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viernes, 20 de septiembre de 2019

Star Wars: El libro de los Sith


Star Wars es probablemente la franquicia que más merchandising ha generado. El asunto empezó con simples figuras coleccionables que a día de hoy se han convertido en objetos de culto, continúo extendiéndose a la ropa y complementos (camisetas, sudaderas, zapatillas, relojes, etcétera) y no tardaría mucho en saltar a los cómics, lo que de rebote nos lleva a los libros.

Desde el estreno de Star Wars: Episodio VI – Una nueva esperanza se han publicado infinidad de libros. Infinidad es incluso una palabra que se queda corta. Algunos de ellos son la adaptación a la palabra escrita de lo que hemos visto en la pantalla. La mayoría son narraciones que complementan las películas o historias alternativas. Y entonces, allá por el año 2016 aproximadamente, aparecieron lo que más tarde (una vez Disney tomara las riendas de la saga) se conocería como Legends.

Los Legends son unos libros que se toman muy en serio el universo de Star Wars, tan en serio que de hecho son canon. Esto significa que lo que explican es historia y que conceptos como por ejemplo poderes o estilos de lucha, aunque nunca antes se hayan mencionado en las películas, si sale en los libro se dan por ciertos (véase Luke Skywalker y su capacidad de proyección en Los últimos Jedi). La colección, hasta hace poco, estaba compuesta por cuatro libros: La senda Jedi, El libro de los Sith, Manual del Imperio y El código del cazador de recompensas. A estos títulos recientemente se ha unido uno más que complementa (¿y completa?) la colección: Los archivos rebeldes.



En esta ocasión, el libro que nos ocupa es El libro de los Sith. Tapa dura, presentación impecable y páginas con diferentes formas consiguen darle verisimilitud para que entremos de lleno en una especie de manual para conocer los secretos de los lores oscuros. El libro en cuestión ha caído en manos de las fuerzas rebeldes, en concreto de los Jedi, y son ellos mismos los que van añadiendo comentarios a pie de página. Pero no son los únicos de los que podremos leer anotaciones, Darth Sidius o el mismísimo Vader tienen mucho que decir.



El libro de los Sith recuerda a La senda Jedi en muchos aspectos, con la salvedad de que el que tenemos entre manos no está completo del todo. Y de aquí viene esa diferencia de páginas: El libro de los Sith son pedazos de otros libros, los pedazos más importantes, aunque incompletos, reunidos en un único tomo. De esta forma, descubriremos de dónde vienen los Sith, las guerras que han mantenido a lo largo de su extensa historia y por qué guardan tanto rencor a los Jedi. Una de esas escaramuzas viene relatada en un diario de batalla que se corta de forma abrupta para seguidamente explicarnos la regla de dos, esa máxima de la filosofía Sith que subvierte una de las enseñanzas Jedi.



De qué poderes dispone un Sith, cómo se crea un sable para un lord oscuro y qué interpretación le dio el lado oscuro a la profecía del elegido viene explicado con todo lujo de detalles. El compendio finaliza con algo más de diez páginas en las que Darth Sidius explica su necesidad de trascender la vida. Un escrito que podría ser esencial, o al menos arrojar algunas pistas, para entender Star Wars: The rise of Skywalker.



A estos textos legendarios les acompañan más de un centenar de ilustraciones que dan forma a algunas palabras o que ayudan a comprender algunos conceptos. Ilustraciones con diferentes estilos y realizadas con diferentes técnicas que amenizan la lectura y que son un regalo para la vista.

El libro de los Sith, publicado por la editorial TimunMas, puede tener poco o nulo interés para el más común de los mortales,  pero resulta una obra esencial para todo aquel fan de la saga galáctica.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Fahrenheit 451


Guy Montag es un tipo normal que trabaja como bombero. Ese tipo de bomberos que buscan libros prohibidos para quemarlos. “Era un placer quemar. Era un placer especial ver las cosas devoradas, ver cosas ennegrecidas y cambiadas.” Montag disfruta con su trabajo pues sabe que hace un bien a la comunidad, pues desde niño le inculcaron el camino a seguir para ser un ciudadano de bien. A Montag le encanta su vida, le encanta su fría y desapasionada relación con su mujer que se tira todo el día viendo extraños programas en el gigantesco televisor y le encanta no tener que pensar, que otros lo hagan por él le parece bien. Pero entonces un día conoce a Clarisse McClellan una vecina nueva. Ésta apenas cruzará unas cuantas palabras con él pero serán decisivas para que Montag empiece a replantearse y a dudar de todo en lo que creía. Y entonces Montag roba un libro y empieza a leerlo, algo terminantemente prohibido en la sociedad en la que vive.



