Mostrando entradas con la etiqueta Salón del manga de Barcelona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salón del manga de Barcelona. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de noviembre de 2019

Crónica de un día en el 25 Manga Barcelona




25 años ya del Salón del Manga de Barcelona; 25 años en el que los otakus que eran niños se han convertido en adultos y los adultos se han convertido en senseis de la cultura japonesa. Para celebrar estos 25 años El Salón del Manga de Barcelona ha sufrido un rebranding (al igual que le pasó al del cómic) y ahora se le conocerá como Manga Barcelona. Menos carisma pero más universal y más fácil de recordar. Ese cuarto de siglo quedaba maravillosamente representado en el cartel de este año: una impresionante ilustración a cuatro manos realizado por Kenny Ruiz y Noiry. La esencia de lo que es ir hasta el Salón se puede ver en el cartel: una chica llega a la estación de Plaça Espanya y personajes como Ryu, Megaman o mechas como Gundam le salen al encuentro.

Exposición Manga Revival


Tras superar la desastrosa cola, que gracias a la coordinación nipona de los asistentes tomó forma mientras los de la organización corrían de un lado para otro sin saber qué carajos hacer, cruzamos las puerta y nos adentramos en un mundo de magia y nostalgia. Lo primero era hacerse con la revista en la que aparecía el plano y las actividades y exposiciones. ¿Dónde está? ¿Perdona dónde la encuentro? ¿Disculpe dónde está la revista? No somos los únicos que intentamos encontrar la revista. Bastantes personas se agolpan en el stand de información de Plaça Univer. Al final, y tras más de media hora dando vueltas como pollos sin cabeza (aprovechando eso sí, para hacer una vuelta de reconocimiento) conseguimos la tan preciada revista. Os diría donde estaba pero los planos de la revista son cutres e insuficientes. Por si fuera poco, en la bonita revista no hay horarios de exposiciones, ni de talleres… nada de nada, algo que conlleva a que algunos talleres se realicen con tan solo cuatro personas. La revista, en realidad, forma parte de una divertida forma de conseguir en cromos los 25 carteles del Salón. Una gincana que por falta de tiempo decidimos no llevar a cabo.

The 5,6,7,8s dándolo todo


En plaça Univers empiezan con la música. Oye, qué bien suena ese grupo. La chicas de The 5,6,7,8s formaron parte de la banda sonora de Kill Bill. Se dice que Tarantino tiene un gusto exquisito para la música. Escuchando a este grupo solo podemos darle la razón.

Encaminamos nuestros pasos a las exposiciones que creemos más importantes de este salón: Manga Revival y De la Farga a la Fira. Ambas hacen un recorrido exhausto y ameno por los 25 años del Salón del Manga de Barcelona. Hace algo más de una hora que hemos entrado al Salón y, a pesar de eso, podemos disfrutar de esas exposiciones en soledad. ¿Dónde está la gente?



El bullicio de los asistentes es fácilmente audible antes de entrar al pabellón en el que se encuentra la exposición estrella de este 25 Manga Barcelona: Dragon Ball World Adventure. Parece que este año el asunto va de gincanas. Consigue las bolas de dragón y recibirás premios. ¡Nos apuntamos sin dudarlo! El juego no deja de ser una forma de promoción de una marca, una forma divertida para ver sus figuras, conocer sus productos y hasta jugar a los videojuegos. Con todo, la zona es impresionante, con un Dragón Shenron coronando el estadio de artes marciales que tantas veces hemos visto en el anime.

Exposición Los trazos del Khamsin


Blue Period y Los trazos del Khamsin son dos exposiciones en el que podemos ver el making of, diseños de personajes y bocetos de dos mangas que ahora mismo están en boga.



Por último, la exposición titánica de este Manga Barcelona: nos encontramos con la posibilidad de disfrutar de 200 originales del Dios del manga Osamu Tezuka. Para ello hay que abandonar el Salón y encaminar los pasos hacia el MNAC (museu nacional d’art de Catalunya). Decidimos posponer la visita a otro día ya que hay tiempo hasta el día seis de enero de 2020.



Taller de gastronomía, ¿quién se apunta? Allá que vamos. Los mochis son la excusa. Por desgracia son las 14:00  y la gente tiene hambre. Hay tal afluencia a los restaurantes ubicados en el mismo pabellón que el jolgorio apenas hace audible lo que la cocinera trata de explicar. Abandonamos el taller a medias y decidimos ir a comer. De nuevo, el espacio es insuficiente. Siguen faltando mesas. Con paciencia y mucha  suerte conseguimos un pequeño espacio en el que aposentar nuestros culos para descansar las piernas y llenar la panza de ricos manjares.



