Vengadores: Infinity War
ya se ha convertido en el tráiler más visto de la historia en tan solo 24
horas. Y no es de extrañar, Marvel Studios ha puesto toda la carne en el asador
y por fin todos los superhéroes con los que nos hemos ido encontrando en
diferentes películas estarán reunidos en una súper producción titánica.
Spiderman, Capitán América, Thor, Doctor Extraño, Black Panther… Podría tirarme
un rato y rellenar varias líneas con todos los personajes que se agolparán en
la gran pantalla este próximo año 2018, pero es sin duda la aparición de Los
Guardianes de la Galaxia la aparición que más se ha aplaudido. Y es que ante la
aparición de Thanos (un súper villano con tales poderes que lo convierten en
todo un dios) y sus ansias destructoras por hacerse con las Gemas del Infinito
toda ayuda es poca. En fin, si todavía no habéis visto el tráiler (la cual cosa
dudo) aquí os lo dejo. Disfrutadlo, una y otra vez.
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viernes, 1 de diciembre de 2017
Tráiler Vengadores: Infinity War
jueves, 23 de noviembre de 2017
SuperLópez: El Supergrupo
Hoy os traigo un clásico
del cómic español. Un tebeo que con el tiempo se ha convertido en una pieza de
coleccionista clave para todo aquel que sea un fan del héroe de la capa roja y
de los calzoncillos visibles. No, no os voy a hablar de Superman, esta vez es
un personaje patrio el que se lleva el protagonismo: SuperLópez. Y la historia
en cuestión que hoy nos ocupa es aquella en la que nuestro héroe dejó de estar
solo para formar parte de un grupo. Así pues, empecemos ya a hablar un poquito
de SuperLópez: El Supergrupo.
Es de noche y todo está en silencio y la
gente duerme serena y plácidamente… Así empieza este tebeo en el que un SuperLópez que vuela dormido
sobre la ciudad va a impactar contra un banco en el cual, en aquel preciso momento, se
estaba cometiendo un atraco; y así es como se encontrará con el primero de los
personajes que formará parte del Supergrupo: Capitán Hispania, que no es más
que una parodia del Capitán América de Los Vengadores. No tardarán mucho en ir
apareciendo los demás componentes del grupo y, al igual que Capitán Hispania,
casi todos están basado en algún superhéroe yanqui. Bruto, totalmente compuesto de
piedra, nos recuerda a una versión algo más amable de La Cosa de Los 4 Fantásticos.
Latas es un robot algo torpe y aunque en formas y colores difiere
sustancialmente está bastante claro que su primo americano es Ironman. El Mago
es casi un calco, algo desgarbado eso sí, de Doctor Extraño. Y luego está La
Chica Increíble que a grandes rasgos podría recordar a Marvel Girl, el nombre
de batalla por el cual se conoce a Jean Grey de los X-Men.
Se podría pensar que una
vez formado el Supergrupo se pondrían manos a la obra para hacer el bien y acabar
con el crimen, pero los integrantes de este variopinto grupo de superhéroes
pasa más tiempo dándose de tortas entre ellos que luchando contra el mal.
Algunos de los contratiempos con los que se enfrentaran será el de elegir un líder
o buscar un lugar adecuado para ir de vacaciones, mientras el verdadero villano
hace de las suyas.
Jan y Efepé nos brindan
una de las aventuras más divertidas de SuperLópez, junto a Las aventuras de
SuperLópez o a la continuación de esta aventura: ¡Todos contra uno, uno contra
todos! Aquí los autores todavía no utilizaban la sátira para denunciar la mala
praxis de bancos o poner en evidencia a políticos corruptos, en definitiva
hacer denuncia social. En este tebeo el humor cafre lo dominaba todo:
gamberradas a gogó, hostias como panes propinadas en luchas tremendamente
absurdas y situaciones tan disparatadas como descacharrantes.
SuperLópez: El
Supergrupo de Jan y Efepé es un clásico del tebeo español en el que los grandes
héroes de la factoría Marvel o DC son parodiados y empujados a vivir unas
aventuras que rezuman chifladura por los cuatro costados. ¡No os lo podéis
perder!
![]() |
| SuperLópez y su creador, Jan, caminado juntos |
PD: Hoy en día es
complicado encontrar este cómic y solamente a través de tiendas de segunda mano
conseguiréis haceros con un ejemplar. Esperemos que ahora que el grupo Penguin
Random House se ha hecho con Ediciones B decida rebuscar en el baúl de lo
viejuno y reeditarlo.
