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jueves, 7 de enero de 2016

Star Wars Episodio VII: El despertar de la fuerza




Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana... Y con está frase empieza el episodio VII de la saga Star Wars, uno de los episodios más esperados, una espera que todos los fans hemos intentado hacer menos larga deglutiendo una tras otra las otras seis películas en maratones interminables a la vez de que rezábamos a Obi Wan Kenobi o a cualquier otro jedi para que en esta película por fin volviera esa esencia que se había perdido en los episodios I, II y III. ¿El resultado? Más que satisfactorio, afortunadamente. Y eso sin siquiera utilizar las típicas cortinillas que servían de transición entre escena y escena. Las cuales, personalmente, me encantan pero, curiosamente, sólo eché en falta mucho después de abandonar el cine.



Han pasado 30 años desde la Batalla de Endor y un nuevo ejercito, La Primera Orden, ha tomado el relevo del imperio galáctico que entre Darth Vader y Darth Sidious comandaban para intentar dominar toda la galaxia. Un aguerrido piloto de X-wing escapa junto a su droide BB-8 con un mapa con el cual podrán encontrar a Luke Skywalker el único jedi, que ahora vive retirado y oculto, capaz de ayudarles a traer la paz de nuevo al universo. El piloto es capturado y el droide debe huir en busca de ayuda, a partir de aquí empieza la aventura.



La historia es sin duda una vuelta a los orígenes, a la aventura sin esas intrigas repletas de recovecos , y diálogos absurdos, que hacen que te pierdas. Con la lucha del bien contra el mal, la luz contra la oscuridad, en cada momento, en cada fotograma; así de simple. Si bien es cierto el arma de destrucción masiva que utilizan los villanos en esta película vuelve a ser más de lo mismo, y quizá una innovación no habría estado mal del todo, pero aún así a los fans no creo que les haya importado mucho. Por lo menos a mí no.




Además de viejos conocidos, como Han Solo, Chewbacca, Leia, C3PO, R2D2 o Luke Skywalker, en este episodio podremos disfrutar de nuevos héroes, o villanos, interpretados por actores casi desconocidos, consiguiendo de esta manera no poder relacionarlos con otros papeles. Todos ellos en roles muy carismáticos, ya sea porque interpretan un villano en ciernes que pierde los nervios con facilidad o una muchacha que descubre que en su interior ha despertado una fuerza insólita que deberá aprender a controlar.



Rey: La protagonista es una muchacha que malvive en el planeta Jakku recogiendo chatarra y cambiándola por raciones de comida, su vida cambia cuando se topa con un droide en apuros.

Poe Dameron: Piloto de X-wing, su nave es de color negra y sólo los mejores pilotan las de esa clase. Es valiente, divertido y capaz de decir algo mordaz en el momento más peliagudo. Siempre va con él su droide BB-8.

BB-8: Un droide de formas muy redondas que despierta la ternura en cualquiera que trata con él y que a los fans nos ha hecho olvidar de un plumazo a Jar Jar Binks.

Kylo Ren: Villano en ciernes. Antaño jedi y aprendiz de Luke Skywalker, ahora lo es de Snoke el líder supremo de la Primera Orden. Su juventud hace que no tenga paciencia y sufre ataques de furia incontrolable. Desea convertirse en un nuevo Darth Vader.

Finn: Soldado de la Primera Orden que ante su primera batalla decide desertar porque no está hecho para matar personas inocentes.



Sí con unos personajes que en sus espaldas cargan el bagaje de unas grandes historias no tenéis suficiente siempre podréis disfrutar con todos esos guiños que J.J. Abrams ha planeado para todos los fans, sobretodo los de la trilogía original. Así que ante la pregunta: ¿Es necesario ver los otros seis episodios para entender esta película? Tal vez no, pero si lo habéis hecho la disfrutareis al máximo, y sino acabareis tarde o temprano por visionarlas. Además, creo que hay una escena en particular que sentiréis mucho más en el fondo de vuestra alma (que profundo me pongo) si previamente habéis visto las otras películas.



Otra cosa de agradecer ha sido el que esta vez no hayan cargado la pantalla con efectos CGI en cada minuto, utilizando técnicas más artesanales como los escenarios realizados a manos en lugares reales y no estudios, animatronics y maquillaje para dar vida a criaturas alienígenas, o combates de sable láser con menos acrobacias circenses, consiguiendo que todo sea muchos más real y que casi pueda tocarse.