Cuando Fahrenheit 451 se publicó en 1953 la Segunda Guerra Mundial todavía era un recuerdo fresco y doloroso en la mente de todos. Está claro que Ray Bradbury tomó mucho de aquellos primeros compases de la guerra, en la que los nazis quemaban libros como medida represora, para crear su novela. El mundo distópico que el autor perfila con maestría (oscuro, insensible e implacable) no es más que un reflejo de aquel mundo en guerra del que muchos fueron testigos; es más, parece que Bradbury nos lleve más allá y nos enseñé un lugar en el que lo nazis ganaron la guerra, implantando un gobierno totalitario preocupado por controlar las masas mediante los medios de comunicación y despiadado con aquellos ciudadanos que deciden tener ideas propias y en contra del gobierno.



A través del bombero Guy Montag asistiremos a la lucha interna del que descubre que todo lo que le rodea es una mentira. Gracias a esto la novela que empieza siendo puramente de ciencia ficción llega a tener toques de thriller cuando los antiguos compañeros del protagonista lo marcan como ser irreverente que debe ser eliminado a toda cosa, emprendiendo así una despiadada persecución por toda la ciudad.



Resulta curioso, además de triste, descubrir todas esas cosas que Ray Bradbury describió (vaticinó, tal vez) en aquel momento y que a día de hoy se han materializado como realidad. Con todo, me quedo con esa tecnología, entre vintage y moderna, que el autor describe con esa prosa delicada, deliciosa y casi poética, y que recuerda a los viejos pósters de películas de ciencia ficción de la época. Incluido ese perro robot que a más de uno le recordará a los fabricados actualmente por la compañía de ingeniería y robótica Boston Dynamics.



Fahrenheit 451 es uno de esos clásicos de obligada lectura, con una historia que no es solamente apasionante sino que además resulta una crítica brutal a todos esos gobiernos represivos. A pesar de lo oscura que es la obra y de ese aire casi derrotista, también es una brillante oda a la libertad de expresión y a todas esas luchas que nos acercan a un mundo más libre.
“Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel se enciende y arde.”


jueves, 11 de enero de 2018

El mejor y el peor del 2017

Debido a mis compromisos con otro blog este año mi blog personal ha presentado un notable descenso en el número de entradas. No es que lea menos, simplemente es que reseño menos por estos lares. Con todo, siempre que puedo regreso a este rinconcito a seguir con esta grata tarea de contaros los cómics y libros que me he leído.

Ya llevamos más de diez días de 2018. Los regalos quedaron atrás, así como las comidas copiosas y el atragantamiento con las doce uvas. Ahora toca recapitular y ver qué lectura fue la más placentera del 2017 y cuál me pareció la más floja.


El mejor del 2017

Me ha costado decidirme. Este año he ido escogiendo las lecturas con cuidado. Digamos que me he arriesgado poco. He tirado de clásicos, he leído cómics y me he volcado en los géneros en los que me encuentro más cómodo, como la ciencia ficción o la fantasía. Pero el elegido no pertenece a ninguno de los dos géneros que he citado. Las aventuras, con un toque de humor, copan las páginas del clásico que he escogido. La novela cuenta la historia de un muchacho algo pendenciero que, junto a su mejor amigo, vivirá un puñado de aventuras en un verano que parece no terminar. Una estación que el lector siente en sus propias carnes (así me pasó a mí) mientras se divierte con las gamberradas que los dos muchachos van montando. Sí, el libro no es otro que Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain. Mi recomendación: disfrutad de la novela en verano, al lado de una piscina o un río, tumbados sobre la arena de la playa, tal vez con ello acentuaréis esa maravillosa sensación de estar dentro del libro



El peor del 2017

Se me ha hecho complicado elegir uno. Y es que este año no ha habido ninguno que me haya parecido una pérdida de tiempo el estar leyéndolo. Es la sensación, totalmente subjetiva por supuesto, por la que me guío a la hora de escoger el peor del año. Sin embargo, sí ha habido un libro que parecía prometer mucho y al final, siendo una lectura entretenida, no pasó de ser regulera. Así que, más que "peor", podríamos dejarlo en "El menos bueno del 2017".



Estados Unidos de Japón de Peter Tieryas hizo que me creara grandes expectativas. Ya sabéis, el hype… Luego descubrí una historia con una trama ya muchas veces vista y unos personajes con los que resultaba difícil empatizar. Las luchas con mechas (magníficamente narradas) y la buena utilización de la cultura geek es lo mejor de la novela.

   

miércoles, 25 de octubre de 2017

Rising Stars

No han sido pocas las veces en las que se ha explicado una historia de superhéroes abordando un punto de vista realista. Historias en las que los villanos no son seres extraterrestres que vienen a colonizarnos, tampoco son monstruos que reptan desde las profundidades de la Tierra para destruirnos y mucho menos brillantes mentes criminales de inteligencia superdotada que construyen robots para dominar la humanidad. Los enemigos son, nada más y nada menos, los que la propia sociedad ha creado: hambre, pobreza, guerras, etcétera.