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miércoles, 25 de octubre de 2017
Rising Stars
No han sido pocas las veces en las que se ha explicado
una historia de superhéroes abordando un punto de vista realista. Historias en
las que los villanos no son seres extraterrestres que vienen a colonizarnos,
tampoco son monstruos que reptan desde las profundidades de la Tierra para
destruirnos y mucho menos brillantes mentes criminales de inteligencia
superdotada que construyen robots para dominar la humanidad. Los enemigos son,
nada más y nada menos, los que la propia sociedad ha creado: hambre,
pobreza, guerras, etcétera.
Los mejores superhéroes del mundo con guion de Paul Dini
y el siempre formidable dibujo de Alex Ross fue uno de esos cómics. La premisa
fue tomar a la Liga de la Justicia y enfrentarla contra los problemas que se
han enquistado en nuestra sociedad. Así pues, podíamos ver como Superman,
Wonder Woman o Batman se las tenían que ver con gobiernos totalitarios o la
repartición injusta de alimentos entre otros problemas.
Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, no solo nos ofreció
los superhéroes con las personalidades más complejas y profundas que jamás se
hayan creado en el noveno arte, sino que también nos mostró que sería de un
mundo repleto de justicieros en plena Guerra Fría.
Kick-Ass de Mark Millar y John Romita Jr, Némesis del
tándem formado por Mark Millar y Steve McNiven y el más reciente MPH, con guion
una vez más de Millar, nos planteaban también diferentes escenarios (casi todos
bastantes violentos y sangrientos) en los que gente con superpoderes se
enfrentaban a problemas “mundanos”.
La trilogía de cómics Rising Stars de J. Michael
Straczynski , de la que os hablaré hoy, se engloba en este estilo de cómics.
Rising Stars se inicia, en el primer tomo titulado Nacido
del Fuego, con un brillo. Un resplandor sobrenatural que parece una estrella
cayendo pero que enseguida se mostrará como algo más sorprendente, afectando a
todos aquellos no natos que se encontraban en el interior de sus madres. Ciento
trece serán los elegidos. Al principio estos niños serán como cualquier otro
crío: con sus ganas de jugar, la obligación de ir al colegio y la emoción de
hacer amigos y el anhelo de ser aceptados. Poco a poco demostrarán ser
diferentes. Algunos podrán volar, otros dominarán elementos como el fuego,
otros serán invulnerables, algunos simplemente podrán mover pequeños objetos…
Estos niños especiales enseguida se convertirán en un contratiempo que el
gobierno deberá manejar con cierta soltura si no quiere que se les escape de
las manos.
En este primer volumen se nos muestra con flashbacks
(recuerdos de uno de Los Especiales) la infancia y juventud de estos seres
extraordinarios y cómo tuvieron que enfrentarse a una humanidad que les observaba
con miedo y desconfianza. Straczynski crea a unos personajes de cierta solidez
y profundidad psicológica. Mostrando personas que solo querían ser normales y
que sienten que no encajan con el mundo que les rodea. Personas además con
bagajes emocionales, problemas de infancia o psicológicos que poseen poderes
extraordinarios y la certeza de que estos deberían utilizarse para llevar a
cabo la justicia que ellos una vez no tuvieron. ¿Qué harías si abusarán
sexualmente de ti y tuvieras el poder para detenerlo? ¿Qué pasaría si te
hubieran maltratado y ahora llegara la hora de la venganza? Al final, el
proceder de algunos de ellos no es más que una bomba de relojería a punto de
estallar.
En Nacido del Fuego el autor nos tiene preparado un par
de giros argumentales realmente inesperados, pero creo que es el que tiene que
ver con Lionel Zere (aquel que puede hablar con los muertos) el que os llamará
más la atención. Además, es en este capítulo donde descubriremos como una
composición acertada de una última viñeta (viñeta que hay que observar a
trasluz) puede sumar muchos puntos al conjunto. Por cierto, los dibujantes son
Keu Cha y Christian Zanier. El trabajo de ambos es vistoso, colorido, pero algo
impersonal y frío.
En Poder, segundo volumen de la trilogía, el contexto ya
ha sido explicado. Ya sabemos qué nos ha llevado a esta guerra abierta, a las
traiciones y a los miedos. Este es sin duda el álbum con más acción de los tres
y el que menos profundiza en la psique o las relaciones de Los Especiales. Con
todo, diversión y emoción están garantizadas hasta la última página. Aun así,
un poco antes de llegar al final de Poder, se cierra un arco argumental y se
abre otro: aquel en el que Los Especiales deben enfrentarse, por fin, a los
problemas reales de la humanidad. En esta ocasión, a los lápices encontramos a
Christian Zanier, Stuart Immonen y a Brent Anderson. Estos dos últimos dan un
toque más oscuro al cómic, muy acorde con lo que se está explicando. Aunque es
Anderson, mostrando esos rostros más realistas y su excelente manejo de las
sombras, el que acabé encajando mejor en la serie.
