martes, 13 de noviembre de 2012

Reseña doble: Españistán vs Simiocracia


Esta es la historia de un cani (o un choni, o un poligonero, ya saben...) que, en su empeño por deshacerse de la hipoteca, deberá recorrer el Reino de Españistán para enfretarse con todos y cada uno de los malandrines, meapilas y soplagaitas que lo pueblan, dando lugar a un relato plagado de tópicos, tacos y faltas de ortografía, con bien de lobbies, parados, mileuristas, pensionistas, funcionarios, obispos, SGAE, telebasura, enchufes, sobornos y estilismos poligoneros.



La causas de la crisis. Los antecedentes de la crisis. Los efectos de la crisis. La corrupción irracional. La involución social. El gobierno disfuncional. Ha llegado la SIMIOCRACIA.
Aleix Saló vuelve a la carga tras Españistán. En su esperado nuevo libro te cuenta toda la verdad a calzón quitado y sin irse por las ramas. No podrás parar de sacudir el árbol.

Siempre han existido los libros sobre economía y han ocupado su sitio como cualquier otro género más. Pero desde que comenzara la crisis éste tipo de libros se ha triplicado. Los hay de varias clases, pero son los que explican con palabras sencillas y utilizando los conceptos más básicos los que verdaderamente triunfan, ya que llegan a un público mucho más amplio. Y en especial los que además de hablar de economía, lo hacen tratando el tema estrella: La crisis, las causas de ésta y sus efectos a corto plazo.
Aleix Saló es uno de esos autores que en poco tiempo ha visto como sus dos cómic-libro se convertían en super ventas.

Por un lado está Españistán: este país se va a la mierda, que fue su primer libro, y relata la historia, (acompañándola por unas ilustraciones que ya son marca del autor) de un muchacho que tras perder el trabajo debe afrontar el pago de su hipoteca si no quiere que lo desahucien  Así que, como si del señor de los anillos se tratase (de  hecho se trata de una parodia), se embarcará en una épica aventura para tratar de quitarse de en medio dicha hipoteca y a la vez entender todo este tinglado en el que está metido el país.
En él explica con simples y llanas palabras, sencillas explicaciones y evitando jerga rebuscada (típica de libros de economía para gente más profesional en estos lares) todo los entresijos de esta tremenda crisis mundial y en especial la de España y, como no, su famosa burbuja inmobiliaria. Pero eso sí, todo en clave de sátira para que el lector no sólo aprenda, si no que también se eche unas risas.

Cabe decir que en Españistán todo se queda a medias, tanto las explicaciones que son demasiado precarias, la historia que es absurda y en momentos ni siquiera importa (sólo es un simple hilo conductor pero debería tener algo más de chicha) y el humor que para ser sátira se queda sólo en chiste de bar entre amigos. Con lo cual, y sumándolo todo, se nota que Españistán sólo fue el banco de pruebas del autor para llevar a cabo algo mucho más interesante: Simiocracia.

En Simiocracia: Crónica de la Gran Resaca Económica, Aleix Saló se desmelena y lo da todo. Aquí no hay historia, ni falta que hace, ni se echa de menos. Las explicaciones están muchísimo más elaboradas pero siguen siendo accesibles para neófitos en el tema. La planificación del libro es más que correcta, ordenando hechos de forma cronológica, y poniendo en antecedentes al lector con crisis similares acaecidas en tiempos pasados. Y que decir de la sátira, que en Españistán era floja, pero que aquí va a por todas repartiendo bofetadas de mala leche y de humor a partes iguales al lector para que despierte de su letargo si es que ya aún lo había hecho.

Sin duda Simiocracia: Crónica de la Gran Resaca Económica es un libro mucho más completo y divertido que Españistán:este país de va a la mierda, pero de cierta manera ambos se complementa, aportando uno más que otro al total.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Trailer Guerra Mundial Z (World War Z)

Por fin podemos ver la pinta que tiene la adaptación al la gran pantalla de la fantástica novela (posiblemente una de las mejores sobre el género zombie) escrita por Max Brooks.





miércoles, 7 de noviembre de 2012

No soy un serial killer.