Los mejores superhéroes del mundo con guion de Paul Dini y el siempre formidable dibujo de Alex Ross fue uno de esos cómics. La premisa fue tomar a la Liga de la Justicia y enfrentarla contra los problemas que se han enquistado en nuestra sociedad. Así pues, podíamos ver como Superman, Wonder Woman o Batman se las tenían que ver con gobiernos totalitarios o la repartición injusta de alimentos entre otros problemas.

Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, no solo nos ofreció los superhéroes con las personalidades más complejas y profundas que jamás se hayan creado en el noveno arte, sino que también nos mostró que sería de un mundo repleto de justicieros en plena Guerra Fría.



Kick-Ass de Mark Millar y John Romita Jr, Némesis del tándem formado por Mark Millar y Steve McNiven y el más reciente MPH, con guion una vez más de Millar, nos planteaban también diferentes escenarios (casi todos bastantes violentos y sangrientos) en los que gente con superpoderes se enfrentaban a problemas “mundanos”.



La trilogía de cómics Rising Stars de J. Michael Straczynski , de la que os hablaré hoy, se engloba en este estilo de cómics.

Rising Stars se inicia, en el primer tomo titulado Nacido del Fuego, con un brillo. Un resplandor sobrenatural que parece una estrella cayendo pero que enseguida se mostrará como algo más sorprendente, afectando a todos aquellos no natos que se encontraban en el interior de sus madres. Ciento trece serán los elegidos. Al principio estos niños serán como cualquier otro crío: con sus ganas de jugar, la obligación de ir al colegio y la emoción de hacer amigos y el anhelo de ser aceptados. Poco a poco demostrarán ser diferentes. Algunos podrán volar, otros dominarán elementos como el fuego, otros serán invulnerables, algunos simplemente podrán mover pequeños objetos… Estos niños especiales enseguida se convertirán en un contratiempo que el gobierno deberá manejar con cierta soltura si no quiere que se les escape de las manos.



En este primer volumen se nos muestra con flashbacks (recuerdos de uno de Los Especiales) la infancia y juventud de estos seres extraordinarios y cómo tuvieron que enfrentarse a una humanidad que les observaba con miedo y desconfianza. Straczynski crea a unos personajes de cierta solidez y profundidad psicológica. Mostrando personas que solo querían ser normales y que sienten que no encajan con el mundo que les rodea. Personas además con bagajes emocionales, problemas de infancia o psicológicos que poseen poderes extraordinarios y la certeza de que estos deberían utilizarse para llevar a cabo la justicia que ellos una vez no tuvieron. ¿Qué harías si abusarán sexualmente de ti y tuvieras el poder para detenerlo? ¿Qué pasaría si te hubieran maltratado y ahora llegara la hora de la venganza? Al final, el proceder de algunos de ellos no es más que una bomba de relojería a punto de estallar.



En Nacido del Fuego el autor nos tiene preparado un par de giros argumentales realmente inesperados, pero creo que es el que tiene que ver con Lionel Zere (aquel que puede hablar con los muertos) el que os llamará más la atención. Además, es en este capítulo donde descubriremos como una composición acertada de una última viñeta (viñeta que hay que observar a trasluz) puede sumar muchos puntos al conjunto. Por cierto, los dibujantes son Keu Cha y Christian Zanier. El trabajo de ambos es vistoso, colorido, pero algo impersonal y frío.


En Poder, segundo volumen de la trilogía, el contexto ya ha sido explicado. Ya sabemos qué nos ha llevado a esta guerra abierta, a las traiciones y a los miedos. Este es sin duda el álbum con más acción de los tres y el que menos profundiza en la psique o las relaciones de Los Especiales. Con todo, diversión y emoción están garantizadas hasta la última página. Aun así, un poco antes de llegar al final de Poder, se cierra un arco argumental y se abre otro: aquel en el que Los Especiales deben enfrentarse, por fin, a los problemas reales de la humanidad. En esta ocasión, a los lápices encontramos a Christian Zanier, Stuart Immonen y a Brent Anderson. Estos dos últimos dan un toque más oscuro al cómic, muy acorde con lo que se está explicando. Aunque es Anderson, mostrando esos rostros más realistas y su excelente manejo de las sombras, el que acabé encajando mejor en la serie.



Y llegamos al final, a ese momento en el que J. Michael Straczynski se pone tan serio y trascendental como filosófico. En Fuego y Ceniza Los Especiales descubren que luchar para que en la Tierra haya oportunidades para todos, las guerras se acaben, baje la delincuencia o se elimine la droga puede granjear enemigos, enemigos muy poderosos. Este tercer álbum resulta un cierre correcto y coherente con todo aquello que se nos ha ido explicando; aunque tal vez con un final algo pillado con pinzas y, para mi gusto, bastante naif. El dibujante de este tercer volumen al completo es Brent Anderson, que a medida que avanza la narración demuestra no solo que domina el dibujo, sino también el entintado, regalándonos la vista con algunas escenas de un dramatismo sobrecogedor que quedaran para el recuerdo: el despertar de Matt, Pyre rodeado por francotiradores o John desatando su poder. 
 