Y llegamos al final, a ese momento en el que J. Michael
Straczynski se pone tan serio y trascendental como filosófico. En Fuego y
Ceniza Los Especiales descubren que luchar para que en la Tierra haya
oportunidades para todos, las guerras se acaben, baje la delincuencia o se
elimine la droga puede granjear enemigos, enemigos muy poderosos. Este tercer álbum
resulta un cierre correcto y coherente con todo aquello que se nos ha ido
explicando; aunque tal vez con un final algo pillado con pinzas y, para mi
gusto, bastante naif. El dibujante de este tercer volumen al completo es Brent
Anderson, que a medida que avanza la narración demuestra no solo que domina el
dibujo, sino también el entintado, regalándonos la vista con algunas escenas de
un dramatismo sobrecogedor que quedaran para el recuerdo: el despertar de Matt,
Pyre rodeado por francotiradores o John desatando su poder.
Rising Stars de J. Michael Stracynski, a pesar de los
altibajos que sufre la narración a lo largo de toda la historia, resulta un
imprescindible para todo aquel que alguna vez se ha preguntado qué pasaría si
los superhéroes existiesen de verdad. Emoción, dramatismo, acción, una
narración épica y plena de melancolía a medida que se acerca el final y un dibujo que,
en algunos tramos, goza de cierto poderío. ¿Qué más se puede pedir?
PD: Existen dos volúmenes más que se centran en las vidas de algunos de los personajes que pasaron por la serie. En Voces de Ultratumba el protagonista es Lionel Zerb: el hombre que es capaz de hablar con los muertos. En Intocable son dos de los elegidos más poderosos, Matt y Jason, los protagonistas del cómic. Poco os puedo explicar de estos dos cómics ya que no he tenido la oportunidad de leerlos, pero teniendo en cuenta como se cierra la trilogía, no son unos imprescindibles para entender la historia, en todo caso para dar ciertos matices.
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jueves, 6 de julio de 2017
Lobezno: El viejo Logan
Una noche casi todos los héroes cayeron; y los pocos que
sobrevivieron, malheridos, huyeron a esconderse. Al final los villanos habían
vencido.
Lobezno fue uno de ellos. Ahora tiene una familia y vive apartado del
bullicio de las ciudades. Vive una existencia pacífica. Hasta que un viejo conocido aparece de
repente en su vida: Ojo de Halcón. Y aunque Logan es reticente a volver a ser
el héroe que fue, la oferta que Ojo de Halcón le hace le resulta más que atractiva
y se embarca con él en una aventura delirante que los llevará a cruzar los
Estados Unidos de América. Unos E.E. U.U. que poco tienen que ver con lo que
todos recordamos. Hulkland, El reino de Kingping o Cubil de Muerte son ahora
alguno de los nuevos territorios de un país venido a menos.
Mark Millar (Kick-Ass) ha metido en una coctelera Mad Max, un western
y los héroes de la Marvel, ha agitado violentamente y el resultado es Lobezno: El viejo
Logan. Si bien es cierto que ha añadido violencia por un tubo y grandes dosis
de gore (marca de la casa del autor y algo casi necesario en un cómic de
Lobezno), éste, sólo por lo que cuenta, ya es un imprescindible. Y es que
durante la travesía que realizan los dos héroes se topan con las situaciones
más delirantes que hayáis podido ver en un cómic, sobre todo en lo que respecta
a los cambios de roles entre villanos y héroes. Nadie se fía de nadie. Algunos
malos son un poco más decentes que antaño; algunos héroes se han convertido en
criminales despiadados. A eso hay que añadirle el trauma que Logan arrastra, el
cual le fuerza a comportarse de manera pacífica, evitando conflictos y dejando
las garras siempre enfundadas.
Si la historia ya era lo suficientemente atractiva, añadidle el arte
de Steve McNiven. El dibujante se encarga de mostrarnos un paraje
post-apocalíptico, totalmente desértico, habitado por todo tipo de perturbados
y animales (¡incluso dinosaurios!), mientras viajamos junto a dos tipos que, de
alguna forma, buscan la redención. Si los paisajes que se muestran en el cómic pueden
dejarte sin aliento (atentos a La caída del Martillo o a la alucinante y titánica
postal que nos deja La caída de Pym), los rostros duros y plagados de arrugas
de los dos protas, magnifico muestrario de expresividad, son un recordatorio
triste de que hubo tiempos mejores.
En definitiva, Lobezno: El viejo Logan es una historia dura, violenta
pero con sus momentos de carga emocional. Asimismo, nos muestra un universo
Marvel roto, retorcido y brillantemente desfigurado, creación digna de una
mente maquiavélica. Y todo contado con ese ritmo frenético del que sólo gozan
las mejores películas de acción.
