. Llevan vagando por la Tierra desde el principio de los tiempos, han asistido a miles de acontecimientos clave a lo largo de toda la historia de la humanidad pero ahora se acaban de enterar de que se acerca El Apocalipsis y que todo se irá al carajo. Y claro, ahora estaban bien, se habían acostumbrado a los humanos, a las contradicciones que los definen y a las ciudades pestilentes en las que viven. Azirafel y Crowley ven que se les acaba el chollo, así que contraviniendo las órdenes que cada uno ha recibido por parte de sus superiores deciden unirse para que El Apocalipsis no ocurra. Para ello deberán encontrar al niño en el que el anticristo tiene previsto despertar para liarla muy gorda.


Terry Pratchett y Neil Gaiman, Neil Gaiman y Terry Pratchett, tanto monta monta tanto pues en Buenos Presagios encontramos a partes iguales la esencia de los dos autores. Por una lado la capacidad de cuenta cuentos de la que goza Gaiman por el otro la imaginación desbordante y cargada de humor de Pratchett. Y aunque en algún momento parece desdibujarse esa esencia y mutar en un pastiche de situaciones absurdas que parecen no llegar a ningún lado, en general la novela tiene una historia que engancha lo suficiente como para que el lector no dude en seguir adelante para descubrir si la profecía de Agnes la Chalada se hará realidad.



La trama es un cachondeo padre con un sinfín de diálogos descacharrantes y situaciones absurdas. Además resulta una sátira de la película La Profecía, sobre todo cuando la narración pone el foco en Adan Young, el niño que podría llegar a convertirse en el anticristo. Pero por otro lado tiene su parte oscura. Una parte oscura que muestra el lado más desagradable del humano a través de los cuatro jinetes del apocalipsis. Aunque la luz siempre acabe atravesando las tinieblas para suavizar el dramatismo mediante el humor y la benevolencia surgida de los lugares (o personajes) más insospechados. Con todo la advertencia es clara: tanto el humor (el humor cargado de ironía y muy mala baba) como las cosas macabras nos son cosas de críos; aunque una buena parte de la novela esté protagonizada por unos mocosos, ¡pero vaya mocosos!

Los padres de la novela


Pero si hay algo que se deba resaltar de forma notable en Buenos Presagios es la química entre la pareja protagonista. Si realmente vale la pena leer esta novela es por todas esas escenas que comparten el ordenado y educado Azirafel y el chulesco Crowley. Escenas en las que acostumbra a desatarse el caos, no importa si es una fiesta de cumpleaños infantil, una partida de paintball entre compañeros de trabajo o dentro del coche del propio Crowley donde cualquier casete acaba convirtiéndose en una cinta del grupo Queen.

Crowley y Azirafel de carne y hueso


Buenos Presagios (que podéis encontrar publicada por Timun Mas) es una novela escrita a cuatro manos por dos escritores de talla expertos en entretener al lector. A pesar de que tiene algunas escenas sobrecargadas de chistes algo forzados la historia nos lleva a un viaje caótico y divertido que a su manera acaba siendo peculiarmente épico.

El bien y el mal uniéndose para no perder la buena vida 


Gracias a Neil Gaiman, que se ha implicado de forma arrolladora, la novela verá la luz en forma de mini serie en el 2019. Ahora mismo se encuentra en plena post-producción pero que en los papeles de Azirafel y Crowley encontremos a actores tan carismáticos como Michael Sheen o David Tennant hace presagiar (y esta vez no necesitamos profecías) lo mejor.

viernes, 23 de febrero de 2018

Mitos Nórdicos

Los mitos son probablemente las primeras historias de fantasía creadas por el ser humano.  Aunque en la época en la que se escribieron no se buscaba precisamente la diversión o el puro entretenimiento, sino más bien darles una explicación a fenómenos naturales como el trueno o los terremotos, al origen del universo, a la naturaleza o a la propia existencia de los hombres. Mitología persa, india, azteca, asiática… cada sociedad antigua gozaba de su propio conjunto de historias fantásticas que no eran más que elaboradas metáforas para explicar el mundo que les rodeaba.