Sin duda Star Wars: El despertar de la Fuerza es un nuevo principio, la pieza de un puzzle de algo más grande, que irá creciendo. Es el resurgir de una gran epopeya que retoma la historia clásica, una saga familiar que encandiló a miles de millones hace muchos tiempo y que ahora ha conseguido que muchos hayamos salido del cine con el corazón bombeando a toda máquina, amando mucho a unos personajes, odiando a otros, con lágrimas en los ojos, con una sonrisa, y tarareando una vez más el tema central de la película. ¿Fue tal vez esto lo que sintieron los afortunados espectadores que en 1977 disfrutaron en el cine de Star Wars: Una nueva esperanza?


jueves, 17 de septiembre de 2015

Largo domingo de noviazgo



En el frío invierno de 1917, cinco soldados franceses, heridos y maniatados, caminan hacia un destino trágico en un desolado rincón del frente. Matilde sabe, en el fondo de su corazón, que su amado Manech sigue vivo, a pesar del telegrama que anunciaba que había caído en combate junto a tantos otros de sus camaradas. Una certeza que se mezcla con el horror y la indignación cuando, una vez acabada la guerra, un sargento moribundo le cuenta la verdad sobre la última vez en que vio a su novio: Manech y otros cuatro soldados, acusados de herirse a sí mismos para escapar del frente, fueron atados y abandonados en tierra de nadie. A partir de ese momento, Matilde emprende la búsqueda de la verdad. A lo largo de los años, armada de un coraje inquebrantable, irá escudriñando las vidas de aquel puñado de hombres entregados a la muerte.



Matilde es una muchacha paralítica que descubre el amor en brazos del que había sido su amigo de infancia. Manech es un muchacho pleno de vida y sonriente que no le importa los más mínimo que Matilde no pueda caminar, pues él ya caminará el doble por ella. Por desgracia la guerra estalla y Manech es llevado al frente. Como muchos soldados intentará huir de una muerte segura y será acusado de traidor y abandonado a su suerte junto a otros compañeros. Matilde, que cree que Manech aún vive, emprende una investigación que la llevará a descubrir la vida de todos los hombres que sufrieron la misma suerte que su novio.



Largo domingo de noviazgo de Sébastien Japrisot, es una novela que mezcla varios géneros, el principal es el bélico, aunque no esperéis batallas ni escaramuzas, el segundo, la novela romántica, sin empalagar, y por último el género epistolar, y es que un gran porcentaje de la novela son cartas que la protagonista envía o recibe en su búsqueda.
En lo que se refiere al tema bélico retrata perfectamente el sufrimiento de los familiares que, o perdían a un familiar en la guerra, o resultaba desaparecido en combate y nunca más se volvía a saber de él. Muestra a personas rotas, destrozadas que luchan por seguir adelante a la vez que intentan descubrir la verdad, que en muchas ocasiones era escondida tras un tupido manto de mentiras.
El tema romántico, y aunque pueda sonar raro, me resultó algo escueto. Y es que aunque queda claro que Matilde ama a Manech y emplea todos sus medios para encontrarlo, un sólo capítulo explicando su relación sabe a poco.
Por último está el tema de las cartas. A través de ellas descubriremos las vidas e historias de más personajes. Si bien es cierto que en ocasiones son demasiadas y llegan a saturar además de romper el ritmo natural de la narración con demasiados datos, direcciones, fechas y nombres con apellidos.

Largo domingo de noviazgo es una novela que habla sobre la locura que son las guerras, los daños colaterales que éstas llegan a provocar y la fe de los que aman por volver a encontrar a su media naranja. Lástima que en ocasiones pueda llegar a saturar, pero si llegáis hasta el final descubriréis que da un giro inesperado ofreciendo un final agridulce bastante potable.



En 2004 Jean-Pierre Jeunet dirigiría la adaptación al cine de la novela. En el papel de la sufridora Matilde encontraríamos a Audrey Tautou, que ya había trabajado con el director en la excelente Amelie. La película tiene bastante más ritmo que el libro, con unos flashbacks que explican a la perfección lo ocurrido en las trincheras y con una historia de amor mucho más tierna y potente. La fotografía de la película es excelente, con imágenes memorables y una forma de jugar con los colores haciendo visible la frontera entre la guerra y los momentos de relativa paz. Las actuaciones también son notables y en especial en el tramo final que nos llevará hasta ese desenlace que permanecerá en vuestra memoria tiempo después de haber visto la película.
Me lo vais a escuchar decir pocas veces , pero esta vez sí: La película supera con creces a la novela.


miércoles, 1 de abril de 2015

La Señal



Nic (Brenton Thwaites) y Jonah (Beau Knapp) están acompañando a Haley (Olivia Cooke), pareja además del primero, en un largo viaje por carretera para ayudarle con un traslado de residencia. Por el camino rastrearan la señal de Nomad, un pirata informático que lleva un tiempo introduciéndose en sus ordenadores portátiles y retándoles a encontrarle. Los tres amigos decidirán postergar su destino y seguirán la señal  con tal de encontrar a Nomad y darle su merecido. La señal les llevará a un lugar en medio de la nada en donde lo único que hay es una casa desvencijada. Algo inesperado ocurre esa noche y Nic despierta en un laboratorio rodeado de científicos con trajes y mascarillas de seguridad y sin saber dónde están sus amigos.