Rising Stars de J. Michael Stracynski, a pesar de los altibajos que sufre la narración a lo largo de toda la historia, resulta un imprescindible para todo aquel que alguna vez se ha preguntado qué pasaría si los superhéroes existiesen de verdad. Emoción, dramatismo, acción, una narración épica y plena de melancolía a medida que se acerca el final y un dibujo que, en algunos tramos, goza de cierto poderío. ¿Qué más se puede pedir?




PD: Existen dos volúmenes más que se centran en las vidas de algunos de los personajes que pasaron por la serie. En Voces de Ultratumba el protagonista es Lionel Zerb: el hombre que es capaz de hablar con los muertos. En Intocable son dos de los elegidos más poderosos, Matt y Jason, los protagonistas del cómic. Poco os puedo explicar de estos dos cómics ya que no he tenido la oportunidad de leerlos, pero teniendo en cuenta como se cierra la trilogía, no son unos imprescindibles para entender la historia, en todo caso para dar ciertos matices.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Estados Unidos de Japón

Para hablar de Estados Unidos de Japón primero tenemos que hacerlo de El hombre en el castillo. El hombre en el castillo es una novela de ciencia ficción, del subgénero ucronía, escrita por Philip K. Dick.  Como en toda buena ucronía en esta novela se juega con la historia, moldeándola al antojo del autor y dándole un camino alternativo a un gran y decisivo acontecimiento que marcó el curso de la historia. En este caso las fuerzas del Eje son las vencedoras del La Segunda Guerra Mundial y no los Aliados. Así pues, Estados Unidos fue invadido y sus territorios, al igual que el resto del planeta, se repartieron entre Alemania y Japón. Pero con el paso de los años las dos súper potencias ansían lo que no tienen (que viene a ser la parte del planeta que pertenece al que en su momento fue un aliado), hecho que las llevará a una guerra fría sin precedentes. Tomando como base estos sucesos se abren varias líneas argumentales que se entrelazan y que narrarán la vida de diferentes personas en este mundo dominado por estados totalitarios.

Estados Unidos de Japón de Peter Tieryas y publicada por Nova no es una continuación de El hombre
Peter Tieryas
en el castillo
, solamente asienta sus cimientos sobre las bases que Philip K. Dick construyó en su novela y se lanza a explorar conceptos que el autor natural de Chicago se dejó en el tintero. Así pues, Tieryas propone viajar un poco más allá, al futuro de ese mundo distópico y observar cómo evolucionó la sociedad japonesa. Un futuro ubicado en los años 80 de esa realidad paralela, de ese mundo que solo ha existido en la mente del autor y que ahora comparte con nosotros. Y lo hace a través de Beniko Ishimura que es, además del protagonista de la novela, el maestro de ceremonias que nos guiará por esos territorios que Japón controla con mano de hierro. Él se dedica a desenmascarar posibles traidores del imperio mientras se arrastra por una vida aburrida y anodina. Entonces todo da un giro inesperado y una oficial de policía, de nombre Akiko Tsukino, entra en su vida y le pide ayuda para desenmascarar a los creadores de un videojuego que muestra como los Aliados ganaron la guerra. La investigación que ambos emprenden no estará exenta de contratiempos; entre ellos los George Washingtons: una facción pro Estados Unidos que les mostrará que otro mundo es posible.

En Estados Unidos de Japón nada es negro ni blanco, todo está repleto de matices. No encontraréis villanos entregados a engendrar el mal a cada momento de su vida ni héroes que buscan salvar el mundo. En realidad, cada uno de los personajes que aparecen en esta novela solamente son personas normales con unas ideologías determinadas (algunas más radicales que otras), que la mayoría de ocasiones se han forjado a lo largo de situaciones que han vivido, que defenderán hasta límites insospechados. Y a pesar de todo, de esa defensa profunda de las ideas, de lo que somos, de cómo pensamos, el autor nos recuerda, criticando a la sociedad japonesa tradicional y al way of life americano, que por encima de las ideas están las personas.



Y ahora pasemos a la acción; esa acción que en ocasiones se vuelve desenfrenada y que involucra alta tecnología, como brazos que se convierten en armas o luchas de mechas que a los otakus nos recuerda a Robotech o Neon Genesis Evangelion. Y es que Peter Tieryas es un friki de cuidado y no lo oculta. ¡Ni falta que hace coño! Y por ello los mejores tramos de la narración se encuentran no sólo en esas luchas, sino también en ese campeonato de videojuegos en el cual el que pierde muere de curiosas y variadas formas. El entusiasmo con el que están narradas todas estas escenas sirve para equilibrar la balanza y tener menos en cuenta todas esas otras en las que lo predecible y el tedio se tornan un pesado lastre.


