viernes, 1 de diciembre de 2017

Tráiler Vengadores: Infinity War



Vengadores: Infinity War ya se ha convertido en el tráiler más visto de la historia en tan solo 24 horas. Y no es de extrañar, Marvel Studios ha puesto toda la carne en el asador y por fin todos los superhéroes con los que nos hemos ido encontrando en diferentes películas estarán reunidos en una súper producción titánica. Spiderman, Capitán América, Thor, Doctor Extraño, Black Panther… Podría tirarme un rato y rellenar varias líneas con todos los personajes que se agolparán en la gran pantalla este próximo año 2018, pero es sin duda la aparición de Los Guardianes de la Galaxia la aparición que más se ha aplaudido. Y es que ante la aparición de Thanos (un súper villano con tales poderes que lo convierten en todo un dios) y sus ansias destructoras por hacerse con las Gemas del Infinito toda ayuda es poca. En fin, si todavía no habéis visto el tráiler (la cual cosa dudo) aquí os lo dejo. Disfrutadlo, una y otra vez.


  

jueves, 23 de noviembre de 2017

SuperLópez: El Supergrupo

Hoy os traigo un clásico del cómic español. Un tebeo que con el tiempo se ha convertido en una pieza de coleccionista clave para todo aquel que sea un fan del héroe de la capa roja y de los calzoncillos visibles. No, no os voy a hablar de Superman, esta vez es un personaje patrio el que se lleva el protagonismo: SuperLópez. Y la historia en cuestión que hoy nos ocupa es aquella en la que nuestro héroe dejó de estar solo para formar parte de un grupo. Así pues, empecemos ya a hablar un poquito de SuperLópez: El Supergrupo.

Es de noche y todo está en silencio y la gente duerme serena y plácidamente… Así empieza este tebeo en el que un SuperLópez que vuela dormido sobre la ciudad va a impactar contra un banco en el cual, en aquel preciso momento, se estaba cometiendo un atraco; y así es como se encontrará con el primero de los personajes que formará parte del Supergrupo: Capitán Hispania, que no es más que una parodia del Capitán América de Los Vengadores. No tardarán mucho en ir apareciendo los demás componentes del grupo y, al igual que Capitán Hispania, casi todos están basado en algún superhéroe yanqui. Bruto, totalmente compuesto de piedra, nos recuerda a una versión algo más amable de La Cosa de Los 4 Fantásticos. Latas es un robot algo torpe y aunque en formas y colores difiere sustancialmente está bastante claro que su primo americano es Ironman. El Mago es casi un calco, algo desgarbado eso sí, de Doctor Extraño. Y luego está La Chica Increíble que a grandes rasgos podría recordar a Marvel Girl, el nombre de batalla por el cual se conoce a Jean Grey de los X-Men.



Se podría pensar que una vez formado el Supergrupo se pondrían manos a la obra para hacer el bien y acabar con el crimen, pero los integrantes de este variopinto grupo de superhéroes pasa más tiempo dándose de tortas entre ellos que luchando contra el mal. Algunos de los contratiempos con los que se enfrentaran será el de elegir un líder o buscar un lugar adecuado para ir de vacaciones, mientras el verdadero villano hace de las suyas.



Jan y Efepé nos brindan una de las aventuras más divertidas de SuperLópez, junto a Las aventuras de SuperLópez o a la continuación de esta aventura: ¡Todos contra uno, uno contra todos! Aquí los autores todavía no utilizaban la sátira para denunciar la mala praxis de bancos o poner en evidencia a políticos corruptos, en definitiva hacer denuncia social. En este tebeo el humor cafre lo dominaba todo: gamberradas a gogó, hostias como panes propinadas en luchas tremendamente absurdas y situaciones tan disparatadas como descacharrantes.



SuperLópez: El Supergrupo de Jan y Efepé es un clásico del tebeo español en el que los grandes héroes de la factoría Marvel o DC son parodiados y empujados a vivir unas aventuras que rezuman chifladura por los cuatro costados. ¡No os lo podéis perder!