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jueves, 9 de marzo de 2017
Green Arrow: Año Uno
Oliver Queen es un frívolo
playboy al que no le importa nada ni nadie... aparentemente ni siquiera él
mismo. Pero cuando es traicionado y abandonado en medio de la jungla en una
isla, averigua que sí hay una cosa que le importa: ¡la justicia! Armado
solamente con flechas y un arco hechos a mano, Queen lucha por sobrevivir en un
nuevo y cruel territorio, mientras combate a los violentos traficantes de droga
responsables de su situación. Green Arrow: Año uno es el origen definitivo del
Arquero Esmeralda, narrado por los multipremiados autores Andy Diggle (Batman,
Los Perdedores) al guion y Jock (La Cosa del Pantano, Hellblazer) al dibujo.
Además, esta edición de lujo contiene fragmentos ilustrados del guion, bocetos
y una introducción del escritor Brian K. Vaughan (Perdidos, Y, el último hombre).
Que Arrow es un
superhéroe de DC cómics inspirado en Robin Hood, que bajo la capucha se oculta
Oliver Queen, que éste forma parte de La Liga de la Justicia o que en muchas de
sus aventuras ha compartido viñetas con Green Lantern para luchar contra el mal
es algo que todo el mundo sabe, o tal vez no; tal vez solamente lo sabían todos
esos lectores que se habían acercado con más meticulosidad a las publicaciones
de la editorial que ha visto nacer a grandes personajes como Superman, Batman o
Wonder Woman. Si Arrow ahora es quien es, un personaje mucho más conocido que
hace unos años, es sobretodo gracias a la serie de televisión de Warner Bros.
Pero antes de que Stephen Amell con gesto atormentado repartiera estopa a
diestro y siniestro por Starling City o intentara sobrevivir en una isla
perdida en los confines de la tierra, la leyenda de Green Arrow ya había nacido
unas cuantas veces. Así que, ¿por qué hacerlo de nuevo? ¿Hay más cosas que
contar? Tal vez no es lo que se cuenta, sino cómo se hace, cómo se moderniza el
mito actualizándolo a los tiempos que corren. Para ello se ha contado con Andy
Diggle que se ha hecho cargo del guión mientras que Jock ha tomado los lápices
para dar vida al nuevo Oliver Queen.
En Green Arrow: Año Uno, se narra ese primer
año de transición entre el hombre de vida acomodada y el protector de los
débiles que ya conocemos. Esta vez este nuevo principio pretende ser más
realista, más acorde con los tiempos que vivimos pero sin dejar de lado la
esencia de la historia original.Se nos muestra en unas pocas, y creo que algo
escuetas, páginas como es Oliver Queen antes de coger el arco y vestir la
capucha verde. Ese playboy al que le gusta ir de fiesta en fiesta, acostarse
con chicas cuyos nombres no recordará a la mañana siguiente y acabar por los
suelos en más de una ocasión por haber abusado del alcohol. Un viaje en barco
que acabará en un grave incidente le arrastrará a una isla que al principio
cree desierta. Allí no hay lujos ni mayordomos que le preparen el desayuno así
que el niño rico consentido deberá buscarse la vida. En tan solo unas pocas
páginas nos cuentan que en la ahora simple y monótona vida de Ollie han pasado
varios meses. Tal vez un puñado de páginas más contando como se aclimata, las
vicisitudes a las que se enfrenta, tales como el hambre, la sed y la soledad,
hubieran servido para dar mayor énfasis a ese paso de tiempo. Pero las páginas
son las que son así que por suerte la voz de Ollie, esa vocecita que marca su
personalidad y que sale de su cabeza (de la de Andy Diggle realmente) nos
permitirá escuchar sus pensamientos, los buenos, los malos, los de
desesperación, los de añoranza, y observar como la mariposa deja su crisálida
para mutar en un hombre mejor que busca redención y hacer algo con una vida que
ha estado desperdiciando.
Es evidente, y ninguna sorpresa, que Oliver
no estará solo en la isla y que además de gente oprimida a la que liberar habrá
villanos con los que deberá enfrentarse, y al fin ponerse a prueba, con una
trama de tráfico de drogas más que aceptable de por medio. Así pues, aunque el
guión no es una maravilla, repleto de clichés y algún que otro giro argumental
previsible, la forma de narrar, y aunque me reitere, de Diggle, la frescura que
otorga al personaje, dándole varios matices en una historia que apenas alcanza
las 150 páginas, hace que éste tenga cierta complejidad emocional.