Si ha habido unos mitos que hayan llamado mi atención desde niño estos han sido los de la antigua Grecia. Historias de semidioses como Heracles y sus doce pruebas o Teseo y las expediciones que llevó a cabo con sus argonautas las leía como si se tratasen de otro cuento más. Los mitos nórdicos vendrían algo más tarde y de una forma más bien peculiar: a través de los tebeos. Sí, habéis odio bien, los cómics de la Marvel fueron los que me enseñaron quién era Odín, Thor, Loki o Balder. Pero aunque los personajes de estas aventuras mantenían la base de las leyendas en las que se habían originado, los mitos en sí estaban desdibujados, tergiversados incluso. Convirtiendo, de esta forma, a los personajes mitológicos en superhéroes y villanos. Pero esos cómics sirvieron para plantar la semilla de querer saber más de aquellos seres.

Thor liándola parda.


En Mitos Nórdicos de Neil Gaiman, publicado por Ediciones Destino, encontraremos los mitos de esta región geográfica tal como se crearon antaño pero con el toque fabulador del escritor de obras como American Gods o Coraline. Lo primero que nos llamará la atención del libro (sin contar la maravillosa portada que lo viste con un impresionante Mjölnir rodeado de estrellas) es que las historias han sido ordenadas. Neil Gaiman no solo nos ofrece un completo compendio de mitos, sino que además, si se leen de un tirón, tiene continuidad.

Loki contando trolas. 


Quince son los capítulos que conforman el libro. Historias en las que descubriremos cómo Odín sacrificó su ojo derecho en busca del conocimiento, por qué hay poetas buenos y malos o qué terribles hechos acontecerán el día del Ragnarok. Pero si hay algunos relatos que sobresalgan del resto, por ser más entretenidos e incluso divertidos, éstos son los que tienen a Loki o a Thor como protagonistas. Del primero descubriremos que es un ser sibilino y embaucador, tal como La Casa de las Ideas acostumbra a representarlo en los cómics. En cambio Thor resulta ser un zopenco con más fuerza que cerebro, al cual veremos pertrechado con un vestido (un tipo repleto de músculos, con barba pelirroja y vestido de mujer... un mito que no tiene desperdicio), siendo engañado en repetidas ocasiones o arreglando las cosas a lo bestia.

Neil Gaiman no es un ser mitológico, pero como si lo fuera.


Mitos Nórdicos no ofrece nada nuevo, pero sí de una forma ordenada. Mitos Nórdicos tampoco goza de la prosa ingeniosa a la que nos tiene acostumbrados Neil Gaiman. Ésta es más insustancial, en ocasiones muy lenta, pero es la justa y necesaria para hacernos saltar de un relato a otro. En definitiva, Mitos Nórdicos no es una gran obra, pero resulta tan entretenida como divertida.

viernes, 19 de enero de 2018

La canción de Cazarrabo

Cuando pensamos en obras de género fantástico es inevitable que nos vengan a la mente algunos clichés. Si, por ejemplo, reflexionamos sobre personajes que puedan habitar tierras fantásticas casi siempre aparecerán elfos, dragones y enanos; también kenders y draconianos si como yo os pasasteis la adolescencia con la nariz metida entre libros de la Dragonlance. Pero, ¿a quién se le aparece la figura de un gato como protagonista de una historia fantástica? Es más, ¿quién imagina a los felinos como la especie predominante en ese mundo fantástico? Pues bien, Tad Williams lo imaginó y allá a mediados de la década de los 80 nos lo contó. Otra cosa es que la novela pasara sin pena ni gloria, debido en gran medida a que si la gente compraba (y a día de hoy todavía pasa) un libro de este autor, estos se decantaban más por su tan laureada saga Añoranzas y Pesares.

Sí, es cierto que novelas fantásticas con animales como protagonistas ya existen algunas, como la saga Redwall de Brian Jacques. Pero en este caso el autor nos mostraba a unos animales que vestían como humanos y que si tenían que caminar sobre dos patas pues lo hacían. Lo que Tad Williams nos cuenta en La canción de Cazarrabo es bastante diferente.



En La canción de Cazarrabo el gatito que da nombre a la novela es el protagonista. Vive en una comunidad gatuna en la que últimamente, y de forma misteriosa, han desaparecido varios miembros. Cuando Pata Suave, su mejor amiga, desaparece Fritti Cazarrabo decide tomar cartas en el asunto y salir en su búsqueda. Le acompañarán en su aventura dos gatos más: uno que es apenas un cachorro y otro que está como una regadera. Lo que encontrarán en sus aventuras les hará replantearse muchas de las creencias que daban por sentadas, además de tener que enfrentarse a sus miedos más atávicos.