John Wayne Cleaver tiene 15 años y sabe que es diferente. Pero no porque sólo tenga un amigo ni porque ayude a su madre en el depósito de cadáveres. John es un sociópata que reconoce en sí mismo los clásicos signos de ser un incipiente asesino en serie. Para no hacer daño a nadie, John se ha creado un conjunto rígido de reglas para controlar su naturaleza más oscura y tener una vida normal. Pero cuando empiezan a haber una cadena de horripilantes asesinatos en su ciudad, John utilizará sus conocimientos sobre los asesinos en serie para investigar quién tiene aterrorizado el vecindario. Sus pesquisas le llevarán a descubrir el asesino: su vecino. Éste no sigue el patrón de un asesino en serie porque es un ser sobrenatural que mata porque necesita órganos de otros seres para seguir viviendo. Entonces John decide que si quiere pararlo, tendrá que romper con sus propias reglas y convertirse en asesino también.

No soy un serial killer es el primer número de la trilogía John Wayne Cleaver escrita por Dan Wells. En este primer libro se nos presenta al protagonista y el problema grave de sociopatía que sufre y que sin ninguna duda está derivando en psicopatía. En un primer momento, y sobretodo en las primeras páginas es inevitable comparar al protagonista con el creado por Jeff Lindsay: Dexter Morgan. Ambos mantienen acérrimas luchas contra sus yos más oscuros. Los dos tiene un humor muy irónico. Y sobretodo, tanto uno como el otro, tiene una reglas que jamás deben (o deberían) saltarse. Pero mientras va trascurriendo la historia las similitudes entre ellos van desapareciendo, sin esfumarse la que hace de ambos personajes la más destacada: El carisma. Pero el personaje de Dan Wells es quizá algo más ambiguo que el de Lindsay, pues aunque lucha contra ese monstruo interior, en algún momento se deja llevar, debido a situaciones extremas, y es aquí donde empieza la fiesta...Sin tener en cuenta esos sueños tan oscuros y a la vez placenteros que tiene que al lector puede poner los pelos de punta.

El punto más extraño de la novela y que puede hacer que más de uno la abandone, cometiendo un gran error, es el componente sobrenatural. Algo que un primer momento choca, pero que a la pocas páginas el lector se acostumbrará (esto dependerá de cada uno).
La forma de narrar que tiene Wells es sencilla, concisa y directa. Con unos diálogos ágiles y unos pensamientos del personajes sublimes. Por no mencionar uno de los puntos fuertes del libro: Las detalladas, y milimétricas, descripciones del método de embalsamar cadáveres (no apto para gente con buena imaginación). Todo esto hace que el libro apenas dure un suspiro.

No soy un serial killer puede parecer un subproducto, pero si conseguís borrar a Dexter Morgan de vuestra mente (y al final se consigue) disfrutareis con una gran novela que, irremediablemente, os obligará a leer Mr. Monster, la segunda parte de esta trilogía.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Crónica de un día en el XVIII Salón del Manga de Barcelona


112.000 personas: Esa es la cifra final de visitantes al Salón del Manga de Barcelona. Una cifra récord que sin duda el día que decidí ir al Salón ya me temía, no sólo por la larga cola para comprar las entradas si no también por la kilométrica fila que había que realizar (con un orden muy nipon) para acceder al recinto.