SuperLópez y su creador, Jan, caminado juntos


PD: Hoy en día es complicado encontrar este cómic y solamente a través de tiendas de segunda mano conseguiréis haceros con un ejemplar. Esperemos que ahora que el grupo Penguin Random House se ha hecho con Ediciones B decida rebuscar en el baúl de lo viejuno y reeditarlo. 

lunes, 6 de noviembre de 2017

Breve crónica de un día en el XXIII Salón del Manga de Barcelona



El Salón del Manga deBarcelona ha vuelto a batir un nuevo récord: 148.000 visitantes han pasado por la Fira de Montjuïc en los cinco días que ha durado. Y la buena noticia es que Ficomic ya empieza a gestionar las colas que se gestan a la hora de apertura de una forma aceptable. Este año se ha abierto un nuevo acceso para que la entrada de los asistentes fuera algo más fluida. La novedad también ha sido el incremento de las medidas de seguridad debido sobre todo a los atentados acaecidos en Barcelona el pasado agosto. Por esto, a la vigilancia privada (con perros incluidos) se le han unido los mossos d’esquadra de Barcelona para evitar cualquier posible incidente. El salón tampoco ha estado exento de cierta polémica, debida a la decisión que se tomó de no dejar salir a los asistentes una vez hubieran accedido al recinto; algo que ya ocurre en muchísimos eventos. La controversia viene porque se avisó mal y tarde, cuando muchos fans de la cultura y los cómics japoneses ya habían adquirido sus entradas.



Pero, sin más dilación, entremos en materia. Como últimamente hago en el salón del manga y del cómic, la mañana (o parte de ella) la dediqué a visitar las exposiciones. Asistí el jueves 2  de noviembre, así que debido a la poca afluencia de público (siempre tomando como referencia los días más fuertes) pude visitar todas esas exposiciones a mis anchas. 



Empecé mi tour por la exposición de Tamashii Nations World Tour 2017 en la que pude disfrutar de las figuras de alta calidad de esta “marca sombrilla” que reúne a las mejores compañías que se dedican a crear este producto. En esa misma zona, y como cada año, estaban ubicados los restaurantes japoneses y no pude evitar comerme un mochi (lo mio con este postre es puro vicio). La novedad del pabellón 1 es que había también stands expositores de merchandising, consiguiendo que en el pabellón 2 (donde normalmente siempre se han ubicado todos los stands de este tipo además de los de cómics) permitiera un tráfico de visitantes más fluido.



Una pequeña exposición sobre The Legend of Zelda, con mucho material extraído del libro Zelda: HyruleHistoria daba la bienvenida a la zona Nintendo donde los gamers se dejaban los pulgares apretando botones y algunos estaban inmersos en una competición al Mario Kart 8 Deluxe de la Nintendo Switch.




En el pabellón 2.1, y como es costumbre, volvimos a encontrar la zona de El espíritu de Japón. Todo lo relacionado con la cultura del país nipón se halla en este lugar. Exposiciones y talleres de bonsáis, de lectura y escritura, sala de té y el espacio dedicado al kimono, al cual por primera vez pude asistir, dejando que la expertas en el noble arte de las vestimentas tradicionales me pertrecharán con un kimono que yo mismo elegí.




¿Sabíais que entre 1613 y 1620 un samurái encabezó una misión diplomática con destino España? A esta misión se la conoció como la Embajada Keicho y a través de representaciones, escritos y objetos de la época en la exposición de mismo nombre se nos mostraba que significó ese hecho histórico para ambas naciones.



En 100 años de animación japonesa se hacía un rápido recorrido por todos esos títulos que han puesto su granito de arena en la historia del anime. Así pues, podíamos encontramos con Dr. Slump, con Totoro o con películas de principios de siglo XX de las cuales ya no se conserva ni una sola copia.



Jiro Taniguchi, uno de los mangakas más reconocidos a nivel mundial, murió el pasado 11 de febrero de este mismo año, era pues de cajón y necesario que en este salón hubiera una exposición que le rindiera homenaje, tanto a su vida como a su extensa y laureada obra.




Y si de homenajes hablamos no podemos olvidarnos de Kenneos, seudónimo bajo el cual se escondía la brillante ilustradora Victoria Chamizo. El mes de agosto de 2016, con tan solo 28 años, murió de una afección coronaria. Una maravillosa exposición con sus obras de corte kawaii y el cartel de este año del salón es la mejor y la más emotiva forma de recordarla.