¿Qué es un akor? ¿Y un rikchikchik? ¿Y un ruhu? Águila, ardilla y búho, en ese orden. Y es que en la novela los gatos tienen su propia lengua, que junto al glosario y las explicaciones es fácil de seguir sin perderse nada de la historia y sin que entorpezca. Así como también tienen sus creencias y su propia cultura. De igual forma, los demás animales con los que se cruzan gozan de sus propias tradiciones y mitología. No deja de ser curioso que Tad Williams haya cuidado tanto esos aspectos en una novela que en un principio no deja de ser un cuento juvenil. Pero, eso sí, ninguno de ellos deja de ser un animal. Los animales de cuatro patas no se alzan sobre dos, ni empuñan espadas, ni visten ropajes. Son solo animales viviendo aventuras, a su modo, con sus reglas. Con todo, la historia es un cuento delicioso que va avanzando sin que ningún tipo de traba se cruce en esa prosa delicada que recuerda a la utilizada en las fábulas. Pero a mitad del libro la historia da un giro tan radical y sorprendente como magnífico, cambiando su tono naif por uno oscuro y tenebroso. Es en las ciudades subterráneas donde Tad Williams muestra su maestría a la hora de narrar y nos transporta a un lugar opresivo poblado por seres contrahechos que parecen sacados de una pesadilla. Un lugar en el que los aventureros deberán encontrar esperanza donde parece no haberla para que la misión acabe bien.

Póster de la adaptación cinematográfica aún por estrenar



En La canción de Cazarrabo de Tad Williams acompañareis a unos gatos a vivir la aventura de sus vidas. Una aventura que os llevará por parajes de ensueño y de terror, en los cuales conoceréis algunos seres que os llegarán al corazón y otros que os repugnaran. Un cuento fantástico y enormemente placentero que ahora podéis encontrar en una edición magnífica por parte de Ediciones B.  

viernes, 22 de diciembre de 2017

La Ficción

Una de las fantasías de todo niño, y seguramente de muchos adultos también, es la de imaginar que por algún tipo de magia incomprensible puede introducirse en su lectura preferida. Navegar junto a piratas, luchar contra hordas de orcos, sobrevivir a un apocalipsis zombie… Ser, en definitiva, el protagonista de la aventura o, como mínimo, poder acompañar a ese personaje que tantas alegrías le dio y que logró, transportándolo a inmensas aventuras, desconectar de tu tediosa realidad. ¿Quién no lo ha pensado alguna vez? De hecho, hay incluso algunos libros que juegan con esto, sirva como ejemplo principal de este ejercicio de imaginación el libro escrito por Michael Ende: La historia interminable.

Todos conocemos a grandes rasgos la aventura contada en La historia interminable. El niño llamado Bastián que en una tienda de libros antiguos descubre un libro de fantasía en el cual, poco a poco, irá descubriendo que tiene un fuerte nexo con la realidad. En cierto momento el propio Bastián se introducirá en el mundo que relata el libro para salvar a sus conciudadanos de un mal que les acecha. La Ficción de Curt Pires y David Rubín (publicado por Astiberri) toma similar esquema. Cuatro niños encuentran un libro antiguo que les permite acceder a un mundo de fantasía. Por desgracia, uno de ellos se pierde en ese mundo. Los otros tres deciden mentir (tampoco es que les fueran a cree) e inventar una historia sobre su desaparición. Pero muchos años después, ya siendo adultos, el libro vuelve para llevarse a uno de ellos. Los dos últimos del grupo deberán entrar en el libro para salvarlo y descubrir que ocurrió.



Curt Pires (autor canadiense al cual no conocía hasta ahora) crea una historia en la que lo fantástico choca brutalmente con lo cotidiano. Una historia algo simple y rara que te obliga a volver sobre lo leído más de una vez para ir encajando las piezas de una narración que mezcla realidad, ficción y recuerdos. Los personajes tienen cierto atractivo, pero no profundiza lo suficiente como para que el lector pueda acabar de empatizar con ellos. Probablemente en sucesivas entregas este punto pueda ser remediado.