Una vez dentro la primera exposición con la que me recreé fue la dedicada a Dragon Ball (20 aniversario desde su estreno en Catalunya) Una exposición muy completa con todo tipo de merchandising de la serie, diferentes ediciones en diferentes idiomas del manga y muchas sorpresas más...¡hasta las fotocopias que se movieron por lo colegios cuando la serie pegaba con más fuerza en TV3!
La siguiente exposición, un poco más allá, era sobre el vigésimo cumpleaños de la cinta (y obra maestra) de estudios Ghibli, Porco Rosso.
Exposición algo pobre, mal ubicada: muy pegada a los stands de venta. Haciendo ésto que se crearan cuellos de botella y que los que pretendíamos disfrutar de la exposición del material tuviéramos que verlo con la nariz pegada al material expuesto.
Justo al lado de la exposición sobre Bola de Dragón había ubicada, en diferentes vitrinas, una exposición sobre: Fashion Cosplay. Vestidos y trajes ganadores o finalistas de diferentes concursos sobre cosplay. Sin duda una delicia para los ojos y una composición de telas y adornos que nada tienen que envidiar a la más alta costura.

Mientras me ubicaba, cosa que no conseguí hasta poco antes de irme sintiéndome como el pobre Ryoga en la serie Ranma, topé con otra exposición: Manga a la Carta. Mangas o anime que tratan sobre cocina. Tipos de comida que ingieren algunos personajes de algunos animes. E incluso en nombre de algunos protagonistas de animes de renombre que tienen mucho que ver con la cocina. Un exposición entretenida y curiosa, cuanto menos.

En una de las esquina del gran recinto se encontraba la Zona de Gastronomía Japonesa. Lugar en la que podías encontrar unos diez stands-restaurantes. Los visitantes aquí podían deleitarse con todo tipo de comida tradicional mientras en el escenario principal se daban conferencias y talleres cobre gastronomía. Este lugar, a la hora de la comida, estuvo tan concurrido que los organizadores tuvieron que cerrarlo y no permitir la entrada de visitantes hasta la salida de otros.

Los deliciosos Mochi (餅)
La zona Matsuri era un pequeño y acogedor lugar que pretendía enseñar al visitante los juegos tradicionales japoneses que se acostumbran a hacer en el país nipón en sus festivales. Un lugar carente de medios y algo simple que parecía más montado por estudiantes de la ESO para sacarse unos dinerillos para fin de curso. Aunque de todas formas, la idea principal de enseñar otra parte de la tradición japonesa se conseguía, divirtiendo además a los más pequeños visitantes...y a sus progenitores.

Otras zonas de interés:

Nintendo y Xbox: Aquí había Gamers dejándose los pulgares o haciendo cabriolas con el Kinect. Y sobretodo porbando la nueva Wii U.

Taller Amigurumi: En este pequeño, pero bonito espacio, te enseñaban los principios básicos para poder crear todo tipo de objetos, animales, personajes,etc, mediante la antigua técnica del ganchillo.

Taller de aerografía:
Increíbles cuadros mediante esta técnica y fabulosos body paintings plagaban este lugar. Un lugar perfecto para entrar en contacto con los profesionales de este medio.


Escenario:
En él además del concurso de cosplay  y las canciones Maletic Time Soum, pude disfrutar de una visual e interesante exhibición de esgrima.

Lo peor de este lugar, una vez más, y supongo que debido a la pobre acústica del lugar, era el sonido. Daba más miedo que un manga de Suehiro Maruo.

ShowRoom, taller de manga de Escola Joso, cultura japonesa, proyecciones, conferencias, debates...  Y sobretodo gente disfrazada. Algunos llevando verdaderas obras de arte. Una mención especial para ese grupo de amigos que iban disfrazados de los personajes principales del anime Sherlock Holmes de Hayao Miyazaki. Simplemente me hicisteis volver a mi niñez ¡GRACIAS!





Este Salón del Manga de Barcelona, aunque haya batido el récord de visitantes, ha sido de momento el más desorganizado y el más comercial (desde mi humilde opinión). Quizá los organizadores aún tengan que habituarse al nuevo espacio para, la próxima vez poder ubicar más exposiciones y talleres en lugares más adecuados. O incluso (debido a la gran afluencia de público) separar la zona comercial de los expositores ubicando cada cosa en un recinto diferente, y si no tiempo al tiempo.
Eso sí, el Salón del Manga XVIII no ha echo nada más que terminar y los manga adictos ya estamos deseando que llegué el próximo. O como mínimo el Salón del Cómic.