lunes, 22 de junio de 2015

Perillán



Perillán es un muchacho de 17 años que sobrevive buscando objetos de valor en las cloacas del Londres victoriano. Sus vecinos y su mentor le consideran un buen chico, alguien a quien recurrir cuando uno se encuentra en apuros. Tras una reyerta en la que defiende a una muchacha de un par de rufianes violentos, un periodista que responde al nombre de Charles Dickens queda gratamente impresionado por la valentía y la ingenuidad del muchacho, y le anima a que averigüe la identidad y los motivos de los agresores. Perillán se pone a investigar, y pronto se ve envuelto en una serie de incidentes que le convierten en una celebridad… No tardará en conocer a los políticos y a las personalidades más relevantes del imperio y enfrentarse a un complot con insospechadas repercusiones internacionales.



Terry Pratchett nos trae esta vez una historia ubicada fuera de su Mundodisco, concretamente en nuestro mundo y específicamente en el Londres victoriano. El protagonista es un joven muchacho de nombre Perillán que se gana la vida como alcantarillero: rebusca en las alcantarillas y se queda con aquello que la gente pierde. Una noche salva una chica de ser asesinada y sin querer se meterá en una aventura más grande de lo que el se espera.
La historia de Perillán no aporta gran cosa al mundo de las novelas, y hasta en cierto modo la historia es tan sencilla y básica que una vez acabado lo que extraña es que algo tan "soso" te haya enganchado. Por que eso es lo que consigue el autor, que te enganches, y no en especial a la historia sino a los personajes, bien definidos y con marcadas personalidades, y con ello a la cadena de acontecimientos que les va sucediendo. El narrador, o en gran parte, resulta ser el propio Perillán, sobretodo sus pensamientos: irónicos, divertidos y sobretodo muy gamberros que en más de una ocasión dejan en el aire alguna que otra interesante reflexión. Por otro lado, y aún siguiendo con los personajes, nos encontramos con algunos cameos de personajes famosos de la época que de una u otra forma ayudarán al héroe y que en cierta manera enriquecen la trama.
Si la historia es floja y los personajes el punto fuerte y crees que entonces todo queda en un empate , ¡te equivocas!, pues las descripciones detalladas del Londres decimonónico, no sólo a nivel de calles, lugares y paisajisticamente hablando en general, sino también en tema social, mostrando una ciudad empobrecida y con los más desfavorecidos dedicando su vida a trabajos nada agradables, y hasta extraños (y por lo visto según una aclaración al final del autor en este punto el tema es real).

Terry Practchett de época victoriana

Teniendo en cuenta todo ello al final, y casi como siempre, resulta un gozo volver a disfrutar de una nueva y curiosa aventura creada por el gran Terry Pratchett.

jueves, 28 de mayo de 2015

Futu.re




En el siglo XXV, la humanidad ha alcanzado la inmortalidad gracias al agua viva, el agua vital que se reparte de manera gratuita entre la población de la Europa Unida. La muerte ya no existe, pero la superpoblación ha convertido en limitados algunos recursos, como el aire y el espacio.
En dicho mundo, cuando una persona quiere tener un hijo debe administrarse una inyección de vejez para morir y dejar lugar a su sucesor. Naturalmente, hay quien intenta tener hijos de manera clandestina y conservar la inmortalidad. La Falange es la organización policial encargada de perseguir a estos disidentes.

Yan es uno de los Inmortales, como también se conoce a los miembros de la Falange. Un día recibe un singular encargo: asesinar al número dos de una formación política clandestina que lucha por el derecho de los ciudadanos a tener hijos libremente.

Yan pertenece a La Falange (un nombre que le va de perlas) una organización policial, bastante fascista, que se encarga de buscar y acabar con los rebeldes que deciden tener hijos sin ellos morir. Y es que en el mundo de Yan la muerte natural es cosa del pasado, la gente no envejece, ni sufre enfermedades, con lo cual no muere (a no ser que te caiga un piano de cola encima). Esto ha conllevado que los recursos en la Tierra sean escasos y por ello la norma de no traer más hijos al mundo. Pero Yan conocerá a una rebelde que le mostrará una forma de ver el mundo diferente.

El autor pensando muy fuerte en futuros apocalípticos

Futu.re de Dmitry Glukhovsky es un libro de ciencia ficción al más puro estilo de 1984 o Farenheit 451. La base de la historia es potente y el autor nos muestra un futuro deprimente, angustioso y extremadamente oscuro, sobretodo para las clases bajas (para variar). Pero no deja de lado, a medida que avanza la trama, un halo de esperanza que poco a poco va creciendo. Y ahí queda lo bueno de Futu.re, y es que la prosa en general es demasiado farragosa, sobrecargada de florituras que más que aportar entorpecen los momentos de acción. La historia, además, parece no avanzar durante páginas y páginas, y cuando lo hace son sólo cortos pasitos que despiertan poco o nulo interés. 
Por otra parte tenemos a los personajes: Empezando por Yan, el protagonista, un personaje carente de carisma que con el tiempo aprenderás a odiar. Con los secundarios que acompañan al protagonista la cosa no mejora.