Vayamos ahora al punto fuerte de La Ficción: el dibujo. Esta era la segunda incursión en el mercado americano del dibujante gallego David Rubín tras Aurora West. El autor de joyas como ElHéroe, Gran Hotel Abismo o Ether: La muerte de la última llama dorada, nos brinda lo mejor de su arte. Rostros de mirada gatuna en las féminas y duras mandíbulas en la mayoría de personajes masculinos; todos mostrando ligereza en los movimientos, sin posturas forzadas. El mundo que se oculta en el interior del libro al que acceden los protagonistas es simplemente sublime: personajes de cuento que corretean por angostas callejuelas, paisajes que muestran una enorme variedad cromática y seres retorcidos y monstruosos que esconden también cierta belleza.




La Ficción de Curt Pires y David Rubín nos brinda la oportunidad de sumergirnos en el interior de un libro de fantasía , recorrer los extraños recovecos que se esconden en su interior y asistir a la eterna lucha entre el bien y el mal. Tal vez la historia no sea de lo más original, pero está bien contada y maravillosamente dibujada. 

miércoles, 9 de agosto de 2017

The Carpet People

In the beginning, there was nothing but endless flatness. Then came the Carpet... That's the old story everyone knows and loves. But now the Carpet is home to many different tribes and peoples and there's a new story in the making. The story of Fray, sweeping a trail of destruction across the Carpet. The story of power-hungry mouls - and of two Munrung brothers, who set out on an amazing adventure. It's a story that will come to a terrible end - if someone doesn't do something about it. If everyone doesn't do something about it... Co-written by Terry Pratchett, aged seventeen, and master storyteller, Terry Pratchett, aged forty-three.

Si hablamos de seres pequeños y Terry Pratchett nos vendrán a la mente unos cuantos.

Los primeros, tal vez, los Nac Mac Feegle. De color azul, con pelo rojizo recogido en trenzas enmarañadas y vistiendo siempre un kilt. Apenas levantan un palmo del suelo pero pueden dejar seco de un golpe en la cabeza a un perro o alzar a una persona y llevársela a dar un largo paseo (que se lo digan a Tiffany Dolorido).



Podríamos hablar también de enanos, pero no sé yo si a ellos les haría gracia aparecer en esta lista. Y, como tampoco son lo que se viene diciendo muy pacíficos (véase ¡Zas!), pues mejor los dejaremos en paz.



Lo gnomos de El éxodo de los Gnomos. Aquellas tribus que estaban casi al borde de la extinción y que a pesar de sus miedos y absurdas creencias abandonaron el centro comercial en el que se alojaban para emprender una aventura de proporciones gigantescas que les llevaría a conducir un camión o a colarse en un cohete espacial.



Pero hoy no vamos a hablar ni de Nac Mac Feegle, ni de enanos ni de gnomos; hoy hablaremos de los Munrong, una tribu compuesta por seres tan pequeños que, su mundo, es la alfombra que tú puedes tener en el salón de casa.



The carpet people nos cuenta las vicisitudes a las que deberán enfrentarse varias tribus que viven en una alfombra tras perder sus hogares por culpa de un extraño viento, conocido como Fray, que lo arrasa todo allá por donde pasa. Por si esto no fuera poco los Mouls, unos seres más cercanos a una bestia que a un pequeño y “humano” Munrong aprovechan esos desastres para instantáneamente después atacar. Estos minúsculos seres emprenderán un éxodo en busca de un lugar seguro en el que vivir mientras por el camino hacen extrañas alianzas con otras tribus a las que creían meras leyendas.

Los que conozcáis la obra de Pratchett descubriréis que The carpet people se da un aire a El éxodo de los gnomos. Hay que tener en cuenta que, la novela de la que os hablo hoy, el autor la escribió con tan sólo diecisiete años, así pues, no es de extrañar que luego reciclara un poquito de aquí y de allá; sentando incluso las bases de lo que luego más tarde se convertiría en Mundodisco. Con todo, y a pesar de algunas semejanzas con sus primos los gnomos, la aventura protagonizada por los Munrongs es un delicioso cuento repleto de fantasía en el que el autor ya empezaba a dejarnos algunos mensajes con los que hacernos reflexionar. Mensajes que tiene que ver con las guerras, la violencia y la amistad.



La edición de The carpet people que tuve el placer de disfrutar fue revisada por el propio Pratchett cuando ya era un escritor sumamente reconocido. Supongo que decidió que podía mejorar alguna escena, o retocar un poco por allí y por allá; pero sin eliminar la esencia que había dado a luz aquel joven adolescente. A esto hay que añadirle, además, un buen puñado de ilustraciones (unas en blanco y negro, otras tantas en color) realizadas y coloreadas por el propio autor. Pero, ¡este hombre sabía hacer de todo!