La Señal podría definirse como película de ciencia ficción indie o low cost ya que su coste final rondó los 4 millones de dólares; y a pesar de ello y, tal vez, gracias a ello La Señal es un película interesante, sobresaliendo con éxito en algunos de los aspectos que ésta ofrece. Como es el caso de los efectos especiales que, aunque sólo aparecen en contadas ocasiones, son realmente efectivos y dejan en pañales a otras producciones que doblan o triplican el presupuesto.


  
En el elenco de actores sobresale, por ser  una cara conocida, Laurence Fishburne célebre sobretodo por su interpretación de Morpheo en Matrix, el resto del reparto son prácticamente caras desconocidas. De todos modos los actores cumplen de sobra con su trabajo, habiendo cierta química entre los tres amigos que hace verosímil los sentimientos por los que el protagonista transita. Tal vez lo único que podría echarse de menos es un protagonista con algo más de carisma. 
El ritmo del film es algo lento, sobretodo en la parte que  Nic intenta descubrir dónde está y qué ha ocurrido, momento en el que la narración parece haber perdido algo el rumbo pero que resulta ser una demasiado larga maniobra de distracción que a la larga cumple su cometido. 
El punto más fuerte es sin duda la forma en el que se conjugan imágenes y la preciosa banda sonora de Nima Fakhrara, sobretodo y curiosamente en las contadas escenas de acción rodadas en slow motion que mezclan además el momento presente y recuerdos puntuales. Pura poesía audiovisual.



Sin duda La señal es un largometraje imprescindible para amantes de la ciencia ficción y para todos aquellos que les guste ver algo diferente o descubrir que con poco dinero y mucho ingenio se consiguen películas de gran calidad que además no menosprecian la inteligencia del espectador.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Crítica de cine: Coherence



En Finlandia, en 1923, el paso de un cometa hizo que los habitantes de un pueblo quedaran completamente desorientados; incluso una mujer llegó a llamar a la policía denunciando que el hombre que estaba en su casa no era su marido. Décadas más tarde, un grupo de amigos recuerda este caso mientras cenan, brindan y se preparan para ver pasar un cometa...



Con esta premisa el director James Ward Byrkit , que también ha ejercido de guionista, nos adentra mediante un film que podría clasificarse ciencia ficción low-cost, en una película que jugará con el concepto del gato de Schrödinger. Dicho concepto o experimento imaginario explica que, a grandes rasgos, un gato introducido en una caja opaca con un matraz repleto de veneno tiene las mismas posibilidades de estar vivo como muerto y solo abriendo la caja, haciendo que una de esas realidades colapse, y mirando dentro ella eliminamos una de estas posibilidades. Aquí es donde entra la decoherencia cuántica, una reinterpretación del concepto del famoso gato y que tiene mucho que ver con la película aquí tratada, y, como es natural, no explicaré para evitar estropearos la sorpresa.



En Coherence nos encontramos con unos actores que a pesar de tener su guión fueron instados a saltárselo e improvisar en más de una ocasión para que los diálogos quedara más frescos, naturales, repletos de tensión en más de una ocasión que, aliándose con la historia que se enmaraña a cada segundo llegan a ahogar al espectador lanzándolo sin escrúpulos al centro de la vorágine de una terrorífica paradoja de fin imprevisto. Y aunque a mitad de película puedas sentirte desorientado, sin entender qué narices está pasando (algo terriblemente divertido), en minutos posteriores del metraje el enredo se deshace y todo queda mucho más claro.