Con la barriga llena retomamos nuestro deambular por el Salón del Manga, ups perdón la costumbre, Manga Barcelona. Japan Experience es ese lugar en que puedes construir tu propio daruma, trazar tus primeros kanjis o disfrutar de juegos clásicos japoneses. Normalmente Japan Experience estaba ubicado en un pabellón mostrando cierta lógica, este año está mezclado entre las tiendas de merchandising y exposiciones. ¿Dónde está la sala de té, los talleres de ikabana o la sala de lectura japonesa? El espíritu del Japón este año estaba algo diluido. Pero no temáis, pues si lo que buscabais era hacer algo de deporte podíais practicar voleyball (fans de Haikyu! haciendo cola), ping pong o algunas artes marciales en el espacio Manga Sport.



En el taller de sushi, con Roger Ortuño (me declaro fan de este hombre) como presentador, descubrimos cómo se prepara uno de los mejores sushis para después poder degustarlos. Simplemente delicioso. El sonido esta vez nos llega con claridad y nos vamos con un buen sabor de boca, literalmente.

En el Espacio Nintendo los gamers podían probar juegos como Luigi’s Mansion 3, The Legend of Zelda: Link’s Awakening o Mario & Sonic en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Nosotros decidimos echarle un vistazo a la Nintendo Switch Lite. El juego que probamos es el Doraemon: Story of Season, un juego perfecto para los fans del gato cósmico. ¡Anda, mira, un juego de Black Sad!



Falta una hora para que el Manga Barcelona cierre sus puertas y un último taller nos parece la mejor forma de poner fin a esta jornada. ¿Tienes pensado empezar tu carrera como cosplayer? En este taller te enseñaban el maquillaje más básico para que tus rasgos se asemejen a un personaje de manga. Ameno, interesante y bien explicado.



Sin más encaminamos nuestros pasos hacia la salida. ¿Cola para salir? ¿En serio? La sensación de este año ha sido de desconcierto. La organización parecía estar saturada en los momentos de mayor afluencia de visitantes. Lo asistentes íbamos preguntando a la gente dónde quedaban algunas exposiciones o simplemente mirándolo en el móvil, cuando la cobertura, saturada con tanto dispositivo, lo permitía. Con todo, Manga Barcelona sigue siendo un referente para cualquiera que quiera ponerse al día en manga, anime y cultura japonesa y eso lo demuestra la cifra récord de asistentes: 152.000. Adiós Salón del Manga de Barcelona. Hola Manga Barcelona.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Breve crónica de un día en el XXIV Salón del Manga de Barcelona




Que El Salón del Manga de Barcelona bata su récord de visitantes cada año se ha convertido en algo habitual; ha pasado a ser algo tan usual como ver a cosplayers paseando con sus magníficos disfraces o probar alguna de las delicias del país nipón que se sirven en la zona de comida japonesa. La edición XXIV del Salón del Manga ha superado la cifra de 150.000 visitantes, una cifra todavía más relevante si tenemos en cuenta que este año contaba con un día menos.


Exposición de kimonos


Lo primero que llamó mi atención, una vez traspasada la puerta de entrada y tras conseguir el folleto que me guiaría por el salón, es el nombre o rebranding de algunas zonas. Sirva de ejemplo el denominado hasta entonces Taller de gastronomía japonesa y que ahora ha pasado a ser conocido como Nihon Ryori, cocina japonesa en japonés. A ese cambio de nombre había que añadir también el cambio de ubicación. Así que, mientras el año pasado todo lo relacionado con la comida estaba en el Pabellón 1 este año estaba ubicado en el Pabellón 2.1. Un movimiento de stands y talleres que en algunos casos (como el anteriormente mencionado) han resultado un acierto, pero que en otros, como por ejemplo los talleres que habían sido desperdigados por todo el salón, daba lugar a cierta confusión.



Pero vayamos al asunto. Y el tema era que la comida manda. Por ello lo primero fue asistir al Taller de Agemono: tempura, kakiage, furai y tonkatsu, a cargo del chef Julio López, y presentado, como no podía ser de otra forma, por Roger Ortuño, creador de la web ComerJaponés.com. El taller resultó una interesante clase de cocina en la que el chef encargado nos mostró el tipo de frituras que caracteriza a la cocina japonesa; no sin antes hacernos una breve clase de historia para descubrirnos por qué los japoneses aman tanto este tipo de delicada forma de freír verduras, carnes y pescados.

Torneo de volleyball




Reconozco que necesitaba ubicarme, descubrir dónde estaban las zonas que antes sabía a la perfección el lugar en el que se encontrarían. Nada mejor que un paseo, reconocer el terreno y ver qué se cocía en cada pabellón.



