lunes, 27 de agosto de 2018

The Time Traveller's Guide to Medieval England


Reza en la sinopsis del libro que hoy nos ocupa: “The past is a foreign country; they did things differently there…” Esta frase describe a la perfección el porqué de mi atracción por La Edad Media. Al escarbar en la historia del Medievo me he topado con costumbres que ahora nos parecerían una aberración, cosas que ahora damos por sentadas y que en aquel momento desconocían y torneos brutales que eran el deporte de la época, por poner algunos pocos ejemplos. De la época comprendida entre el siglo V y el XV, y gracias sobre todo al cine, nos han inculcado algunos falsos mitos: como el desaseo extremo, la carencia de leyes o la tendencia a una esperanza de vida más bien corta. Al final, y recordando de nuevo que el pasado es como un país extranjero, nos encontramos con la necesidad de conocer ese extraño país ubicado en un pasado remoto y qué mejor manera que con una guía.

La premisa de The Time Traveller’s Guide to Medieval England es la de que vivimos en un futuro en el que los viajes al pasado son posibles. Parece ser que por alguna razón hemos escogido realizar unas vacaciones en la época medieval, así que para ello nos llevamos una guía. La guía está escrita por Ian Mortimer: una eminencia en la historia medieval de su país, así que no deberíamos tener ningún temor siempre que sigamos al pie de la letra las recomendaciones ofrecidas por él.

Lo primero que debemos saber de The Time Traveller’s Guide to Medieval England es que no es un libro de cachondeo. Todo lo contrario: es un libro de historia extremadamente riguroso aunque presentado de una forma original que da pie a que haya  algún toque de humor. Así que, como cualquier otra guía de viaje el autor nos mostrará desde los paisajes que podemos encontrar en esa época hasta los lugares típicos que deberíamos visitar; desde los alojamientos que podemos encontrar y los posibles precios hasta los alimentos que deberíamos probar (o no); desde las vestimentas que podemos encontrar hasta cómo funciona la primitiva medicina del momento o qué tipo de higiene, dependiendo de la clase social, es la usual, etcétera. En ocasiones las descripciones del autor son realmente minuciosas, en especial con aquellas en la que el sentido olfativo entra en juego. Una delicia en ocasiones, repugnantemente maravillosas en otras.

Ian Mortimer pensando muy fuerte en el Medievo


Ian Mortimer no olvida ninguna faceta de la sociedad de esa época, por ello no solo nos muestra la cara menos amable (guerras, el casi nulo papel de la mujer, el poder ejercido de forma despiadada tanto por algunos estamentos de la iglesia como por los señores feudales) sino que también nos ofrece un profundo acercamiento a la rica cultura del momento a través de sus obras de teatros, la música, la literatura o algunos de sus absurdos y raros mitos; en algunos casos hasta valiéndose de pinturas de la época y que han llegado hasta nuestros días para apoyar sus explicaciones.

La rueda de la fortuna: una de las ilustraciones que encontraremos en el libro


The Time Traveller’s Guide to Medieval England no es un libro fácil de leer. No es un libro que se lea del tirón. No es un libro donde la diversión esté por encima de todo. Sí es, en cambio, un libro brillantemente escrito que hay que saborear, dejando que cale poco a poco. Es un libro que es imperativo dejarlo apartado en la estantería de tanto en tanto. Recordad: es una guía de viajes, no hay un hilo narrativo. También hay que tener en cuenta que es necesario un nivel de inglés alto y, con todo, os veréis obligados a tirar de diccionario de tanto en tanto, debido en mayor parte a todos esos enseres, instrumentos o armas que antes se utilizaban y ahora andan en desuso. Pero si al final le dais una oportunidad porque os gusta la historia y en particular la edad media no saldréis defraudados pues es con diferencia el mejor (y por su forma probablemente el único) libro sobre este tema.

jueves, 12 de julio de 2018

Astérix en Italia


Con el calor estival no sólo regresa el canto excitado de las golondrinas a última hora de la tarde, la arena de la playa que se escurre entre los dedos de los pies o los guiris con tonalidades de piel que rivalizarían con el helado de fresa y nata, también lo hacen todas esas guía de viaje que hablan de los enclaves o monumentos típicos, que jamás habría que pasar por alto, del lugar en cuestión al cual pretendemos viajar. Guías ordinarias, de fotografías en ocasiones anticuadas y de descripciones prosaicas pero de estilo narrativo similar a un prospecto de un medicamento. Puestos a tantear ese lugar que nos gustaría visitar, ¿por qué no hacerlo de una forma diferente? ¿Por qué no hacerlo, además, a través de un cómic?

Astérix en Italia es el último título de los personajes que Goscinny y Uderzo crearon a finales de los años cincuenta y que desde Astérix y los pictos los encargados de dar vida son el guionista Jean Yves-Ferri y el dibujante Didier Conrad. Esta vez nos plantean una historia harto sencilla: los romanos han creado una carrera que cruzará todo el país italiano, una especie de Giro de Italia mezclado con el GP de Monza pero con cuadrigas. Y allí que van Astérix, Obélix e Ideafix.