En definitiva, Estados Unidos de Japón resulta una obra entretenida, con algún que otro declive en la narración que es sorteado con destreza gracias a toda esa acción que hará las delicias de todo geek.

jueves, 6 de julio de 2017

Lobezno: El viejo Logan

Una noche casi todos los héroes cayeron; y los pocos que sobrevivieron, malheridos, huyeron a esconderse. Al final los villanos habían vencido.

Lobezno fue uno de ellos. Ahora tiene una familia y vive apartado del bullicio de las ciudades. Vive una existencia pacífica. Hasta que un viejo conocido aparece de repente en su vida: Ojo de Halcón. Y aunque Logan es reticente a volver a ser el héroe que fue, la oferta que Ojo de Halcón le hace le resulta más que atractiva y se embarca con él en una aventura delirante que los llevará a cruzar los Estados Unidos de América. Unos E.E. U.U. que poco tienen que ver con lo que todos recordamos. Hulkland, El reino de Kingping o Cubil de Muerte son ahora alguno de los nuevos territorios de un país venido a menos.

Mark Millar (Kick-Ass) ha metido en una coctelera Mad Max, un western y los héroes de la Marvel, ha agitado violentamente y el resultado es Lobezno: El viejo Logan. Si bien es cierto que ha añadido violencia por un tubo y grandes dosis de gore (marca de la casa del autor y algo casi necesario en un cómic de Lobezno), éste, sólo por lo que cuenta, ya es un imprescindible. Y es que durante la travesía que realizan los dos héroes se topan con las situaciones más delirantes que hayáis podido ver en un cómic, sobre todo en lo que respecta a los cambios de roles entre villanos y héroes. Nadie se fía de nadie. Algunos malos son un poco más decentes que antaño; algunos héroes se han convertido en criminales despiadados. A eso hay que añadirle el trauma que Logan arrastra, el cual le fuerza a comportarse de manera pacífica, evitando conflictos y dejando las garras siempre enfundadas.



Si la historia ya era lo suficientemente atractiva, añadidle el arte de Steve McNiven. El dibujante se encarga de mostrarnos un paraje post-apocalíptico, totalmente desértico, habitado por todo tipo de perturbados y animales (¡incluso dinosaurios!), mientras viajamos junto a dos tipos que, de alguna forma, buscan la redención. Si los paisajes que se muestran en el cómic pueden dejarte sin aliento (atentos a La caída del Martillo o a la alucinante y titánica postal que nos deja La caída de Pym), los rostros duros y plagados de arrugas de los dos protas, magnifico muestrario de expresividad, son un recordatorio triste de que hubo tiempos mejores.




En definitiva, Lobezno: El viejo Logan es una historia dura, violenta pero con sus momentos de carga emocional. Asimismo, nos muestra un universo Marvel roto, retorcido y brillantemente desfigurado, creación digna de una mente maquiavélica. Y todo contado con ese ritmo frenético del que sólo gozan las mejores películas de acción.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Ms. Marvel 2: Generación ¿Por qué?

¡El segundo volumen de la serie-sorpresa del año! Kamala explora su herencia inhumana a través del más inesperado miembro de la raza: ¡Mandíbulas! Todas las chicas quieren un cachorrito, pero quizás éste sea demasiado complicado de manejar. Y además: el día de San Valentín ha llegado… ¡Y Kamala va a pasarlo en compañía de Loki, el Dios de las Mentiras! Si todavía no conoces la serie mejor valorada de La Casa de las Ideas, ha llegado el momento de remediar semejante error. No te puedes perder las aventuras de Ms. Marvel. 


En Ms. Marvel volumen 2: Generación ¿Por qué?, continuamos con las aventuras de Kamala Khan. Parece que Ms. Marvel ya empieza a dominar los poderes que consiguió en el volumen uno: Fuera de lo normal. Así que, como toda buena súper heroína decide que ya va siendo hora de derrotar a su primer enemigo: El inventor, o como ella prefiere llamarlo “ese pajarraco”. Esta vez no estará sola, tiene a Mandíbulas: una especie de chucho gigantesco con bigote capaz de tele transportarse. A su familia no le hará mucha gracia tener que adoptar a un can de tales proporciones pero Mandíbulas es un animalillo que se deja querer. ¡Delirante! Por si esto no fuera poco Loki hará acto de presencia en una fiesta de San Valentín para poner las cosas patas arriba. Sí, Kamala se verá desbordada, aunque, si bien es cierto, también conocerá al hombre de su vida. O eso piensa ella.