A esto hay que añadirle un trabajo más que
notable por parte de Jock al que parece darle pereza dibujar fondos (en
ocasiones sorprendentemente vacíos) pero que domina con bastante pericia, y a
pesar de un trazo casi de boceto, los momentos de acción, que no son pocos, y
esos claroscuros en los que la imponente figura, casi de deidad, de Green Arrow
domina toda la página apuntando de forma amenazante con su arco.
Green Arrow: Año Uno podría haber sido más de
lo mismo pero la sinergia de Diggle y Jock convierten el origen del héroe de la
capucha verde y el arco en un cómic sin mayor pretensiones que divertir y
agradar, pero mostrando que aun contando lo mismo se puede innovar, al menos un
poquito, reinventando a su vez un personaje con el que es sencillo empatizar.
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miércoles, 1 de febrero de 2017
One Punch Man. El Anime.
Tras un tiempo sin dar
señales de vida (a unos nos afecta más que a otros la resaca de la Navidad), vuelvo al blog para comentaros una de las últimas series que
he visionado. Dicha serie cuenta de 12
capítulos. A lo largo de estos capítulos descubriremos como un hombre en paro,
que lo ha perdido todo, se forma por su cuenta en un nuevo trabajo, llegando a alcanzar tal nivel que llega a convertirse en el mejor en su sector. Ser tan bueno lo llevará a sentirse vacío, a buscar
nuevos retos que consigan motivarlo para continuar adelante. ¿Qué os parece?
Así, a bote pronto, parece una especie de drama costumbrista, ¿verdad? Un drama
en el que asistiremos a la vuelta del hogar, a traumas familiares, a divorcios
y a escenas bucólicas que sólo conseguirán arrancarnos algún bostezo o
arrastrarnos al sueño más placentero. Bien, volveré a explicar de qué va la serie:
Saitama era un aplicado oficinista hasta que perdió su trabajo. Tras un tiempo
en el paro decide reinventarse y hacerse superhéroe. ¿Por qué? Porque sí. En el
proceso, además de convertirse en el hombre más fuerte que jamás haya pisado la
faz de la Tierra, se quedará calvo. No preguntéis… Tan fuerte será que
cualquier enemigo que se enfrente a él será derrotado de un único puñetazo. Ha
mejorado, ¿verdad? Pues a grandes rasgos esto es One Punch Man.
El anime One Punch Man es
una adaptación del manga de mismo nombre creado por el mangaka One. El manga dibujado
por el propio One era en un principio un webcómic, pero ante el
desproporcionado éxito que obtuvo en poco tiempo se contrató a Yusuke Murata,
con un estilo de dibujo mucho más atractivo, agresivo y menos raro, y se lanzó
una versión en papel. De ahí a que se convirtiera en un anime producido por
MadHouse era cuestión de tiempo.
La verdad es que cuando
empecé la serie me asaltó una reflexión: si en cada capítulo Saitama despacha al
enemigo de turno de un solo puñetazo, esto va a acabar aburriendo a partir del
capítulo tres. Nada más lejos de la realidad, pues en cada capítulo el asunto
mejora. La aparición de nuevos personajes es una de las razones. Como por
ejemplo Genos, un ciborg que busca venganza y al toparse con Saitama decide que
él sea su sensei. Aunque a éste el asunto no le haga ninguna gracia. Pero no
sólo de personajes aliados vive esta serie, sino también de enemigos, algunos
de aspecto excéntrico, otros con maquiavélicas intenciones, la mayoría con una
colección de músculos en su cuerpo de magnitud insana. Adivinad qué… (y aunque esto
parezca un spoiler no lo es, volved a leer el título de la serie y saldréis de
dudas) todos la palmarán de un único puñetazo. Saitama siempre llegará para
salvar el día. Ahí radica una de las virtudes de la serie, aun sabiendo que
Saitama salvará la situación no te levantarás del sofá, porque la cuestión no
es el cómo, sino el cuándo. A todo el conjunto hay que añadirle esas
situaciones hilarantes. Tales como ese momento en que Saitama debe sacarse,
como si del carnet de conducir se tratara, el permiso de superhéroe. O ese
momento en el que explica su peculiar entrenamiento y cómo se quedó calvo. Y es
que en One Punch Man existe un equilibrio perfecto entre acción y humor que
consigue que pases de la tensión a la carcajada en un cambio de plano.
One Punch Man es una parodia,
pero a la vez una oda, de todas esas series sobre superhéroes que a medida que
avanza la historia cada vez se vuelven más fuertes. Un dibujo repleto de
colorido y abarrotado de luz (me encanta esa imagen del apartamento de Saitama,
del cual emana calidez, que aparece en los créditos de la serie) y unas melodías
pegadizas redondean una historia repleta de humor. ¡No os la podéis perder!