Coherence es un rayo de luz para todos aquellos a los que nos gusta la ciencia ficción (con un pizca de terror psicológico), y demuestra que no son necesarios grandes efectos especiales para crear una película sobre este género sólida, interesante y que es capaz de dejarte pensando horas después de haberla visionado.

martes, 17 de junio de 2014

Guerra Mundial Z



Max Brooks ha dedicado varios años a recorrer el mundo en busca de todos los testimonios que ahora reúne aquí sobre la guerra mundial zombi. Por insólito que parezca este libro, que algunos tildan de novela demasiado realista, es la parte censurada del informe que le encargó Naciones Unidas para que quedara memoria de La Crisis», los «Años Oscuros» o la «Plaga Andante», principalmente conocida como Guerra Mundial Z. Al parecer había «demasiado factor humano». Este libro aclara realmente cómo el doctor Kwang Jingshu descubrió los primeros casos y se destaparon las pruebas ocultadas por el gobierno chino sobre el gran estallido. También cómo surgió y se propagó el controvertido Plan Naranja de supervivencia, fruto de un oscuro cerebro del apartheid sudafricano. Además contiene los testimonios directos de gentes de la posguerra: contrabandistas de Tíbet, oficiales de servicios secretos de medio mundo, militares, científicos, industriales, políticos, ecologistas, supermodelos, gentes de culturas alternativas tras el cataclismo y muchos otros que lucharon para defendernos de la amenaza de los zombis. También de aquellos que no lo hicieron tanto e incluso de aquellos que creen que la lucha continúa. Por fin, el mundo sabrá la historia verdadera de cómo la humanidad estuvo a punto de extinguirse. Desde el fin oficial de hostilidades se han producido numerosas tentativas para documentar la guerra zombi. Guerra Mundial Z es el relato definitivo –realizado por los propios supervivientes- de los detalles tecnológicos, militares, sociales, económicos y políticos de cómo la civilización estuvo al borde de la extinción en la lucha total contra el muerto viviente. Un relato insólito y realista, lleno de interrogantes sobre cómo se comportó la Humanidad ante la gran amenaza de la extinción.



Recuerdo la primera vez que leí este libro, debía ser cuando se publicó en bolsillo allá por el año 2006 (si no recuerdo mal) y no solo lo devoré como un zombi devora las tripas chorreantes de sangre de su presa, sino que además pensé que probablemente era el mejor y más "realista" libro de zombis que había leído. No hace mucho volví a releerlo, y tras el aluvión de novelas que ya se han publicado sobre el género, sigo pensando que Guerra Mundial Z de Max Brooks sigue siendo el referente.
La historia son un conjunto de entrevistas que el autor realiza a los supervivientes del ataque zombi que a punto estuvo de acabar con la raza humana. Así pues, cada entrevista es un relato corto (muchos de ellos estremecedores, perturbadores y realistas) que reunidos componen un enorme mosaico que se entrecruza creando una enorme y única historia.

Esta cara se le quedó a Max Brooks al ver la adaptación al cine de su novela

El punto fuerte de Guerra Mundial Z es el gran trabajo de investigación que el autor ha hecho, no solo sobre comportamiento zombi sino también sobre la industria farmacéutica (que juega un papel polémico), el comportamiento de las masas ante grandes crisis (actos de supervivencia tan extrema que ponen los pelos de punta y problemas psicológicos posteriores), el componente militar (armas y estrategia militar) y componente geopolítico. Y sí, para leer Guerra Mundial Z un mínimo de política mundial hay que saber al menos para pillar todos esos puyazos, esas críticas y esas ironías que veladas o no el autor suelta de tanto en tanto hacía dirigentes y sus formas de hacer. Puede parecer que un libro basado solo en entrevistas pueda no tener ritmo, pero es totalmente lo contrario, pues todas las historias enganchan desde el principio y la forma de narrar ayuda a seguir leyendo hasta el final.



Guerra Mundial Z fue adaptada al cine por la productora de Brad Pitt siendo él el máximo protagonista. Cuando leí que este libro iba a ser transformado en una película de como mucho dos horas tuve serias dudas de que fuera a ser una buena adaptación (una mini serie hubiera dado para mucho más), una vez vista la película ya no había dudas: la película solo guardaba parecido con el libro en el título; todo lo demás había sido maquillado, reformado y reestructurado para convertirse en una película palomitera de dudosa calidad. 





Zombis que corren más que Usain Bolt cargado de anfetaminas, componente político casi desaparecido, actuaciones pésimas, incluso Brad Pitt pareció bajar el listón de lo que normalmente hace, sin mencionar algunas escenas tan absurdas como "el momento Pepsi" o el final apresurado y sacado de la chistera. Resultado: una película del montón si no habías leído la novela. Una soberana bazofia para cualquiera que haya leído la novela.

martes, 3 de junio de 2014

El perro enamorado de las estrellas



Esta es una historia descorazonadora y tierna a la vez, centrada en la figura de un hombre de mediana edad abandonado por su familia y amigos que siente que su vida no ha seguido el cauce que había planeado. Finalmente, decide emprender un viaje por carretera y dejar todo atrás. Pronto descubre que solo puede confiar en el perro que hereda de la familia que lo abandona. El animal será la única compañía que le ayude a ver la luz al final del túnel. Valores como la amistad y la lealtad se ensalzan en esta historia de dos seres entrañables embarcados en una aventura hacia lo desconocido.