En Ms. Marvel volumen 2 volvemos a encontrarnos a G. Willow Wilson como cabeza pensante. Sus descacharrantes historias aúnan lo mejor de los  cómics de súper héroes (ya sabéis: acción, diálogos ocurrentes, ciencia ficción llevada al límite) con la fresca y original forma de tratar los miedos e inseguridades que puede sufrir un adolescente. En los números que darán por cerrado el arco argumental de El inventor Kamala Khan no sólo luchará contra el típico villano que tiene una visión del mundo muy retorcida, sino que hará frente a todos esos prejuicios que tachan a los adolescentes de parásitos de la sociedad. Vamos, lo que aquí se conoce como la generación ni-ni.



A los lápices encontramos un trio de estrellas, aunque unas brillan más que otras. Adrian Alphona vuelve a ser el más original, alegrándonos la vista con ese bello, colorido y desgarbado dibujo de falso boceto. Además, es todo un aliciente intentar buscar todas esas ocurrencias que el dibujante canadiense se entretiene en esconder en cada viñeta. Desde un Marty McFly (más adelante encontraremos a Doc y hasta un boceto del condensador de fluzo) hasta orondos policías algo torpones o anuncios de wifi gratis en el armazón de un robot asesino en mitad de una pelea a vida o muerte. Una vez leída la historia aconsejo repasar cada viñeta atentamente para descubrir más de una divertida curiosidad. Elmo Bondoc y Takeshi Miyazawa son los otros dos artistas que dan forma a Ms. Marvel y su mundo. En los dos casos sus dibujos son muchos más estilizados y encajan más dentro de los cánones de belleza (y siempre comparando con Alphona) de este tipos de cómics. En el caso de Miyazawa las influencias del manga se dejan ver sobre todo en los rostros.



Ms. Marvel volumen 2: Generación ¿Por qué? continúa con la misma originalidad y frescura con la que empezó. La protagonista empieza a crecer, a evolucionar, a convertirse en una mujer, y eso, además de dar juego en la historia crea nuevas situaciones en las que el humor siempre tiene cierta notoriedad. La naturalidad con la que narra G. Willow Wilson unida a ese conjunto de personajes carismáticos, divertidos e inolvidables hacen que incluso la historia más floja de Ms. Marvel se lea del tirón. Ahora que ya he conocido a Kamala Khan, a su familia, a sus amigos (humanos e inhumanos) a su perro e incluso a sus enemigos, ahora que ya conozco su mundo al completo he de decir que todo él me ha gustado. Ahora que ya estoy atrapado, ya no puedo dejar de preguntarme: ¿para cuándo el volumen 3? 

martes, 30 de agosto de 2016

Battling Boy



Los monstruos vagan a sus anchas por Arcópolis y se llevan a los niños a su sombrío inframundo, dejando un rastro de destrucción a su paso. Solo un hombre puede ayudarles: el justiciero Haggard West.
Por desgracia, Haggard West ha muerto.
La ciudad de Arcópolis está desahuciada pero, cuando se salvación llega bajo la forma de un semidiós de doce años, nadie está más sorprendido que el propio «chico batallador»: así llaman a Battling Boy.


Con esta escueta sinopsis se nos presenta una de las historias más originales y épicas que rondan por el mundillo del cómic desde hace un tiempo. Entremos con un poco más de detalle en el mundo de Battling Boy. Entremos en el fantástico mundo, literal y metafóricamente hablando, que Paul Pope ha creado. Arcópolis es una ciudad gigantesca; realmente tiene el tamaño de un país. Y sus gentes vivirían tranquilas de no ser por toda esa cantidad de monstruos que, como una organización mafiosa, pero a lo bestia, les hace la vida imposible. Por suerte tienen un superhéroe que cada dos por tres les saca las castañas del fuego: Haggard West. Él era como una especie de Batman, pero con vestimenta estilo Rocketeer, y digo era porque los monstruos de Arcópolis han conseguido lo que desde hace mucho tiempo vienen intentando con cierto tesón: matarlo. Aurora West, su hija, ha prometido venganza, pero por el momento, sin nadie que se lo impida, la ciudad empieza a ser asediada por los monstruos. Cuando Arcópolis está más indefensa que nunca, justo cuando su ejército se está enfrentando a unos de los monstruos más poderosos, un chico llega del cielo y les salva. Battling Boy, el chico batallador, acaba de hacer acto de presencia, ¡y de qué manera!