En definitiva, The carpet people es un cuento con momentos muy épicos y otros hilarantes. Es además una divertida aventura de corte juvenil perfecta para lectores de 12 a 99 años (o más, depende de la esperanza de vida), que nos muestra los primeros pasos del autor a la hora de juntar letras, crear juegos de palabras y elaborar maravillosos e inolvidables mundos.

jueves, 11 de mayo de 2017

¡Guardias! ¡Guardias!

Empecé a leer a Terry Pratchett por Carpe Jugulum. No es ni de lejos la mejor de las opciones, lo sé. Luego le siguió El asombroso Mauricio y susroedores sabios. ¡Bingo! Ese sí que es una maravilla. Seguidamente Brujerías y El color de la magia. Ronda de Noche (delicia pura), Regimiento Monstruoso, etcétera. La pauta siempre ha sido que leo sin seguir un orden; y, sinceramente, no creo que por ello haya disfrutado menos de su obra. Es por ese motivo que, habiendo leído las últimas, y más complejas, novelas del arco argumental de La Guardia (Ronda de Noche, ¡Zas! y Snuff) ahora reseño el libro con el que comenzó su andadura Sam Vimes, el personaje con el que siempre me he divertido más de todos los que llegó a crear sir Terry.



En ¡Guardias! ¡Guardias! los protagonistas son la cochambrosa guardia de Ankh-Morpork; en especial los que hacen la ronda nocturna, que, si cabe, son todavía peor. Son expertos en dejar que los problemas ocurran sin que a ellos les afecte demasiado. Así pues, la mayoría de las veces los esquivan. Pero esta vez es un dragón de titánico tamaño el que acosa la ciudad, y va a ser difícil escaquearse. Con lo cual, y sin que sirva de precedentes, la guardia se va a poner a investigar. En definitiva: a hacer su trabajo.



¡Guardias! ¡Guardias!, y como el propio autor deja claro en las primeras páginas, es una novela dedicada a toda guardia de la ciudad que, una vez aparece el héroe, o el villano, en una novela de fantasía, son los primeros en recibir una paliza. Esta es la primera novela en la que descubriremos a Sam Vimes. Un tipo algo holgazán y borrachín, pero que sabe imponerse e impartir justicia cuando es necesario; aunque eso no ocurra muy a menudo. Pero una sucesión de acontecimientos harán que Sam Vimes se replanteé qué significa pertenecer a La guardia turno de noche. El primero es la aparición de un nuevo recluta llamado Zanahoria que derrocha motivación por los cuatro costados. El segundo es un dragón, algo que podría pasar desapercibido si no fuera porque están totalmente extinguidos.



Temía, y tras haber leído novelas más complejas de La guardia, que esta trama me resultará menos divertida o entretenida. Si es cierto que es de esa época en la que Pratchett “utilizaba menos la sátira”, era algo menos oscuro y tiraba más del humor absurdo. (Aunque sin llegar a los extremos de las primeras novelas de Rincewind). Pero Pratchett es Pratchett, así que no sólo encontraremos una parodia a las películas de fantasía en las que un héroe lo soluciona todo, sino que también hallaremos, en forma de ingeniosas frases repletas de ironía, críticas punzantes sobre el racismo, el inmovilismo o el egoísmo humano. Además es una delicia descubrir los inicios de Sam Vimes, de Lady Sybil y sus curiosas aficiones, de Zanahoria y la historia de su clan, del sargento Colon, del cabo Nobby Nobbs o del Bibliotecario, con el cual, en algunas escenas llegué a descacharrarme de las risa. ¡Guardias! ¡Guardias! además es una novela negra de investigación; una en la que prima el cachondeo, los momentos absurdos y la aventura a toda costa.



“A veces la gente era idiota. Pensaban que la biblioteca era un lugar peligroso por culpa de los libros mágicos, cosa que era cierta. Pero lo que la convertía de verdad en uno de los lugares más peligrosos del mundo era el hecho de ser una biblioteca”.


viernes, 24 de febrero de 2017

La corona del pastor

Algo se está despertando en las profundidades de la caliza. Los búhos y los zorros lo presienten y Tiffany Dolorido lo nota en sus botas. Un viejo enemigo está reuniendo fuerzas.
Es tiempo de finales y principios, de viejos y nuevos amigos, de romper los límites y cambiar de manos el poder. Ahora, Tiffany se encuentra entre la luz y las sombras, entre el bien y el mal.
Mientras la horda de hadas se prepara para la invasión, Tiffany debe convocar a todas las brujas para que se unan a ella. Para proteger la tierra. Su tierra.