El perro enamorado de las estrellas son cuatro historias que tarde o temprano y de alguna u otra manera acaban entrecruzándose. La primera de ellas, y podría decirse que la principal, es la de un hombre que lo pierde todo menos su furgoneta y su perro. Desesperado y ya sin nada más que perder decide emprender un viaje por la costa japonesa sin tener muy claro el final de ese viaje. La segunda historia es la de un trabajador de asuntos sociales que se involucra cada vez más en un caso, con un perro como protagonista, que le han mandado solucionar ya que en cierto modo se ve reflejado en él. La tercera es la de una señora mayor que vive sola y que con un carácter sumamente agrio lo único que espera es que la muerte venga a por ella hasta que un cachorro de perro entra en su vida. La última trata de un muchacho maltratado y abandonado por su madre y el vinculo que se creará entre él y un perro que también ha sido olvidado.



La cuatro historias son emotivas, pero el autor, Takashi Murakami, no se explaya en los momentos de tristeza, simplemente hace que fluyan. Con ello consigue que el manga no solo enganche si no que además empatices con cada una de las historias que son contadas desde el punto de vista inocentón de los perros. Todas las historias contienen un aire de desesperanza y abandono que poco a poco se equilibra con una clara perspectiva de luz al final del túnel. Además, aunque algo velada, existe una crítica subyacente hacía la sociedad individualista en la que vivimos y como los que no se adaptan quedan abandonados en la cuneta.



El dibujo de Takashi Murakami es bueno aunque diferente ya que bordea la caricatura (algo que podría echar para atrás a más de uno) con personajes algo cabezones y perros sonrientes. Este dibujo no desentona para nada, si es lo que os preguntáis, y en cierto modo hasta da un puto divertido y optimista al aura de la historia que al final lo único que pretende es contarnos cuentos de personas que siguen buscando la forma de alcanzar sus sueños.



El perro enamorado de las estrellas gustará sobretodo a los amantes de los animales y a los fans de los mangas de Jiro Taniguchi por el corte similar de sus historias. Aún así yo lo recomendaría a todo el mundo que tenga ganas de disfrutar de una aventura diferente a lo que nos tienen acostumbrados. Una aventura cruda y real, tan desesperanzadora como optimista.



"Seguir deseándolo porque, por mucho que se desee, nunca se alcanza. Seguir soñando y nada más. Todos mientras vivamos somos perros enamorados de las estrellas..."



 De el manga El perro enamorado de la estrellas existe una adaptación cinematográfica. Una película que toma como referencia la primera historia y aunque sigue otro orden al final consigue, y con creces, el mismo efecto que produce el manga. Lo momentos emotivos son realmente lacrimógenos (ya podéis preparara un buen surtido de pañuelos) con unas actuaciones excelente. Los pequeños cambios que se han efectuado en la película son un gran acierto. Cambios como que no sean los perros quienes cuenten la historia si no  otras personas que fueron testigos de ella. O incluir algún otro personaje que consigue darle más sentido al conjunto.



Si unas lineas antes os recomendada leer el manga aquí os recomiendo disfrutar de la película que, por el momento solo podréis encontrar en japonés subtitulada al ingles y con el nombre de Star Watching Dog o con el título original Hoshi Mamoru Inu.


martes, 4 de febrero de 2014

Muerte y vida de Bobby Z



Cuando Tim Kearney, un delincuente de poca monta, le corta en cuello a un motorista de los Ángeles del infierno y se gana una perpetua en una cárcel llena de colegas del difunto, sabe que es hombre muerto. Hasta el día en que la DEA le hace una jugosa propuesta: la libertad a cambio de suplantar al legendario traficante de drogas Bobby Z y de ser la moneda de cambio que permita a la agencia recuperar a uno de sus agentes. Pero algo sale mal y Tim tiene que huir a través del desierto en la frontera entre EE.UU. y México. Pisándole los talones van el FBI, un enjambre de motoristas, señores de la droga e indios americanos expertos en rastros.



Tim Kearny no tiene solo la posibilidad de salir de la cárcel, si no de hacerlo libre de los cargos de asesinato. Lo único que debe hacer es hacerse pasar por un capo de la droga para que la DEA pueda llevar a cabo una misión. Tim Kearny solo tendrá que aprender a ser como Bobby Z pues, por suerte para él, el parecido con el fallecido capo de la droga es innegable. Lo que Tim Kearny no se esperaba es que las cosas se fueran a poner tan difíciles.