Paul Pope, dibujante y guionista americano, tiene un curioso estilo en cuanto al dibujo se refiere. Mucho más cercano al cómic europeo (y a las obras de Hugo Pratt en especial) que al americano pero con la capacidad de mezclar ambos estilos y hasta de añadir sutiles notas de manga. Su trazo es impulsivo y nervioso, digno de alguien que sufre el baile de san vito. Labios turgentes, narices respingonas, cuerpos delgaduchos y en ocasiones desgarbados, pero todos, completamente todos esos personajes visten curiosas y realistas vestimentas. Mirad a Battlin Boy si no me creéis. ¡Es una estrella del pop! ¿Y Haggard West? Parece que en su fondo de armario haya ropajes de los años 40 a los 70. Paul Pope sabe vestir a sus personajes, bien. Da  mucha importancia a la ropa (atentos a las camisetas del protagonista), perfecto. Pero además sabe cómo dotar de movimientos a esos personajes y a su ropa. Saltos, puñetazos, cabriolas variadas; todos con naturalidad, con suavidad, sin movimientos forzados. Y en Battling Boy, que hay bastante acción, os hartaréis de contemplar bonitas viñetas en las que el protagonista hace elenco de sus mejores movimientos de combate. Del dibujo, pues, no hay quejas. 


¿Del guion? Menos. La historia derrocha imaginación y aúna géneros tan variados como las historias épicas de dioses (griegos, romanos, nórdicos), ciencia ficción (en especial SteamPunk) fantasía (mirad todos esos monstruos que rondan por ahí) y como no, superhéroes (Batman sobretodo). Pero además de esto Pope habla del duro trance que es pasar de niño a adulto. Al final la mezcla es altamente explosiva y adictiva como una droga. Las páginas de este primer número vuelan y no mucho rato después estaréis deseando leer la segunda parte o, como mínimo, releer este Battling Boy. 

jueves, 23 de junio de 2016

The true lives of the fabulous Killjoys



Years ago, the Killjoys fought against the tyrannical megacorporation Better Living Industries, costing them their lives, save for one--the mysterious Girl. Today, the followers of the original Killjoys languish in the Desert while BLI systematically strips citizens of their individuality. As the fight for freedom fades, it's left to the Girl to take up the mantle and bring down the fearsome BLI! Collects "The True Lives of the Fabulous Killjoys" #1 #6 and "Dead Satellites" from "Free Comic Book Day 2013." * From Gerard Way, creator of the Eisner Award winning "The Umbrella Academy"!



Los Killjoys fueron un grupo de jóvenes rebeldes que lucharon contra la megacorporación Better Living Industries. Esa lucha les costó la vida pero lograron sembrar una señal de esperanza. Una señal en forma de una niña huérfana que, sin saberlo, se convertirá en el detonante de una terrible guerra que podría cambiar el destino de millones de personas. Y es que el mundo ha cambiado mucho. Ahora los contrastes son mucho más evidentes: la gente muere en los desiertos perdidos de la mano de dios luchando por una revolución que no llega, o es adoctrinada en esas ciudades, dirigidas por BLI, a vivir una vida decente y pulcra dentro de los parámetros de la fascista corporación.
A más de uno os puede sonar el título de este cómic y eso es debido a que la banda de música My Chemical Romance tiene un disco con título similar: Danger days: The true lives of the fabulous Killjoys. No es ninguna coincidencia ya que este cómic continua la historia contada en dos videoclips de ese disco: Na.na.na y SING, y sobretodo gracias al líder de la ya desaparecida banda: Gerard Way. A este genio que cambia de color de pelo más que algunos de calzoncillos no sólo se le da bien componer y cantar, sino que además, si habéis podido disfrutar de su anterior obra comiquera The UmbrellaAcademy, entonces sabréis que el noveno arte también se le da de lujo. Como he dicho antes, este cómic nació porque ya no había presupuesto para hacer más videoclips que contarán la historia. Y aquellos dos dejaron en suspense las vivencias de estos jóvenes rebeldes de extraños, y llamativos ropajes, y su lucha contra BLI. El cómic retoma esta lucha, pero con una nueva hornada de muchachos rebeldes que visten con un estilo muy punk y que les encanta cazar Draculoids (villanos con máscaras de vampiro) y Scarecrows (otros villanos, también con máscaras muy... sugerentes).



The true lives of the fabulous Killjoys es un cómic muy, muy raro. Ya que entre su páginas se mueven personajes fantásticos, prostitutas droides, gigantescos robots, pistolas láser, máquinas expendedoras en medio del desierto, etc y todo ello sólo son los ingredientes de una revuelta en la que más de uno cambiará de bando. 
De toda esta onírica locura también se ha encargado Shaun Simon, amigo de Way, que, oh casualidad, también tiene una banda y escribe guiones de cómics. Todo queda entre colegas. Y si algo sobresale de esta obra es su dibujo. Tras los pinceles encontramos a la excelente dibujante Becky Cloonan. Su estilo que fusiona el más puro cómic americano con toques de manga llama tanto la atención que puedes quedarte minutos con la nariz pegada en algún dibujo, con las preciosas portadas sobretodo.