¿Sueñan los mechas con ovejas eléctricas? La exposición principal de este año, que tomaba el título de la aclamada novela de Philip K. Dick y la niponizaba, hacía un recorrido por los robots, androides, ciborgs y mechas que han protagonizado mangas y animes y que de alguna u otra forma nos acercaron a la ciencia ficción que tenía que ver con robots manejados por humanos o por esos otros que cobraban conciencia de sí mismos. Neon Genesis Evangelion, Roujin Z, La visión de Escaflowne, Last Hero, Astroboy, son algunas de la obras que se diseccionaban en esta exposición, aunque era Mazinger Z la mítica serie que era la cabeza de cartel. En este mismo pabellón podíamos asistir a la demostración de las capacidades que tiene algunos robots: dibujar, crear retratos o simplemente convertirse en robots de compañía con forma de foca.




Lo reconozco: me gusta la cocina y soy un amante del buen comer. Así que, tras comer y pasear por la zona de stands en busca tanto de novedades de manga como de viejas colecciones, me encaminé hacia el taller de gastronomía japonesa. Desde las 16:00 hasta las 19:00 tres cocineros del restaurante Kaito realizaron in situ una extensa variedad de postres que tomaban como principal ingrediente el amazake y el sakekasu. En un ambiente distendido, como si el público fuéramos amigos de los cocineros, pudimos no solo probar los platos que iban creando, sino también realizar preguntas y jugar a un concurso express en el que el ganador se comía el postre el solito.





Para finalizar, y antes de abandonar el recinto y despedirnos hasta otro año del Salón del Manga de Barcelona, el prestigioso DJ Kentaro, y debido a un acuerdo entre Ficomic y Sonar (Festival Internacional de Música Avanzada), nos regaló una sesión de música electrónica con la cual resultaba imposible quedarse quieto. 




Y moviendo el esqueleto, como si un rayo repleto de buen rollo y energía hubiera atravesad nuestro cuerpo, así finalizó el XXIII Salón del Manga de Barcelona.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Rising Stars

No han sido pocas las veces en las que se ha explicado una historia de superhéroes abordando un punto de vista realista. Historias en las que los villanos no son seres extraterrestres que vienen a colonizarnos, tampoco son monstruos que reptan desde las profundidades de la Tierra para destruirnos y mucho menos brillantes mentes criminales de inteligencia superdotada que construyen robots para dominar la humanidad. Los enemigos son, nada más y nada menos, los que la propia sociedad ha creado: hambre, pobreza, guerras, etcétera.

Los mejores superhéroes del mundo con guion de Paul Dini y el siempre formidable dibujo de Alex Ross fue uno de esos cómics. La premisa fue tomar a la Liga de la Justicia y enfrentarla contra los problemas que se han enquistado en nuestra sociedad. Así pues, podíamos ver como Superman, Wonder Woman o Batman se las tenían que ver con gobiernos totalitarios o la repartición injusta de alimentos entre otros problemas.

Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, no solo nos ofreció los superhéroes con las personalidades más complejas y profundas que jamás se hayan creado en el noveno arte, sino que también nos mostró que sería de un mundo repleto de justicieros en plena Guerra Fría.



Kick-Ass de Mark Millar y John Romita Jr, Némesis del tándem formado por Mark Millar y Steve McNiven y el más reciente MPH, con guion una vez más de Millar, nos planteaban también diferentes escenarios (casi todos bastantes violentos y sangrientos) en los que gente con superpoderes se enfrentaban a problemas “mundanos”.



La trilogía de cómics Rising Stars de J. Michael Straczynski , de la que os hablaré hoy, se engloba en este estilo de cómics.

Rising Stars se inicia, en el primer tomo titulado Nacido del Fuego, con un brillo. Un resplandor sobrenatural que parece una estrella cayendo pero que enseguida se mostrará como algo más sorprendente, afectando a todos aquellos no natos que se encontraban en el interior de sus madres. Ciento trece serán los elegidos. Al principio estos niños serán como cualquier otro crío: con sus ganas de jugar, la obligación de ir al colegio y la emoción de hacer amigos y el anhelo de ser aceptados. Poco a poco demostrarán ser diferentes. Algunos podrán volar, otros dominarán elementos como el fuego, otros serán invulnerables, algunos simplemente podrán mover pequeños objetos… Estos niños especiales enseguida se convertirán en un contratiempo que el gobierno deberá manejar con cierta soltura si no quiere que se les escape de las manos.