Es la hora de la verdad.

"FINALMENTE, SIR TERRY, VAMOS A CAMINAR JUNTOS".
"Y Terry cogió por el brazo a La Muerte, y la siguió a través de las puertas hasta el desierto negro y bajo la noche interminable"...



Con este tuit, que había dejado preparado de antemano, se despedía sir Terry Pratchett de sus fans el 12 de marzo de 2015. Genio y figura hasta el último momento, marchándose por la puerta grande, abandonando este mundo de mortales acompañado por LA MUERTE, una de sus inumerables creaciones y tal vez, y con permiso del comandante Sam Vimes, la más carismática, a la cuál era fácil reconocer por su singular modo de expresarse: siempre con letras mayúsculas.
Su voz se había apagado pero sus libros aún contaban historias y el gran Terry Pratchett aún nos tenía reservada una sorpresa, su última obra de la saga de Mundodisco, una nueva despedida: La corona del pastor.

En La corona del pastor Terry Pratchett nos habla de la muerte, de esa autopista por la que tarde o temprano todos transitaremos, dándole un justo descanso a un personaje querido. Personaje que previendo que su tiempo se agota deja las cosas bien atadas para que sus seres queridos no deban preocuparse en trámites molestos cuando se hallen en ese momento en el que parece que alguien se ha pasado cortando cebollas. Pero su marcha dejará una brecha en las fronteras mágicas imposible de remendar. Esa abertura será aprovechada por unos seres mágicos para acceder al mundo de Tiffany Dolorido, con la finalidad de armar gresca y hacer daño a la vez que obtienen su merecida, según ellos, venganza.

La prosa es sencilla pero deliciosa, manifiestamente enfocado al público juvenil pero con escenas, algunas incluso divertidamente subidas de tono (como la visita que realiza Tiffany al rey de los elfos al cual le gusta pasearse por sus dominios como su madre lo trajo al mundo), que son un guiño travieso y descarado a todos esos adultos que han crecido con esta saga.

Para mí fue inevitable sentir una punzada de melancolía mientras leía este libro. Sobre todo tras finalizar el capítulo dos (descrito con sutil tristeza pero sin caer en el recurso facilón de la lagrimita fácil ) pues no dejaba de ver, en ese tierno y anciano personaje que se va, a una especie de alter ego del propio Pratchett diciendo adiós de nuevo a sus seguidores.

Pero no todo son penurias en La corona del pastor, y menos cuando se habla de Terry Pratchett, y mucho menos cuando tenemos pululando por ahí a los Nac Mc Feegle. Con sus ocurrencias, la bravuconería que derrochan y esa forma de hablar que en cuanto abren la boca y sueltan un par de frases es imposible no dejar escapar una risita. Estos pequeños y belicosos seres de color azul que hicieran su primera aparición, al igual que Tiffany Dolorido, en Los pequeños hombres libres, continúan siendo los inseparables protectores de la bruja, que últimamente se ve algo desbordada y necesitará más que nunca de sus amigos y de las brujas de Lancre para poder lidiar con todo; en especial con la inminente e inevitable batalla. Tiffany Dolorido incluso recibirá ayuda por parte de un muchacho llamado Geoffrey, que viaja con un macho cabrío como único acompañante, y que sueña con convertirse en bruja; mago no, bruja. Y es que Terry Pratchett nos vuelve a hablar de hacer lo que nos guste sin que el sexo, condición, o el qué dirán, sea motivo de renuncia. No lo dice claramente, sólo lo susurra entre líneas dejando que cale en el lector mientras de tanto en tanto te suelta un chiste.

Sinceramente, me quedo con las ganas de saber que habría ocurrido con Geoffrey si Pratchett hubiera tenido la oportunidad de contarnos más sobre él, tal vez incluso hubiera protagonizado alguna novela y es que el personaje, de naturaleza sosegada, bien lo vale; sobre todo porque nos deja perlas tan valiosas como esta, que pronuncia tras negarse a participar en la caza del zorro: "Tenemos que proteger nuestras gallinas y el mundo puede ser cruel y despiadado. Pero convertirlo en un juego no está bien. ¡Es terrible! Es una ejecución, nada más. ¿Es que tenemos que matarlo todo? ¿Matar a una madre que alimenta a sus cachorros? Tomamos mucho y no devolvemos nada."