Muerte y vida de Bobby Z de Don Winslow es una novela de acción , drogas y enredos. Con la prosa acelerada que normalmente utiliza Don Winslow nos adentraremos en un oscuro mundo de drogas y teje manejes que se puede leer en un santiamén. Don Winslow, desde un primer momento, pone todas la cartas sobre la mesa haciendo que en la novela no haya grandes giros argumentales ni sorpresas que vayan a dejarnos sin aliento. A diferencia de El poder del perro, en el que Don Winslow tejía con sumo cuidado un enorme y sustancioso entramado de historias, en Bobby Z la historia resulta demasiado lineal y hasta, en algún tramo, previsible.



De esta novela se hizo un adaptación cinematográfica, y vale que el libro no es que sea una maravilla, pero la historia da, como mínimo, para una de las películas más flojitas de Tony Scott. Aunque intentaron atraer público con grandes estrellas como Laurence Fishburne (Matrix) o el fallecido recientemente Paul Walker (Fast and the furious) la película no paso de bodrio infumable. Una hora y casi cuarenta minutos que pueden hacerse más eternos que la trilogía, versión extendida, de El señor de los anillos en Sueco con subtitulos en japonés. Todo esto ocurre en gran medida por una mezcla de desatinos, tales como actuaciones pésimas, efectos especiales más típicos de films de serie B y un cambio en el niño que acompaña al protagonista en su fuga haciendo que éste alcance la edad de los catorces años, y, junto con esto, no solo pierda la inocencia si no el carisma que rebosaba el crío de cinco años que huía junto al protagonista en la versión en papel.

martes, 12 de noviembre de 2013

Solo Dios perdona



Julian forma parte de una organización de tráfico de drogas. Un día el hermano de Julian es asesinado como venganza tras dar muerte a una prostituta. Parece ser que un policía conocido por sus métodos tan poco ortodoxos como sangrientos a llevado a cabo el asesinato.
La madre de Julian llegará a Tailandia con ansias de vengar a su hijo, y pedirá, rogará, incluso amenazara a su otro hijo para que lleve a cabo una venganza contra el policía que mato a su hermano.



Lo mejor que puede hacer el espectador de esta película es borrar de su mente el anterior trabajo del director Nicolas Winding Refn: Drive. Ya que Solo Dios perdona únicamente guarda, para bien, el marcado estilo del cineasta.
Solo Dios perdona es una tragedia griega en los tiempos actuales rodada al más puro estilo videoclip. Una muerte, la venganza que intenta evitar un hermano con serios problemas de soledad y un pronunciado síndrome de edipo y la madre que utilizará su amor maternal para arrastrar a su hijo a un  mundo que por sus propios medios jamás hubiera entrado. Venganza, muerte y redención.
La fotografía de la película es soberbia llegando a quedar el metraje estancado en el tiempo como la viñeta de un cómic. La banda sonora es interesantemente perturbadora con algún corte sobresaliente (atentos a la escena de lucha entre el policía y Julian). Pero eso es todo.



Lo actores, con tres o cuatro frases cada uno, se ven obligados a demostrar sus emociones mediante los gestos, y la que sale mejor parada es Kristin Scott Thomas en el papel de la madre. Ryan Gosling, más muñeco de cera que nunca y enseñando una sola faceta de su rostro para intentar explicar muchas emociones no llega a transmitir ninguna de ellas.
La trama es la de cualquier película de serie B de los años 80 sobre venganzas con un marcado estilo que pretende ser indie pero que al final solo parece un videoclip de poco menos de hora y media.



Solo Dios perdona es una película que se deja ver y que esconde más de lo que enseña y que para su desgracia debe soportar el gran lastre que supuso el éxito de Drive.

martes, 16 de julio de 2013

War Horse (Caballo de Batalla)





It is 1914, and Joey, a farm horse, is sold to the army and thrust into the midst of World War I on the western front. When Joey is dragged away, his heart aches for Albert, the farmer's son he is forced to leave behind. In the army the beautiful red-bay horse is trained to charge the enemy, drag heavy artillery, and carry wounded souldiers not much older than Albert off the battlefields. Amongst the clamoring of guns, and while plodding through the cold mud, Joey wonders if the war will ever end. And if  it does, will he ever find Albert again?

