martes, 25 de junio de 2013

JO es Jean Reno



Jo St-Claire es un detective de la ciudad de París. Es malhablado, tiene problemas con las pastillas, juega partidas de poker con la mafia local e intenta volver a recuperar una relación rota con su hija mientras resuelve casos por toda la ciudad de París junto a su inseparable compañero. Ambos pertenecen a una brigada especial del cuerpo de policía que se encarga de resolver casos de homicidios muy complejos.



Jo es una serie de investigadores, una más de las que copan la parrilla televisiva. No es original ni en tramas ni visualmente. Y aún así consigue enganchar. Dos puntos fuertes se convierten en los pilares de esta producción francesa. Por un lado: Jean Reno. Su actuación resulta tan grande como él mismo, consiguiendo mediante carisma centrar toda la trama en su persona dejando como simples secundarios a cualquiera que comparta plano con  él. Su personaje además resulta el más complicado y atrayente de la serie. No en vano resulta un detective que utiliza a veces métodos poco ortodoxos para resolver casos. En algunos aspectos se asemeja al Luther interpretado por Idris Elba pero a la francesa.



Por otro lado tenemos el escenario: París. Podría decirse que es el otro gran protagonista. Al inicio de cada episodio se hallará un cadáver en algún lugar muy representativo de la ciudad. Así pues no es de extrañar que la brigada deba trasladarse a recoger muestras e investigar en lugares tales como la Torre Eiffel, Notre Damme o las catacumbas de París.
La trama, sin llegar deslumbrar resulta interesante. En especial a lo que rodea la figura y vida privada de Jo St-Claire. Los casos investigados juegan a engañar al espectador una y otra vez dando varios giros durante los 50 minutos que dura cada capítulo hasta llegar a más de un curioso final.
También cabe destacar el opening de la serie que es una pequeña y escueta joya. Mezclando con igual sencillez y gusto imágenes y música.



Jo es una serie que consigue sobresalir sobre el resto de series de misma temática sobretodo y en gran medida a su protagonista. Un actor de talla que borda su papel y da un empuje extra a una serie que podría haberse convertido en una más del montón.

miércoles, 12 de junio de 2013

Tráiler de El Hobbit: La desolación de Smaug.



Por fin tenemos el placer de poder disfrutar del tráiler de la segunda parte de El Hobbit con el subtítulo de La desolación de Smaug ( The desolation of Smaug).
Son algo más de dos minutos en los que se puede constatar que esta segunda parte derrochará acción y aventura por los cuatro costados, además de presentarnos algunas que otras caras nuevas. 
Por un lado tenemos a Thranduil, el rey elfo del Bosque Negro, al que da vida Lee Pace, que en esta parte tendrá un papel mucho más largo (y  posiblemente de peso) que en la primera parte. 



Por otro lado los fans podrán reecontrarse con el elfo Legolas (Orlando Bloom) en el capítulo en dónde los aventureros llegan al Bosque Negro. Por último, y en ese mismo lugar, conoceremos a Turiel, una elfa interpretada por Evangeline Lilly (Lost) que servirá para introducir un poco de romanticismo entre ella y Legolas. Y no será esta la única parte que Peter Jackson adaptará de la obra de Tolkien tomándose muchas libertades, ya que, por lo visto los magos Gandalf el Gris (Sir Ian McKellen) y Radagast el Pardo (Sylvester McCoy) se unirán para combatir el mal desde otros flancos.
En el tráiler, y si se presta atención, también se puede ver a Bardo el arqueo (Luke Evans) un personaje que es esencial en el desenlace de la obra de Tolkien.



Y como no, para el final, como la buenas tracas, la aparición estelar de Smaug (o al menos de su gigantesca cabeza).
Esta segunda parte, 'El Hobbit: La Desolación de Smaug', se estrenará mundialmente el 13 de diciembre de 2013. 




lunes, 10 de junio de 2013

Botchan



Botchan narra las aventuras de un joven tokiota descreído y cínico, alter ego de Soseki, al que mandan como profesor a una escuela rural situada en la remota isla de Shikoku. En su nuevo destino pronto se topará con una serie de insólitos personajes, como el jefe de estudios «Camisarroja» o el «Calabaza», un triste profesor de ciencias de aspecto enfermizo y ánimo sombrío. Pero sobre todo se verá obligado a hacer frente a una auténtica caterva de fieros alumnos asilvestrados, que se consagrarán a hacerle la vida imposible.