En el P.2 se hallaba todo el merchandising, la zona Manga Kids para los más peques de la casa y la zona Manga Sport, un lugar en el que se podían jugar torneos de volleyball, de ping-pong o de básquet o ver exhibiciones de Judo, Kendo o Jiu-jitsu. ¿Quién dijo que ser otaku estaba reñido con ser un buen deportista?




En el P.1 se encontraban todos los stands especializados en manga. Orden, un mejor aprovechamiento del espacio y menos stands conseguían que incluso en las horas de más aglomeración hubiera espacio para pasear y oxigeno que respirar.



Como todavía faltaban unas horas hasta la hora de comer decidí visitar las exposiciones. Entre todas ellas destacaba Lenguaje, objetos y bestias; una exposición que por primera vez dejaba su lugar de origen para plantarse en Barcelona, y todo gracias al Japan Media Arts Festival. En ella se mostraba la humanización en diferentes medios (cómic, televisión, fotografía, etc) de animales y objetos. Una curiosa, y en ocasiones muy alternativa, muestra de en las que destacaban el manga de Beastars de Paru Itagaki y el Blacksad de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido.







Siguiendo mi ruta disfruté de las grandísimas ilustraciones del autor Dani Vendrell (más conocido como Vandrell), de la exposición de los autores de Escola Joso, de los impresionantes dibujos de la ilustradora natural de LLeida Marta Salmons, del arte conceptual de Gris (el primer videojuego creado por Nomada Studio) y de las magníficas figuras de Tamashii Nations.

La Zona Nintendo ubicada en el Palacio 2


Y de las exposiciones a comer, cruzando por Plaça Univers donde la cantante Nana Kitade lo estaba dando todo ante sus fans. Y es en ese momento cuando me di cuenta que todavía siguen faltando mesas; muchas. Porque no deja de ser raro, e incómodo, tener que comer sentado en el suelo. Y porque es extraño que en la zona de comida japonesa no hubiera ni, al menos, una fila de mesas. Las cuales no hubieran molestado en ningún momento a la normal circulación de gente que intentaba comprar algo que echarse a la boca.



Y tras llenar el buche ¿qué mejor que asistir a una degustación de curry japonés? El encargado era Keita Tanaka. Tan rico como picante.

Una hora después estas bolas serían darumas


Bien, todo no va a ser cocina, así que para acabar qué tal si creo mi propio daruma. En el pabellón 2 se encontraba la Nihongo Experience donde Espai Daruma, expertos en cultura japonesa, podían ayudarme.

Los dinosaurios también lo petan en el salón del manga


Tras cruzar las puertas del Salón del Manga de Barcelona tengo sentimientos encontrados: por un lado tengo la sensación de que han desaparecido algunas cosas y que algunas de las que han sobrevivido todavía no tenían un emplazamiento definitivo y definido. Por otro lado, he de reconocer que se paseaba mejor, que no había aglomeraciones y que algunas de las novedades definen mejor el espíritu del salón. Ahora ya solo puedo pensar en los 25 años que cumplirá El Salón del Manga de Barcelona el año 2019 y que espero celebren por todo lo alto.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Breve crónica de un día en el XXIII Salón del Manga de Barcelona



El Salón del Manga deBarcelona ha vuelto a batir un nuevo récord: 148.000 visitantes han pasado por la Fira de Montjuïc en los cinco días que ha durado. Y la buena noticia es que Ficomic ya empieza a gestionar las colas que se gestan a la hora de apertura de una forma aceptable. Este año se ha abierto un nuevo acceso para que la entrada de los asistentes fuera algo más fluida. La novedad también ha sido el incremento de las medidas de seguridad debido sobre todo a los atentados acaecidos en Barcelona el pasado agosto. Por esto, a la vigilancia privada (con perros incluidos) se le han unido los mossos d’esquadra de Barcelona para evitar cualquier posible incidente. El salón tampoco ha estado exento de cierta polémica, debida a la decisión que se tomó de no dejar salir a los asistentes una vez hubieran accedido al recinto; algo que ya ocurre en muchísimos eventos. La controversia viene porque se avisó mal y tarde, cuando muchos fans de la cultura y los cómics japoneses ya habían adquirido sus entradas.



Pero, sin más dilación, entremos en materia. Como últimamente hago en el salón del manga y del cómic, la mañana (o parte de ella) la dediqué a visitar las exposiciones. Asistí el jueves 2  de noviembre, así que debido a la poca afluencia de público (siempre tomando como referencia los días más fuertes) pude visitar todas esas exposiciones a mis anchas. 