La corona del pastor no es la novela más divertida ni la más mordaz de toda la saga Mundodisco. Tampoco goza de grandes dosis de ironía o de abundantes escenas de humor absurdo. La corona del pastor, a pesar de todo, es un cuento que posee toda la esencia Pratchett, en pequeñas dosis y bien medidas; posiblemente lo único necesario para que se convierta en ese libro que puedes disfrutar una y otra vez.





martes, 30 de agosto de 2016

Battling Boy



Los monstruos vagan a sus anchas por Arcópolis y se llevan a los niños a su sombrío inframundo, dejando un rastro de destrucción a su paso. Solo un hombre puede ayudarles: el justiciero Haggard West.
Por desgracia, Haggard West ha muerto.
La ciudad de Arcópolis está desahuciada pero, cuando se salvación llega bajo la forma de un semidiós de doce años, nadie está más sorprendido que el propio «chico batallador»: así llaman a Battling Boy.


Con esta escueta sinopsis se nos presenta una de las historias más originales y épicas que rondan por el mundillo del cómic desde hace un tiempo. Entremos con un poco más de detalle en el mundo de Battling Boy. Entremos en el fantástico mundo, literal y metafóricamente hablando, que Paul Pope ha creado. Arcópolis es una ciudad gigantesca; realmente tiene el tamaño de un país. Y sus gentes vivirían tranquilas de no ser por toda esa cantidad de monstruos que, como una organización mafiosa, pero a lo bestia, les hace la vida imposible. Por suerte tienen un superhéroe que cada dos por tres les saca las castañas del fuego: Haggard West. Él era como una especie de Batman, pero con vestimenta estilo Rocketeer, y digo era porque los monstruos de Arcópolis han conseguido lo que desde hace mucho tiempo vienen intentando con cierto tesón: matarlo. Aurora West, su hija, ha prometido venganza, pero por el momento, sin nadie que se lo impida, la ciudad empieza a ser asediada por los monstruos. Cuando Arcópolis está más indefensa que nunca, justo cuando su ejército se está enfrentando a unos de los monstruos más poderosos, un chico llega del cielo y les salva. Battling Boy, el chico batallador, acaba de hacer acto de presencia, ¡y de qué manera!



Paul Pope, dibujante y guionista americano, tiene un curioso estilo en cuanto al dibujo se refiere. Mucho más cercano al cómic europeo (y a las obras de Hugo Pratt en especial) que al americano pero con la capacidad de mezclar ambos estilos y hasta de añadir sutiles notas de manga. Su trazo es impulsivo y nervioso, digno de alguien que sufre el baile de san vito. Labios turgentes, narices respingonas, cuerpos delgaduchos y en ocasiones desgarbados, pero todos, completamente todos esos personajes visten curiosas y realistas vestimentas. Mirad a Battlin Boy si no me creéis. ¡Es una estrella del pop! ¿Y Haggard West? Parece que en su fondo de armario haya ropajes de los años 40 a los 70. Paul Pope sabe vestir a sus personajes, bien. Da  mucha importancia a la ropa (atentos a las camisetas del protagonista), perfecto. Pero además sabe cómo dotar de movimientos a esos personajes y a su ropa. Saltos, puñetazos, cabriolas variadas; todos con naturalidad, con suavidad, sin movimientos forzados. Y en Battling Boy, que hay bastante acción, os hartaréis de contemplar bonitas viñetas en las que el protagonista hace elenco de sus mejores movimientos de combate. Del dibujo, pues, no hay quejas. 


¿Del guion? Menos. La historia derrocha imaginación y aúna géneros tan variados como las historias épicas de dioses (griegos, romanos, nórdicos), ciencia ficción (en especial SteamPunk) fantasía (mirad todos esos monstruos que rondan por ahí) y como no, superhéroes (Batman sobretodo). Pero además de esto Pope habla del duro trance que es pasar de niño a adulto. Al final la mezcla es altamente explosiva y adictiva como una droga. Las páginas de este primer número vuelan y no mucho rato después estaréis deseando leer la segunda parte o, como mínimo, releer este Battling Boy