La historia sirve como una estupenda excusa para que recorramos junto a los protagonistas una antigua Italia convulsa de pueblos que tratan de evitar que los romanos acaben tomando el control total de su nación. Entre topicazos, datos curiosos e historia iremos avanzando y conociendo costumbres, monumentos y lugares dignos de ser visitados mientras nuestros protagonistas se las ingenian para ir terminando cada etapa, para estupor y enfado de los romanos que mediante trampas intentan hacer lo imposible para evitarlo.



En Astérix en Italia no sólo vamos a encontrarnos con datos curiosos, y reales, sobre Italia, sino que el cómic está repleto de guiños a la Formula 1, a la cultura actual (incluida la gastronómica, como no podía ser de otra manera) además de algunos cameos de personajes vinculados al país en cuestión y que nos obligará a repasar cada viñeta con lupa, como si se tratara de un libro de ¿Dónde está Wally?



En definitiva, Astérix en Italia, publicado por la editorial Bruño, es un cómic que sigue manteniendo buena parte del espíritu original con el que el dúo Goscinny-Uderzo dotaron a la obra: diversión, aventuras, humor y un puntito de ironía que harán las delicias de los fans. Un cómic que te abrirá el apetito por conocer un poquito más de Italia.

Ahora sí, ya puedes agenciarte una guía de viajes.

martes, 3 de julio de 2018

Buenos Presagios


Azirafel es un ángel guardián. Crowley un  ángel caído. Ambos son colegas, o al menos se toleran. Llevan vagando por la Tierra desde el principio de los tiempos, han asistido a miles de acontecimientos clave a lo largo de toda la historia de la humanidad pero ahora se acaban de enterar de que se acerca El Apocalipsis y que todo se irá al carajo. Y claro, ahora estaban bien, se habían acostumbrado a los humanos, a las contradicciones que los definen y a las ciudades pestilentes en las que viven. Azirafel y Crowley ven que se les acaba el chollo, así que contraviniendo las órdenes que cada uno ha recibido por parte de sus superiores deciden unirse para que El Apocalipsis no ocurra. Para ello deberán encontrar al niño en el que el anticristo tiene previsto despertar para liarla muy gorda.


Terry Pratchett y Neil Gaiman, Neil Gaiman y Terry Pratchett, tanto monta monta tanto pues en Buenos Presagios encontramos a partes iguales la esencia de los dos autores. Por una lado la capacidad de cuenta cuentos de la que goza Gaiman por el otro la imaginación desbordante y cargada de humor de Pratchett. Y aunque en algún momento parece desdibujarse esa esencia y mutar en un pastiche de situaciones absurdas que parecen no llegar a ningún lado, en general la novela tiene una historia que engancha lo suficiente como para que el lector no dude en seguir adelante para descubrir si la profecía de Agnes la Chalada se hará realidad.



La trama es un cachondeo padre con un sinfín de diálogos descacharrantes y situaciones absurdas. Además resulta una sátira de la película La Profecía, sobre todo cuando la narración pone el foco en Adan Young, el niño que podría llegar a convertirse en el anticristo. Pero por otro lado tiene su parte oscura. Una parte oscura que muestra el lado más desagradable del humano a través de los cuatro jinetes del apocalipsis. Aunque la luz siempre acabe atravesando las tinieblas para suavizar el dramatismo mediante el humor y la benevolencia surgida de los lugares (o personajes) más insospechados. Con todo la advertencia es clara: tanto el humor (el humor cargado de ironía y muy mala baba) como las cosas macabras nos son cosas de críos; aunque una buena parte de la novela esté protagonizada por unos mocosos, ¡pero vaya mocosos!

Los padres de la novela


Pero si hay algo que se deba resaltar de forma notable en Buenos Presagios es la química entre la pareja protagonista. Si realmente vale la pena leer esta novela es por todas esas escenas que comparten el ordenado y educado Azirafel y el chulesco Crowley. Escenas en las que acostumbra a desatarse el caos, no importa si es una fiesta de cumpleaños infantil, una partida de paintball entre compañeros de trabajo o dentro del coche del propio Crowley donde cualquier casete acaba convirtiéndose en una cinta del grupo Queen.

Crowley y Azirafel de carne y hueso


Buenos Presagios (que podéis encontrar publicada por Timun Mas) es una novela escrita a cuatro manos por dos escritores de talla expertos en entretener al lector. A pesar de que tiene algunas escenas sobrecargadas de chistes algo forzados la historia nos lleva a un viaje caótico y divertido que a su manera acaba siendo peculiarmente épico.