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miércoles, 16 de noviembre de 2016
Ms. Marvel 2: Generación ¿Por qué?
¡El segundo volumen de la serie-sorpresa del
año! Kamala explora su herencia inhumana a través del más inesperado miembro de
la raza: ¡Mandíbulas! Todas las chicas quieren un cachorrito, pero quizás éste
sea demasiado complicado de manejar. Y además: el día de San Valentín ha
llegado… ¡Y Kamala va a pasarlo en compañía de Loki, el Dios de las Mentiras!
Si todavía no conoces la serie mejor valorada de La Casa de las Ideas, ha
llegado el momento de remediar semejante error. No te puedes perder las
aventuras de Ms. Marvel.
En Ms. Marvel volumen 2: Generación ¿Por qué?, continuamos con
las aventuras de Kamala Khan. Parece que Ms. Marvel ya empieza a dominar los
poderes que consiguió en el volumen uno: Fuera de lo normal. Así que, como toda
buena súper heroína decide que ya va siendo hora de derrotar a su primer
enemigo: El inventor, o como ella prefiere llamarlo “ese pajarraco”. Esta vez
no estará sola, tiene a Mandíbulas: una especie de chucho gigantesco con bigote
capaz de tele transportarse. A su familia no le hará mucha gracia tener que
adoptar a un can de tales proporciones pero Mandíbulas es un animalillo que se
deja querer. ¡Delirante! Por si esto no fuera poco Loki hará acto de presencia
en una fiesta de San Valentín para poner las cosas patas arriba. Sí, Kamala se
verá desbordada, aunque, si bien es cierto, también conocerá al hombre de su
vida. O eso piensa ella.
En Ms. Marvel volumen 2 volvemos a encontrarnos a G. Willow
Wilson como cabeza pensante. Sus descacharrantes historias aúnan lo mejor de
los cómics de súper héroes (ya sabéis:
acción, diálogos ocurrentes, ciencia ficción llevada al límite) con la fresca y
original forma de tratar los miedos e inseguridades que puede sufrir un adolescente.
En los números que darán por cerrado el arco argumental de El inventor Kamala
Khan no sólo luchará contra el típico villano que tiene una visión del mundo
muy retorcida, sino que hará frente a todos esos prejuicios que tachan a los
adolescentes de parásitos de la sociedad. Vamos, lo que aquí se conoce como la
generación ni-ni.
A los lápices encontramos
un trio de estrellas, aunque unas brillan más que otras. Adrian Alphona vuelve
a ser el más original, alegrándonos la vista con ese bello, colorido y
desgarbado dibujo de falso boceto. Además, es todo un aliciente intentar buscar
todas esas ocurrencias que el dibujante canadiense se entretiene en esconder en
cada viñeta. Desde un Marty McFly (más adelante encontraremos a Doc y hasta un
boceto del condensador de fluzo) hasta orondos policías algo torpones o anuncios
de wifi gratis en el armazón de un robot asesino en mitad de una pelea a vida o muerte. Una vez leída la historia aconsejo
repasar cada viñeta atentamente para descubrir más de una divertida curiosidad.
Elmo Bondoc y Takeshi Miyazawa son los otros dos artistas que dan forma a Ms.
Marvel y su mundo. En los dos casos sus dibujos son muchos más estilizados y encajan
más dentro de los cánones de belleza (y siempre comparando con Alphona) de este
tipos de cómics. En el caso de Miyazawa las influencias del manga se dejan ver sobre
todo en los rostros.
Ms. Marvel volumen 2: Generación ¿Por qué? continúa con la
misma originalidad y frescura con la que empezó. La protagonista empieza a crecer,
a evolucionar, a convertirse en una mujer, y eso, además de dar juego en la
historia crea nuevas situaciones en las que el humor siempre tiene cierta
notoriedad. La naturalidad con la que narra G. Willow Wilson unida a ese
conjunto de personajes carismáticos, divertidos e inolvidables hacen que
incluso la historia más floja de Ms. Marvel se lea del tirón. Ahora que ya he
conocido a Kamala Khan, a su familia, a sus amigos (humanos e inhumanos) a su
perro e incluso a sus enemigos, ahora que ya conozco su mundo al completo he de
decir que todo él me ha gustado. Ahora que ya estoy atrapado, ya no puedo dejar
de preguntarme: ¿para cuándo el volumen 3?
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martes, 30 de agosto de 2016
Battling Boy
Los
monstruos vagan a sus anchas por Arcópolis y se llevan a los niños a su sombrío
inframundo, dejando un rastro de destrucción a su paso. Solo un hombre puede
ayudarles: el justiciero Haggard West.
Por desgracia, Haggard
West ha muerto.
