viernes, 22 de marzo de 2013

Soy un Cyborg



Young-soon es ingresada en un hospital psiquiátrico tras una crisis mental. Convencida de que es un cyborg de combate, sólo se alimenta de pilas y baterías eléctricas. En su nuevo entorno conocerá a Il-soon, un joven que se oculta constantemente tras una máscara y que se cree capaz de robar las habilidades especiales de aquellos que le rodean. Entre ellos surgirá una atípica y sorprendente amistad.



Soy un Cyborg la descubrí hace poco por casualidad. Su portada, con los dos protagonista atrayéndose mutuamente hacía un inevitable beso, y como telón de fondo una habitación acolchada pero de un verde esperanza, me hipnotizó largo rato hasta que pude leer la sinopsis. Tras leerla lo tenía decidido: debía ver esa película.
La historia trata sobre el encuentro de dos jóvenes que han perdido totalmente la cabeza y están ingresados en un centro psiquiátrico. Él, con la mayor parte del tiempo llevando una máscara, se cree capaz de robar  las habilidades de los demás. Algo que creará más de una hilarante situación. Ella cree ser un cyborg de combate, por eso sólo se alimenta de pilas. El problema es que ella todavía no sabe cual es su función real en este mundo, así que él intentará ayudarla en todo lo posible mientras poco a poco entre los dos surge un extraño amor.




Soy un Cyborg, del cineasta Park Chan Wook ("Sympathy For Mr. Vengueance", "Old Boy", "Thirst"), podría definirse como la extraña mezcla entre la Amelie de Jeunet, pero con camisa de fuerza, una fábula sobre la búsqueda del lugar de cada uno en el mundo y una película de anime sobre cyborgs vengadores.
A nivel visual, Soy un Cyborg, resulta explosiva. Sin duda es el punto más fuerte de la cinta. Con colores vivos y escenas que se pasean entre el cine más bizarro y el cuento adulto más dulce y emotivo. En más de una ocasión recordará a la famosa cinta de Jean Pierre Jeunet (Amelie). Pero Soy un Cyborg va algo más allá catapultando a los protagonistas a una historia romántica repleta de excesos de locura, dramatismo comedido y humor lunático.



Los actores Lim Su-jeong y Raina Kabaivanska, con sus impecables actuaciones, son pura estática cada vez que ambos comparten pantalla haciendo saltar chispas de graciosa complicidad incluso en la escenas más asombrosamente absurdas.



La banda sonora, realmente exquisita, podría definirse como la perfecta conjunción entre el vals de Amelie y los mejores temas de corte lento del compositor Danny Elfman.



Soy un Cyborg es una de esas películas de factura visual impecable, repleta de pequeños, preciosos y surrealistas detalles y con una historia extraña pero romántica, que resulta perfecta al añadirle una banda sonora delicada y tierna. Puro cine.



"Megatrón de arroz con garantía de por vida"



1 comentario:

  1. Esta película es preciosa! Me encantó, bonita y surrealista. De esas que dejan sensación de buen rollo después de verlas.

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