Joey es un potrillo pura sangre que en una subasta será comprado por un granjero. En la granja conocerá al hijo del granjero, Albert y entre ellos, y con el tiempo, surgirá una gran amistad. Pero ambos serán separados cuando Joey sea vendido al ejercito para formar parte de la caballería inglesa en la primera guerra mundial. Es aquí cuando comienza la aventura de Joey. En el frente se enfrentará a peligrosas situaciones y forjará nuevas amistades, pero nada le hará olvidar que debe sobrevivir para volver a encontrarse con su joven amo Albert.



War Horse (Caballo de batalla) es una novela juvenil escrita por Michael Morpurgo. Este autor es un experto en mezclar guerras y complicados conflictos, algunos pasado y otros bastante actuales, con protagonistas animales. En War Horse el lector vivirá toda la aventura a través de los ojos del pura sangre de nombre Joey. Por ese motivo el libro goza de la voz  repleta de inocencia de un narrador que no logra entender nada de lo que allí ocurre. 
En War Horse el lector se encontrará con algunas situaciones y pasajes que lograrán ponerle un nudo en la
Michael Morpurgo
garganta. Y lo curioso es que en ningún momento el autor fuerza ni se regodea en dichas escenas, tal vez por eso funcionan a la perfección. Aún así no hay que olvidar que la novela es juvenil y que no nos encontraremos con escenas truculentas ni batallas sanguinarias. Pero sí con un relato coherente, demostrando así Morpurgo que ha hecho los deberes en lo que a documentación sobre el conflicto se refiere.
El protagonista indiscutible es Joey el caballo al que el lector no podrá evitar cogerle cariño. Y todos los demás personajes, incluso Albert, son solo secundarios. Soldados ingleses, alemanes, veterinarios, etc, todos y cada uno de ellos solo serán una nueva situación que solventar para seguir adelante hasta el esperado encuentro con su dueño.
War Horse es un libro fácil de leer, con una prosa "sencilla" pero directa y con un protagonista equino que despierta la ternura del lector y que porta esperanza a un lugar falto de ella.





En 2011 la película War Horse, dirigida por Steven Spielberg, fue estrenada en cines. Un elenco de caras conocidas formaban todos esos secundarios con los que el caballo Joey se iría encontrando. El primer, y gran, problema de la película es que al no estar narrada por el caballo gran parte del mensaje se perdía. Ya no había esa inocencia, la imágenes eran las que hablaban.
Luego estaban esas escenas forzadas hasta el límite para provocar el llanto sin conseguirlo; toda esa parte de historia inventada que no aportada nada al conjunto o aquellas escenas clave en el libro que fueron eliminadas al hacer la transición hacía la película. Por no hablar de la forma casi atropellada de saltar de una situación a otra, olvidando en continuas ocasiones quien es el verdadero protagonista.



War Horse (Caballo de batalla) la película es una de esas adaptaciones "reguleras" que a veces se hacen de un libro decente. Aún así no os la podéis perder por su carga épica, su gran banda sonora y por esos paisajes (bellos todos a su manera) que pueblan el film.





En 2007 se hizo una versión teatral en Londres , y aunque solo he podido ver algunos vídeos por internet he de decir que me han puesto los dientes largos. Parece ser que esta versión se llevó varios premios Tony (los Oscars del teatro) uno gracias a la puesta en escena y otro a esas increíbles marionetas.



viernes, 22 de marzo de 2013

Soy un Cyborg



Young-soon es ingresada en un hospital psiquiátrico tras una crisis mental. Convencida de que es un cyborg de combate, sólo se alimenta de pilas y baterías eléctricas. En su nuevo entorno conocerá a Il-soon, un joven que se oculta constantemente tras una máscara y que se cree capaz de robar las habilidades especiales de aquellos que le rodean. Entre ellos surgirá una atípica y sorprendente amistad.



Soy un Cyborg la descubrí hace poco por casualidad. Su portada, con los dos protagonista atrayéndose mutuamente hacía un inevitable beso, y como telón de fondo una habitación acolchada pero de un verde esperanza, me hipnotizó largo rato hasta que pude leer la sinopsis. Tras leerla lo tenía decidido: debía ver esa película.
La historia trata sobre el encuentro de dos jóvenes que han perdido totalmente la cabeza y están ingresados en un centro psiquiátrico. Él, con la mayor parte del tiempo llevando una máscara, se cree capaz de robar  las habilidades de los demás. Algo que creará más de una hilarante situación. Ella cree ser un cyborg de combate, por eso sólo se alimenta de pilas. El problema es que ella todavía no sabe cual es su función real en este mundo, así que él intentará ayudarla en todo lo posible mientras poco a poco entre los dos surge un extraño amor.