La ciudad de Arcópolis
está desahuciada pero, cuando se salvación llega bajo la forma de un semidiós
de doce años, nadie está más sorprendido que el propio «chico batallador»: así
llaman a Battling Boy.
Con esta escueta sinopsis se nos presenta
una de las historias más originales y épicas que rondan por el mundillo del
cómic desde hace un tiempo. Entremos con un poco más de detalle en el mundo de
Battling Boy. Entremos en el fantástico mundo, literal y metafóricamente
hablando, que Paul Pope ha creado. Arcópolis es una ciudad gigantesca;
realmente tiene el tamaño de un país. Y sus gentes vivirían tranquilas de no
ser por toda esa cantidad de monstruos que, como una organización mafiosa, pero
a lo bestia, les hace la vida imposible. Por suerte tienen un superhéroe que
cada dos por tres les saca las castañas del fuego: Haggard West. Él era como
una especie de Batman, pero con vestimenta estilo Rocketeer, y digo era porque
los monstruos de Arcópolis han conseguido lo que desde hace mucho tiempo vienen
intentando con cierto tesón: matarlo. Aurora West, su hija, ha prometido
venganza, pero por el momento, sin nadie que se lo impida, la ciudad empieza a
ser asediada por los monstruos. Cuando Arcópolis está más indefensa que nunca,
justo cuando su ejército se está enfrentando a unos de los monstruos más
poderosos, un chico llega del cielo y les salva. Battling Boy, el chico
batallador, acaba de hacer acto de presencia, ¡y de qué manera!
Paul Pope, dibujante y guionista americano,
tiene un curioso estilo en cuanto al dibujo se refiere. Mucho más cercano al
cómic europeo (y a las obras de Hugo Pratt en especial) que al americano pero
con la capacidad de mezclar ambos estilos y hasta de añadir sutiles notas de
manga. Su trazo es impulsivo y nervioso, digno de alguien que sufre el baile de
san vito. Labios turgentes, narices respingonas, cuerpos delgaduchos y en
ocasiones desgarbados, pero todos, completamente todos esos personajes visten
curiosas y realistas vestimentas. Mirad a Battlin Boy si no me creéis. ¡Es una
estrella del pop! ¿Y Haggard West? Parece que en su fondo de armario haya
ropajes de los años 40 a los 70. Paul Pope sabe vestir a sus personajes, bien.
Da mucha importancia a la ropa (atentos
a las camisetas del protagonista), perfecto. Pero además sabe cómo dotar de
movimientos a esos personajes y a su ropa. Saltos, puñetazos, cabriolas
variadas; todos con naturalidad, con suavidad, sin movimientos forzados. Y en
Battling Boy, que hay bastante acción, os hartaréis de contemplar bonitas
viñetas en las que el protagonista hace elenco de sus mejores movimientos de
combate. Del dibujo, pues, no hay quejas.
¿Del guion? Menos. La historia derrocha
imaginación y aúna géneros tan variados como las historias épicas de dioses
(griegos, romanos, nórdicos), ciencia ficción (en especial SteamPunk) fantasía
(mirad todos esos monstruos que rondan por ahí) y como no, superhéroes (Batman
sobretodo). Pero además de esto Pope habla del duro trance que es pasar de niño a adulto. Al final la mezcla es altamente explosiva y adictiva como una
droga. Las páginas de este primer número vuelan y no mucho rato después
estaréis deseando leer la segunda parte o, como mínimo, releer este Battling
Boy.
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miércoles, 11 de mayo de 2016
Steelheart (Reckoners 1)
Diez años atrás, Calamity irrumpió en la ciudad en la forma de una explosión en el cielo que otorgó a algunos seres poderes extraordinarios. A estos se los empezó a llamar Épicos, y pronto subyugaron a la población empleando sus increíbles poderes con el afán de gobernar la voluntad de los hombres y conquistar el mundo. Ahora, un tirano y furioso Épico llamado Steelheart se ha proclamado dueño y señor de la ciudad de Chicago Nova.
De él se dice que es invencible; ninguna bala puede hacerle daño, ninguna espada puede atravesar su piel, ningún fuego quemar su cuerpo. Nadie se atreve a desafiarlo… Nadie salvo los Reckoners, un grupo clandestino que no goza de poderes pero sí de una férrea disciplina, conseguida tras pasarse la vida estudiando el comportamiento de los Épicos con el objetivo de hallar sus puntos débiles y poder así exterminarlos.
El joven David Charleston se unirá a ellos con el fin de vengar la muerte de su padre a manos de Steelheart. Los Reckoners quieren venganza, y el chico tiene una cualidad que le distingue del resto: sabe que el Épico no es invencible. David es el único que ha visto sangrar a Steelheart.