The true lives of the fabulous Killjoys es un cómic difícil de digerir, y más si no estás acostumbrado a la obra de Way que acostumbra a ser algo excéntrica. Pero si le dais una oportunidad y lo releéis varias veces (algo casi obligatorio para entender todo el concepto) seguramente le encontréis la gracia y hasta es probable que os compréis una pistola láser y salgáis a la calle a luchar por la libertad y vuestros derechos vestidos con una máscara que sería la envidia del mejor carnaval veneciano.

lunes, 30 de mayo de 2016

Relojes de hueso



Después de una pelea con su madre, Holly huye de su hogar. Mientras se adentra en la campiña inglesa, una extraña se cruza en su camino y le solicita «asilo», una petición a la que la adolescente accede sin ser consciente de su significado. De repente, las extrañas visiones y voces que la acechaban de niña vuelven a perseguirla y alteran su mundo hasta adquirir un aura de pesadilla. A esto se añadirá la traumática desaparición de su hermano pequeño, un niño inquietante con una inteligencia inusual.
Pasarán muchos años antes de que Holly entienda qué sucedió ese fin de semana.
A ritmo de thriller, este prestidigitador de las letras británicas nos traslada a un mundo lleno de posibilidades a través de crisis familiares, entornos universitarios, conflictos bélicos, festivales literarios y microsociedades postapocalípticas, todo ello unido por la fantasía, la magia, la inventiva, el humor y el ingenio de un autor que, según la crítica, «marca el futuro de la ficción» (The Washigton Post).



Todo está enlazado. Unas palabras agradables o un trato despectivo puede cambiar el destino de una persona; y no sólo a lo largo de su vida, sino a lo largo de varias vidas y cientos de años. Relojes de Hueso es un ejemplo de ello. Muestra esa máxima a lo largo de seis historias que conformarán la novela. Seis historias que podrían funcionar por si solas, si no fuera porque en ellas hay un nexo en común que sin ser el detonante que las hace avanzar si será las piezas del puzzle que completará la colosal obra. Puzzle de puzzles, miles de piezas por cada puzzle. Esa es la idea que tenéis que tener en mente antes de empezar Relojes de Hueso. Pero no os mareéis ni os pongáis a vomitar por la borda todavía, pues el viaje es placentero, tanto que se os va hacer corto.



David Mitchell es un artista a la hora de poner voces, de crear personajes y, lo más importante, de otorgarles un alma y una forma de ser única. Todo empieza con la adolescente Holly en Ola de calor, en un libro (pues como he dicho es un libro de libros) que trata de la rebeldía juvenil; de esas ganas precoces de volar y dejar atrás a esos fastidiosos padres que dan la lata pero que al fin y al cabo aún son necesarios. Aquí la fantasía son sólo retazos que aparecen en el momento más inesperado para estallarte en la cara y dejarte con cara de lelo. Yo traigo mirra, su perfume amargo es la segunda historia de este slipstream (que es el término que se le otorga a este tipo de libros que son algo raros y que son difíciles de encuadrar en un solo género literario). Universitarios de clase alta son los protagonistas, y en especial uno con ciertas tendencias sociópatas que aunque en primer momento odiaras su, en ocasiones, osada sinceridad acabará encandilándote. En La juerga nupcial asistiremos a la cruda realidad que nos muestra un periodista de guerra, uno que debe elegir entre la droga que resulta ser la adrenalina que le otorga jugarse el pellejo o volver con su familia. Un relato crudo y cargado de duras críticas de marcado carácter antibelicista. En El planeta solitario de Crispin Hershey descubriremos que se esconde entre las bambalinas del mundo literario. Cuán efímera puede ser la fama y qué se está dispuesto a hacer por mantenerla. La culpa y la
redención van de la mano en esta brillante historia que Mitchell, que sabe de lo que habla, narra de forma sublime.

La horología es el arte o estudio de medir el tiempo. Pero cuando hayáis llegado a El laberinto solitario de un horologista sabréis que esa definición es sólo una verdad a medias y que no define de forma correcta a los personajes que pululan a estas alturas del libro. Si la fantasía hasta entonces eran sólo guiños que podían desorientarte, agárrate porque vienen curvas; y son muy cerradas. Esta parte está plagada de conceptos, de filosofía, metafísica a raudales y una fantasía, hasta cierto punto, innovadora. Ahora es cuando empiezas a encajar piezas, todas esas que el locuelo de David Mitchell ha ido esparciendo como miguitas por toda la narración. Ahora, aunque ya hace tiempo que lo estabas, estás atrapado en las garras del autor y sólo te queda por llegar a Sheep's Head. Mundo apocalíptico, con una coherencia y una claridad que resulta aterradora. Aún quedan vivencias, y penurias y lo mejor de todo es que el final a estas alturas te va ha importar un pimiento (ese fue mi caso), pues acabara como acabara Relojes de hueso ya era ese libro que me tendría rumiando durante varios días.