Botchan es un hombre que vive en Tokyo pero debido a un puesto de trabajo que le surge como profesor se ve obligado a dejar la ciudad e irse a un pueblecito. Allí no solo tendrá que aclimatarse a la costumbres de los aldeanos si no que, además, tanto alumnos como profesores le pondrán las cosas muy difíciles. Botchan solo tendrá dos opciones: Tirar la toalla y volver a Tokyo con la cabeza gacha o luchar contra tanta injusticia hacia su persona

Botchan de Natsume Soseki (autor más conocido probablemente por su obra Soy un gato o Yo el gato, depende de la traducción de cada editorial) es una novela picaresca pero a la japonesa. En ella nos topamos con un hombre de ciudad de carácter harto cínico que intenta sobrevivir y contrarrestar, en una primera parte de la novela, las absurdas bromas que le gastan sus incontrolables alumnos. En la segunda parte, mucho más aburrida lenta y soporífera, el protagonista se enzarza en una especie de lucha de facciones entre los profesores de la escuela. Parte esta repleta de excelentes reflexiones sobre la amistad y lealtad pero bastante menos interesante y divertida que la primera.



Durante toda la narración Soseki retrata con detalles la sociedad japonesa y sus costumbres de principios de siglo XX, añadiendo incluso algún que otro gran acontecimiento que ocurrió en aquella época para meter más en situación al lector.  
La prosa de Natsume Soseki es plana y casi telegráfica, amena y rápida de leer, sin muchas florituras pero con frases ricas en sentimiento y crítica, algo que ayuda a que el lector pueda leerse la novela en varios ratos sueltos, a pesar incluso de la "batalla" entre profesores.

Natsume Soseki


Botchan de Natsume Soseki empieza con una fuerza brutal, con un personaje que es realmente carismático al principio y con unas situaciones realmente hilarantes; pero a medida que avanza la novela el tono humanista puede desinflar las expectativas de más de uno. De todas formas Botchan resulta una interesante forma de acercarse mediante la ficción a la forma de pensar y las extrañas, desde ojos occidentales, costumbres del pueblo japones mediante un conjunto de personajes repletos de lo más variopinto.

jueves, 6 de junio de 2013

Pandora al Congo



En ''Pandora al Congo'' un escriptor anònim que escriu per encàrrec és qui ens narra aquesta història que t'atrapa des de la primera pàgina. Un advocat li encarrega que escrigui la història d'en Marcus Garvey, empresonat a Londres, amb la intenció de salvar-lo de la mort. Lacusen d'haver assassinat a dos germans durant una expedició al Congo. La novel·la ens transportarà a un racó recòndit de la selva africana on els aventurers descobreixen l'existència d'un món subterrani estrany i apassionant.



Tomas Thompson es un negro de un escritor famoso que topa con un abogado que le pide escribir una novela sobre un preso, Marcus Garvey, que está a punto de ser condenado por asesinato; con la esperanza de encontrar nuevas pistas en el relato para absolverle. Tomas Thompson descubrirá que la historia de Garvey está repleta de extraños seres del subsuelo y de la guerra que mantuvieron él y sus acompañantes contra esos monstruos en un recóndito rincón de la selva africana.



Pandora al Congo es ese tipo de libros en el que el autor, en este caso Albert Sánchez Piñol, consigue con acierto tejer una historia dentro de otra. Por un lado tenemos la vida y desventuras de Tomas Thompson, un pobre tipo que subsiste escribiendo historias para que otro ponga su firma. Por otro lado está Marcus Garvey, un muchacho que relata sus vivencias como esclavo en una expedición al Congo que salió horriblemente mal.
Pandora al Congo goza de una prosa potente mientras con pulso firme el autor va entretejiendo las dos historias hasta conseguir dejar tras de sí un regusto a novela clásica. La narración se mueve a medio camino entre las novelas de aventuras de Julio Verne y los relatos más pesadillescos de H.P. Lovecraft, con momentos además de un humor fresco y agradecido que consigue relajar el ambiente de asfixia que poco a poco se crea (atención a la relación de Tomas Thompson con ¡una tortuga! Simplemente desternillante). Con todo, la historia no está exenta de algún que otro altibajo de poca importancia que los más avezados lectores pasaran por alto para continuar disfrutando de la trama. Por otro lado está la sensación de que el autor ha autoplagiado su anterior libro (La pell freda) en lo que se refiere al contexto y a los seres de otro mundo. Por suerte, esa sensación irá desapareciendo debido a muchos aspectos (entre ellos un final tan inesperado como sorprendente) que marcarán el curso de la historia y que la harán única.




Pandora al Congo es una historia de aventuras fresca y divertida a la vez que profunda que obliga al lector no solo a pasar un buen rato si no también a reflexionar mientras lo hace.