Empecé mi tour por la exposición de Tamashii Nations World Tour 2017 en la que pude disfrutar de las figuras de alta calidad de esta “marca sombrilla” que reúne a las mejores compañías que se dedican a crear este producto. En esa misma zona, y como cada año, estaban ubicados los restaurantes japoneses y no pude evitar comerme un mochi (lo mio con este postre es puro vicio). La novedad del pabellón 1 es que había también stands expositores de merchandising, consiguiendo que en el pabellón 2 (donde normalmente siempre se han ubicado todos los stands de este tipo además de los de cómics) permitiera un tráfico de visitantes más fluido.



Una pequeña exposición sobre The Legend of Zelda, con mucho material extraído del libro Zelda: HyruleHistoria daba la bienvenida a la zona Nintendo donde los gamers se dejaban los pulgares apretando botones y algunos estaban inmersos en una competición al Mario Kart 8 Deluxe de la Nintendo Switch.




En el pabellón 2.1, y como es costumbre, volvimos a encontrar la zona de El espíritu de Japón. Todo lo relacionado con la cultura del país nipón se halla en este lugar. Exposiciones y talleres de bonsáis, de lectura y escritura, sala de té y el espacio dedicado al kimono, al cual por primera vez pude asistir, dejando que la expertas en el noble arte de las vestimentas tradicionales me pertrecharán con un kimono que yo mismo elegí.




¿Sabíais que entre 1613 y 1620 un samurái encabezó una misión diplomática con destino España? A esta misión se la conoció como la Embajada Keicho y a través de representaciones, escritos y objetos de la época en la exposición de mismo nombre se nos mostraba que significó ese hecho histórico para ambas naciones.



En 100 años de animación japonesa se hacía un rápido recorrido por todos esos títulos que han puesto su granito de arena en la historia del anime. Así pues, podíamos encontramos con Dr. Slump, con Totoro o con películas de principios de siglo XX de las cuales ya no se conserva ni una sola copia.



Jiro Taniguchi, uno de los mangakas más reconocidos a nivel mundial, murió el pasado 11 de febrero de este mismo año, era pues de cajón y necesario que en este salón hubiera una exposición que le rindiera homenaje, tanto a su vida como a su extensa y laureada obra.




Y si de homenajes hablamos no podemos olvidarnos de Kenneos, seudónimo bajo el cual se escondía la brillante ilustradora Victoria Chamizo. El mes de agosto de 2016, con tan solo 28 años, murió de una afección coronaria. Una maravillosa exposición con sus obras de corte kawaii y el cartel de este año del salón es la mejor y la más emotiva forma de recordarla.



¿Sueñan los mechas con ovejas eléctricas? La exposición principal de este año, que tomaba el título de la aclamada novela de Philip K. Dick y la niponizaba, hacía un recorrido por los robots, androides, ciborgs y mechas que han protagonizado mangas y animes y que de alguna u otra forma nos acercaron a la ciencia ficción que tenía que ver con robots manejados por humanos o por esos otros que cobraban conciencia de sí mismos. Neon Genesis Evangelion, Roujin Z, La visión de Escaflowne, Last Hero, Astroboy, son algunas de la obras que se diseccionaban en esta exposición, aunque era Mazinger Z la mítica serie que era la cabeza de cartel. En este mismo pabellón podíamos asistir a la demostración de las capacidades que tiene algunos robots: dibujar, crear retratos o simplemente convertirse en robots de compañía con forma de foca.




Lo reconozco: me gusta la cocina y soy un amante del buen comer. Así que, tras comer y pasear por la zona de stands en busca tanto de novedades de manga como de viejas colecciones, me encaminé hacia el taller de gastronomía japonesa. Desde las 16:00 hasta las 19:00 tres cocineros del restaurante Kaito realizaron in situ una extensa variedad de postres que tomaban como principal ingrediente el amazake y el sakekasu. En un ambiente distendido, como si el público fuéramos amigos de los cocineros, pudimos no solo probar los platos que iban creando, sino también realizar preguntas y jugar a un concurso express en el que el ganador se comía el postre el solito.





Para finalizar, y antes de abandonar el recinto y despedirnos hasta otro año del Salón del Manga de Barcelona, el prestigioso DJ Kentaro, y debido a un acuerdo entre Ficomic y Sonar (Festival Internacional de Música Avanzada), nos regaló una sesión de música electrónica con la cual resultaba imposible quedarse quieto. 




Y moviendo el esqueleto, como si un rayo repleto de buen rollo y energía hubiera atravesad nuestro cuerpo, así finalizó el XXIII Salón del Manga de Barcelona.