Parte de la historia ocurre en Barcelona

Sin duda Futu.re es un libro con una excelente idea, con un paisaje apocalíptico fácil de imaginar por que el autor lo describe con maestría, pero con una historia que se encalla y no acaba de arrancar, con unos personajes, además, que parecen pollos sin cabeza intentando escapar del matadero.

martes, 5 de mayo de 2015

El Ministerio del Tiempo



El ministerio del tiempo es una sección ultra secreta del gobierno español en el que agentes entrenados viajan por el tiempo, utilizando unas puertas que son agujeros de gusano. Su misión es la de restaurar posibles errores históricos que podrían destruir la línea temporal que ellos conocen.
Esta serie española sin duda ha sido la revelación de este año, no sólo por el tema que toca y que es en cierto modo mucho más arriesgado que a lo que las series patrias nos tienen acostumbrado, sino también por las actuaciones, las tramas y la escenografía. La forma de presentarnos la historia y como se desenvuelven las tramas también se alejan de los típicos guiones pillados con pinzas o de las escenas en las que todos hablan y gritan a la vez, y aún así guarda ese regusto a buen cine español; sobretodo en el humor que surge sin ser forzado de forma fresca y espontánea o en esa forma disimulada , o no, en la que nos dan clases de historia. También es cierto que hay algunas cosas que chirrían, como la tecnología que es capaz de enviar llamadas o hasta faxes entre tiempos o algunos errores en líneas temporales, que no embrutecen el producto final. Pero sin duda, el punto más fuerte de la serie son los personajes y la gran química que hay entre ellos.



Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda): Un soldado de los tercios españoles que batallaron en Flandes. Tras una derrota ataca a su superior y es condenado a muerte. Antes de que ocurra será reclutado. Alonso es machista, un tipo reacio en mostrar sus sentimientos pero fuerte, fiel a sus amigos y valiente como pocos. Sus encontronazos con sus compañeros, de épocas más modernas, y las comparaciones con El capitán Alatriste darán alguna que otra escena hilarante.



Julián Martinez (Rodolfo Sancho): Es un enfermero de ambulancia que al llegar a la escena de un incendio descubre dos personajes que no cuadran con la época, a partir de ahí será reclutado. Julián es algo gamberro, un tipo de barrio curtido en la calle, con un humor que sus compañeros a veces no llegan a comprender y trastornado por la muerte de su mujer.



Amelia Folch (Aura Garrido): Es la primera universitaria mujer de su época, el siglo XIX, y sin duda la más lista, por ello para ella es el mando del grupo y es la que normalmente monta los planes.



Irene Larra (Cayetana Guillén Cuervo), Ernesto Jiménez (Juan Gea), Angustias (Francesca Piñón), Salvador Martí (Jaime Blanch), son el resto de magníficos personajes que completan el reparto protagonistas y que son el apoyo a los tres personajes principales, sin olvidarnos de "secundarios" de lujo que interpretan a personajes tan dispares como el lazarillo de tormes, la reina Isabel, Dalí, Hitler, Velázquez, etc.



El Ministerio del Tiempo era una apuesta arriesgada. Pero en ocasiones quien arriesga gana. Y esta a resultado ser una de esas veces, y es que en ocasiones una buena idea y un buen guion compensan un presupuesto ajustado


miércoles, 22 de abril de 2015

Némesis



Imagínate a un tipo rico y poderoso con los medios para construirse un traje especial que lo haga invulnerable, que además tenga todo tipo de aparatos, tecnología y vehículos que le ayuden en su tarea. Seguro que no te resulta muy complicado imaginarte eso, y probablemente te haya venido a la cabeza un tipo enfundado en un traje negro con orejas de murciélago que sale a repartir justicia por las noches. La cuestión es que el tipo del que hablamos viste de blanco y utiliza todo los medios que tiene a su alcance para hacer el mal. Hasta que un policía se cruza en su camino decidido a acabar con sus terribles andanzas.



A Mark Millar le gusta reinventar una y otra vez el género de súper héroes, ya lo hizo con Kick Ass y ahora con Némesis vuelve a la carga dándole la vuelta a la tortilla y convirtiendo al que podría ser el héroe en un terrible villano. La historia es bastante básica pero funciona en gran medida a la arrolladora acción, muy al estilo hollywoodiense, que prácticamente no da ni un respiro en todo lo que dura el cómic. Toda la trama es una persecución angustiosa, y mientras una veces un personaje es la presa, en páginas siguientes éste se convierte en el cazador. Añadamos a la mezcla el dibujo excepcional de Steve McNiven, con un diseño de personajes tan cuidado como el de escenarios y tenemos un cómic de acción de lujo. Pero realmente sólo se queda en eso, en cómic de acción con demasiadas escenas gore sin justificación y con interludios entre acción y acción que sólo fuerza la siguiente escena de acción, para finalmente tras un par de vueltas de tuerca llegar a un final pillado con pinzas. 



Némesis es un cómic entretenido, pero podrías haber sido una gran obra si se hubiera profundizado mucho más en la historia y en la psique de los personajes. Millar tuvo una buena idea pero claramente no fue capaz de llevarla a buen puerto.