Steelheart es algo parecido a un dios griego con sobredosis de anabolizantes. Un tipo tan majestuoso que que casi reluce, y tan musculoso que rompe todas las reglas biológicas referentes al cuerpo humano. El problema es que él, al igual que casi todos los Épicos, se ha decantado por ser un villano en vez de trabajar como superhéroe; tal vez por que robar bancos, extorsionar gobiernos y matar gente sea más divertido, además de tener una mejor remuneración.
¿Un puñado de seres normales que tras la caída de un meteorito, la explosión de un acelerador de partículas o ser alcanzados por un rayo alienígena se convierten en tipos que tienen cualidades o poderes sobrehumanos? Nada nuevo bajo el sol, ahora mismo algo similar me viene a la cabeza: Rising Stars de J. Michael Straczynski, por citar un sólo ejemplo.
Lo nuevo es que los buenos, los héroes, son una especie de grupo de renegados, (terroristas realmente) que atenta contra los Épicos. Primero los estudian, espiándolos o internándose en la misma boca del lobo para averiguar el punto débil. Porque todos, absolutamente todos lo tienen, pero evidentemente es complicado encontrarlo pues ellos ya se cuidan de no mostrarlo o ir pregonándolo por ahí.
Steelheart de Brandon Sanderson es una entretenida novela de ciencia ficción con alta dosis de acción. Es una acción endiablada, y en ocasiones repetitiva, que te lleva hasta el final del libro en volandas, con unos personajes repletos de enigmas y misterios.
Chicago Nova es donde transcurre la acción, una ciudad en la que casi todo es de metal, ciudad ahogada por las tinieblas, pues otro Épico se encarga de que los rayos del sol jamás la alcancen. Una ciudad que Sanderson describe con todo lujo de detalles y que al final llegó a gustarme incluso más que los propios personajes.
El otro punto a favor es el referente a las debilidades, en especial la que tiene que ver con el villano en la que se centra esta novela y que nos brindará una enfrentamiento final bastante épico.
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| Brandon Sanderson |
Steelheart es una novela ligera, fácil de leer y digerir que da una nueva vuelta de tuerca, un cuarto de vuelta tal vez, al tan manido género de superhéroes.
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viernes, 1 de abril de 2016
Ms.Marvel: Fuera de lo normal.
Kamala Khan es una chica como otra cualquiera que vive en Nueva Jersey... Hasta que un buen día recibe un don asombroso. Pero... ¿quién es realmente Ms. Marvel? ¿Una adolescente? ¿Una musulmana? ¿Una inhumana? ¿Todo lo anterior? Descúbrelo en el primer volumen de su colección, con el origen y las primeras aventuras de la superheroína adolescente que ha logrado conquistar a lectores de todo el planeta como sólo consiguen las historias fabricadas con la materia de la autenticidad.
He de reconocer que Ms. Marvel me sorprendió gratamente. No sólo por su apartado gráfico, aunque reconozco que fue en lo que me fijé en un primer momento, sino también por una historia, si no innovadora al menos actual y original. Y es que solamente la portada, que es soberbia, mostrando tan poco y la vez tanto, te obliga a abrir el cómic y ver que se cuece dentro.
Con sólo una ojeada a las páginas interiores asistirás a la calidad y buen hacer a la que un dibujante puede llegar. El primero, Adrian Alphona, domina a la perfección atuendos, figuras humana, pequeños detalles que podrían pasar desapercibidos pero que son parte del todo, además de dar un toque exagerado y caricaturesco a los rostros en algunas escenas. Todo eso hace que sea tan especial su dibujo.
Por otro lado tenemos a Jacob Wyat, con un dibujo más serio, un estilo más de cómic clásico (con una heroína que ha llegado a recordarme a The Spirit); y aunque no me ha convencido tanto, el producto final es notable.
En la parte del guión encontramos a G. Willow Wilson que nos explica, con tranquilidad, la historia de Kamala. Nos presenta a su familia, la religión que estos practican, lo carca en ocasiones que son sus padres, y lo intolerantes que son los que se encuentran con algo que no comprenden. Y entonces Kamala de la noche a la mañana se convierte en alguien con poderes (la escena con Ironman, Capitán América y Capitana Marvel es desternillante), y la adolescente que era se ve obligada a madurar. Los toques de humor de los que está impregnada la historia la hacen única, de la misma manera que es única por prescindir de esas batallas, a veces eternas, repletas de hostias como panes que aportan poco o nada al producto final y que la mayoría de veces ralentizan la narración.
Frescura, humor, apartado gráfico excelente... De momento Ms. Marvel tiene un buen cóctel de elementos para que más de uno se enganche. Yo, por lo menos, ya lo he hecho.
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