El bien y el mal uniéndose para no perder la buena vida 


Gracias a Neil Gaiman, que se ha implicado de forma arrolladora, la novela verá la luz en forma de mini serie en el 2019. Ahora mismo se encuentra en plena post-producción pero que en los papeles de Azirafel y Crowley encontremos a actores tan carismáticos como Michael Sheen o David Tennant hace presagiar (y esta vez no necesitamos profecías) lo mejor.

jueves, 31 de mayo de 2018

La Catedral del Mar


Hace unos años, cuando paseaba por Ciutat Vella de Barcelona y observaba a los turistas haciendo cola para entrar en La Catedral, no podía dejar de pensar qué sobrevalorados están algunos monumentos y qué poco se conocen otros de mismo calado arquitectónico. Sí, La Catedral de Barcelona es impresionante y por dentro es tal la magnificencia de detalles que no puedes más que rendirte a sus pies. Con todo, no lejos de allí, en el barrio del Born existe una basílica que, aunque menor que La Catedral de Barcelona, la humilde mística que la  envuelve (gracias en mayor medida a cómo la luz se filtra e incide dentro del edificio) la convierten en un monumento de mayor envergadura. Y eso desde el punto de vista de alguien que se deja llevar por lo arquitectónico, ya que  en el tema religioso ni fu ni fa. El nombre de este templo mariano es Santa María del Mar.


Detrás de Santa María del Mar hay una historia que pone de manifiesto la fuerza de voluntad y dignidad del pueblo llano, pues mientras La Catedral fue construida para las clases pudientes Santa María del Mar se alzó al mismo tiempo por y para el pueblo. No cabe decir que para aprender un poco sobre este tema podéis tirar de algunos libros de historia o Wikipedia aunque desde 2006 existe una novela que hace que acercarse a este capítulo de la historia de la Barcelona medieval resulte menos tedioso.



Hoy en día es difícil encontrar a alguien que no haya leído La Catedral del Mar (Plaza&Janés / Debolsillo) de Ildefonso Falcones ya que en su momento y en un tiempo récord acabó convirtiéndose en un best seller. En la novela seguiremos los pasos de Arnau Estanyol un muchacho que ya desde antes de su nacimiento su sino estará marcado por la tragedia. Una narración ágil (muy cinematográfica) nos hará engullir páginas y descubrir las traiciones y venganzas típicas de este tipo de novelas que harán que el protagonista vaya ascendiendo en la escala social con la Barcelona medieval como telón de fondo.



El libro se puede dividir en dos partes: Arnau niño y Arnau adulto. La primera parte, en la que Arnau acabará incluso convirtiéndose en el bastaix (hombres que transportaban las piedras para construir la basílica) más joven de Barcelona, es narrada muy al estilo novela picaresca, con el menudo Joanet (amigo de Arnau al que acabará considerando como de la familia) como el contrapunto de inocencia y candidez que el protagonista va perdiendo a marchas forzadas. Una primera parte que nos deja una escena triste y de dureza descarnada que será ese punto fronterizo en el que un niño deja la infancia para brutalmente abrazar la edad adulta.

Ildefonso Falcones cavilando las tropelías por las que hará pasar a Arnau


En cuanto Arnau Estanyol crece su personalidad pierde carisma y complejidad, el personaje se torna uno del montón obligado a realizar tareas y acciones mil vistas en novelas similares. Además, todas las féminas del libro acaban rendidas a sus pies, tarde o temprano y de forma muy forzada, como igual de forzadas son algunas escenas que se resuelven más por azar que por planificación. Por suerte, la historia del protagonista se apuntala con cierta firmeza gracias a  secundarios como Hasdai Cresca (judío pudiente al que Arnau hará un favor impagable y que este agradecerá con su amistad), Sahat (esclavo en busca de la libertad) o Elionor (pupila del Rey que contraerá una gran enemistad con Arnau). En esta parte disfrutaremos de escenas de batalla narradas con verosimilitud que nos llevará a conocer a los almogávares: soldados que se comportaban casi como mercenarios y que lo mismo les daba hacer tareas de espionaje que asediar un castillo. Unas tropas de choque muy duras que incluso en tiempos de paz siempre andaban buscando jaleo. También seremos testigos de una emocionante batalla de barcos en las playas de Barcelona que resultará esencial para que Arnau levante envidias que lo llevarán incluso a enfrentarse con la Inquisición.



En definitiva, La Catedral del Mar es un libro de ficción histórica que nos muestra tradiciones, vida, trabajo, cultura y clases sociales de una época medieval cruel y de una Barcelona en pleno desarrollo a través de los ojos de un personaje que deberá enfrentarse a multitud de enemigos, pero que también será arropado por amigos, mientras, paralelamente, asistimos a los años más significativos de la construcción del templo mariano.



Hace una semana que se estrenó la serie de La Catedral del Mar. Una serie que narra, (o al menos es lo que he podido observar tras visionar los dos capítulos de los ocho que conformarán la ficción televisiva) con cierta fidelidad, aunque condensando de forma considerable, lo narrado en la novela de Ildefonso Falcones. En el reparto encontramos a actores como Aitor Luna que interpreta a Arnau Estanyol, a Michelle Jenner (que parece que se está especializando en papeles de series históricas), a Tristán Ulloa (al que hace poco pudimos ver en la serie Fariña) o a  Josep María Pou interpretando a Sahat.