En este primer volumen se nos muestra con flashbacks (recuerdos de uno de Los Especiales) la infancia y juventud de estos seres extraordinarios y cómo tuvieron que enfrentarse a una humanidad que les observaba con miedo y desconfianza. Straczynski crea a unos personajes de cierta solidez y profundidad psicológica. Mostrando personas que solo querían ser normales y que sienten que no encajan con el mundo que les rodea. Personas además con bagajes emocionales, problemas de infancia o psicológicos que poseen poderes extraordinarios y la certeza de que estos deberían utilizarse para llevar a cabo la justicia que ellos una vez no tuvieron. ¿Qué harías si abusarán sexualmente de ti y tuvieras el poder para detenerlo? ¿Qué pasaría si te hubieran maltratado y ahora llegara la hora de la venganza? Al final, el proceder de algunos de ellos no es más que una bomba de relojería a punto de estallar.



En Nacido del Fuego el autor nos tiene preparado un par de giros argumentales realmente inesperados, pero creo que es el que tiene que ver con Lionel Zere (aquel que puede hablar con los muertos) el que os llamará más la atención. Además, es en este capítulo donde descubriremos como una composición acertada de una última viñeta (viñeta que hay que observar a trasluz) puede sumar muchos puntos al conjunto. Por cierto, los dibujantes son Keu Cha y Christian Zanier. El trabajo de ambos es vistoso, colorido, pero algo impersonal y frío.


En Poder, segundo volumen de la trilogía, el contexto ya ha sido explicado. Ya sabemos qué nos ha llevado a esta guerra abierta, a las traiciones y a los miedos. Este es sin duda el álbum con más acción de los tres y el que menos profundiza en la psique o las relaciones de Los Especiales. Con todo, diversión y emoción están garantizadas hasta la última página. Aun así, un poco antes de llegar al final de Poder, se cierra un arco argumental y se abre otro: aquel en el que Los Especiales deben enfrentarse, por fin, a los problemas reales de la humanidad. En esta ocasión, a los lápices encontramos a Christian Zanier, Stuart Immonen y a Brent Anderson. Estos dos últimos dan un toque más oscuro al cómic, muy acorde con lo que se está explicando. Aunque es Anderson, mostrando esos rostros más realistas y su excelente manejo de las sombras, el que acabé encajando mejor en la serie.



Y llegamos al final, a ese momento en el que J. Michael Straczynski se pone tan serio y trascendental como filosófico. En Fuego y Ceniza Los Especiales descubren que luchar para que en la Tierra haya oportunidades para todos, las guerras se acaben, baje la delincuencia o se elimine la droga puede granjear enemigos, enemigos muy poderosos. Este tercer álbum resulta un cierre correcto y coherente con todo aquello que se nos ha ido explicando; aunque tal vez con un final algo pillado con pinzas y, para mi gusto, bastante naif. El dibujante de este tercer volumen al completo es Brent Anderson, que a medida que avanza la narración demuestra no solo que domina el dibujo, sino también el entintado, regalándonos la vista con algunas escenas de un dramatismo sobrecogedor que quedaran para el recuerdo: el despertar de Matt, Pyre rodeado por francotiradores o John desatando su poder. 
 

Rising Stars de J. Michael Stracynski, a pesar de los altibajos que sufre la narración a lo largo de toda la historia, resulta un imprescindible para todo aquel que alguna vez se ha preguntado qué pasaría si los superhéroes existiesen de verdad. Emoción, dramatismo, acción, una narración épica y plena de melancolía a medida que se acerca el final y un dibujo que, en algunos tramos, goza de cierto poderío. ¿Qué más se puede pedir?




PD: Existen dos volúmenes más que se centran en las vidas de algunos de los personajes que pasaron por la serie. En Voces de Ultratumba el protagonista es Lionel Zerb: el hombre que es capaz de hablar con los muertos. En Intocable son dos de los elegidos más poderosos, Matt y Jason, los protagonistas del cómic. Poco os puedo explicar de estos dos cómics ya que no he tenido la oportunidad de leerlos, pero teniendo en cuenta como se cierra la trilogía, no son unos imprescindibles para entender la historia, en todo caso para dar ciertos matices.