Soy un Cyborg, del cineasta Park Chan Wook ("Sympathy For Mr. Vengueance", "Old Boy", "Thirst"), podría definirse como la extraña mezcla entre la Amelie de Jeunet, pero con camisa de fuerza, una fábula sobre la búsqueda del lugar de cada uno en el mundo y una película de anime sobre cyborgs vengadores.
A nivel visual, Soy un Cyborg, resulta explosiva. Sin duda es el punto más fuerte de la cinta. Con colores vivos y escenas que se pasean entre el cine más bizarro y el cuento adulto más dulce y emotivo. En más de una ocasión recordará a la famosa cinta de Jean Pierre Jeunet (Amelie). Pero Soy un Cyborg va algo más allá catapultando a los protagonistas a una historia romántica repleta de excesos de locura, dramatismo comedido y humor lunático.



Los actores Lim Su-jeong y Raina Kabaivanska, con sus impecables actuaciones, son pura estática cada vez que ambos comparten pantalla haciendo saltar chispas de graciosa complicidad incluso en la escenas más asombrosamente absurdas.



La banda sonora, realmente exquisita, podría definirse como la perfecta conjunción entre el vals de Amelie y los mejores temas de corte lento del compositor Danny Elfman.



Soy un Cyborg es una de esas películas de factura visual impecable, repleta de pequeños, preciosos y surrealistas detalles y con una historia extraña pero romántica, que resulta perfecta al añadirle una banda sonora delicada y tierna. Puro cine.



"Megatrón de arroz con garantía de por vida"



lunes, 4 de febrero de 2013

Django Desencadenado


Django es un esclavo que va atado con pesadas cadenas de hierro que se le clavan y le hacen heridas tanto en pies como en manos.Anda arrastrando sus piernas junto a sus compañeros siempre ante la atenta mirada de los esclavistas que los vigilan rifle en mano. En la negrura de la noche aparece un carromato. Sobre él hay la representación de una muela que se bambolea gracias al muelle que la une al techo. Los esclavistas dan el alto al extraño y este se presenta como un dentista que busca a una persona: Esa persona es Django, que ve con extraños ojos como ese "dentista" acaba con los esclavistas y se lo lleva de aventuras tratándolo como a un semejante y no como a un simple y pobre negro esclavo. Lo que Django no sabe es que gracias a ese nuevo amigo y a su pericia con las armas se convertirá en un liberto de leyenda.



Una vez se ha disfrutado del visionado del último delirio de Quentin Tarantino uno se da cuenta, además de que quizá le sobra un poco de paja (pero muy poco), es que Django desencadenado debe ser de la películas más "normales" de este director.
Django es un cariñoso homenaje a todo ese western que durante un tiempo nuestros padres pudieron disfrutar. Desde los títulos de crédito, (con un diseño antiguo, simple pero efectivo) hasta esa gran banda sonora con temas tan conocidos como el que originalmente aparecía en Lo llamaban Trinidad protagonizada por un mito como Terence Hill. Y en lo que música se refiere la película no sólo está plagada de temas tan buenos como del compositor de películas del oeste por antonomasia, Enio Morricone, si no que un tiroteo puede ser la excusa para poner, con muy buen gusto y en el momento adecuado, un rap que casará a la perfección con la escena.
Si otra cosa llama la atención es lo comedido que Tarantino ha estado en este film. No esperéis grandes sangrías  ni desmembramientos, sólo y en escasos momentos chorros de sangre que fluyen bajo una ráfaga de disparos. Pero viniendo de un director tan acostumbrado al ketchup extraña, pero no se echa de menos. Talvez Django simplemente no lo necesitara.
 Tarantino con Django desencadenado demuestra que su estilo ha madurado hacía un nuevo y potente nivel tanto visual como narrativo sin necesidad de llenar la pantalla de rojo sangre, pero sin olvidar esas conversaciones que se eternizan en temas en principio superfluos o esas escenas hilarantes pero llenas de realidad (momento de las capuchas), y sin olvidar jugar con la nostalgia del cinéfilo.



Pero Django además de Tarantino y buena música es también un gran elenco de actores. Y aunque todos tiene una más que interesantes interpretaciones es Christoph Waltz en el pellejo del "dentista" King Schultz el que se lleva la palma (como ya hiciera en Malditos Bastardo). La interpretación que brinda hace que cualquiera de sus compañeros (Jamie Foxx, Leonadro Dicaprio) queden eclipsados ante tanto torrente de buenos modales europeos, humanidad y humor de buen gusto. Por eso no es de extrañar que haya ganado un Globo de Oro, entre otros premios, y esté nominado a un Oscar de la academia.