jueves, 13 de marzo de 2014

El prisionero de Zenda





Rudolf Rassendyll, un joven inglés pelirrojo y con una llamativa nariz puntiaguda, rasgos que se asemejan curiosamente a los de algunos miembros de la familia real de Ruritania, va a este reino con el propósito de ver la coronación del nuevo Rey, su primo lejano. Pero cuando el Rey es capturado por su traidor hermano durante la víspera de su coronación, únicamente Rudolf puede rescatarlo. Por ser físicamente, incluso en la voz, exactamente igual al Rey, los partidarios de éste lo hacen pasar por tal ante el pueblo. Pero Rudolf no pretende usurpar el trono, sino tan sólo cumplir la misión de salvar al Rey. 

Lo peor que le podía pasar a Rudolf era tener un parecido tan asombroso con su primo que, para colmo, ha sido secuestrado justo en la víspera de su coronación. Y el caso es que si no aparece se haría con el reino uno de los peores hombres de Ruritania, que además, y como no podía ser de otra manera, es el que tiene retenido al rey. Así pues, el pobre Rudolf no solo se tendrá que hacer pasar por el rey si no que además se verá casi obligado moralmente a rescatarlo.



El prisionero de Zenda es uno de esos grandes clásicos a los que solo conocía de oídas. Así que un buen día y tras leer la sinopsis decidí leérmelo. La historia es bastante sencilla, y en cierto modo ahí radica su punto fuerte. No hay grandes giros en la historia, no hay demasiados personajes a los que seguir y todo está explicado con una prosa tan sencilla como fluida. Que los personajes sean sencillos no significan que sean sosos, todo lo contrario. Pues de hecho algunos de esos personajes, en ambos bandos, se ven obligados a realizar tareas o cambios de bando que dejan muy en duda su honor o moralidad. Algo, si bien es cierto, bastante típico en las novelas de capa y espada. 
¿Qué otra cosa no le puede faltar a una novela de este género? Un romance, por supuesto. Y en este caso un romance con las dosis justas de azúcar para no empalagar.
El libro se lee en dos o tres tardes y con tranquilidad y, en mi caso, al acabarlo me dejó tan buen gusto como recuerdo.



El prisionero de Zenda es una historia con amor, honor, amigos y enemigos, peleas con espada y algún que otro disparo que consigue hacerte pasar un buen rato. Además, El prisionero de Zenda es un libro que demuestra que a veces parecerse a alguien muy famoso no trae más que inconvenientes.

jueves, 6 de marzo de 2014

1984




La acción se desarrolla en 1984 en una sociedad inglesa dominada por un sistema de colectivismo burocrático que controla el Gran Hermano. Un hombre llamado Winston Smith intentará rebelarse contra ese control, la manipulación y el autoritarismo. Smith trabaja en el Ministerio de la Verdad. Su cometido se limita a escribir la historia de manera que siempre coincida con los intereses y predicciones del partido, así como a hacer desaparecer de los diarios, archivos, etc., los nombres de las personas molestas. Progresivamente se rebela contra la vida que le han obligado a llevar y, con toda clase de precauciones, intenta conservar un diario donde escribe sus dudas, sus pensamientos y sus sentimientos.


George Orwell: mitad escritor y mitad profeta

Bienvenidos a una nueva orden mundial. Aquí manda el Gran Hermano y él vigila todo lo que haces: lo que ves, lo que escribes, lo que lees, con quién te relacionas, etc. Una sociedad en el que a diario la historia es cambiada por intereses y  en donde tus propios hijos pueden denunciarte por traidor. Winston Smith vive en este mundo y hasta ahora no se había preguntado si era correcto o no... hasta ahora. Poco a poco irá infringiendo reglas, sabiendo que eso le puede costar la vida, y esto a su vez le llevará a conocer a otras personas, incluso a enamorarse y ser feliz. Todas esas personas, al igual que él,  están hartas de vivir bajo el yugo de un gobierno totalitario.



George Orwell vio un futuro oscuro y tétrico, en donde las personas eran convertidas en ovejas sin capacidad de pensamiento y decidió plasmarlo en una novela: 1984.
En 1984 el autor describe con minuciosidad la clase de sociedad a la que se enfrentan las personas desde el punto de vista de Winston Smith; un tipo corriente que trabaja en un lugar en el que lo único que hacen es borrar la historia que no interesa al gobierno y explicarlo desde su punto de vista, mucho más favorable.
Es curioso descubrir que algunos pasajes de 1984, por desgracia, ahora se acercan demasiado a la realidad, y por eso consigue que el relato sea más espeluznante. Como antes he dicho Orwell se empeña en cada capítulo en hacer hincapié en las descripciones de la sociedad, mostrándonos una y otra vez aspectos ya descritos en otros capítulos, supongo que con la intención de hacer más vívidas las imágenes de ese lugar tan represivo. Por otra parte, los pensamientos y divagaciones, ambos con gran carga no solo política si no también filosófica, del personaje principal ocupan otra de la gran parte del libro. Por ello, quién busque un libro para entretenerse o divertirse va a toparse con una historia dura de roer y que no avanza, que se hace extremadamente pesada y a la que hay que prestarle bastante atención (avisados quedáis).

Big brother is watching you!

1984 es una de esas novelas espesas que hay que leer con calma, analizando cada pasaje para encontrar, para nuestro asombro, una historia que en algunos aspectos ya estamos viviendo.

"Guerra es paz
       Libertad es esclavitud 
       Ignorancia es fuerza"

lunes, 3 de marzo de 2014

Snuff




Lady Sybil ha conseguido por fin convencer a su marido, Sam Vimes, el comandante de la Guardia de Ankh-Morpork, de tomarse unas vacaciones. Pero conforme ella planifica unos merecidos días de descanso en el campo, él hace lo imposible para no abandonar su despacho. ¿El problema? El urbanita Vimes odia el campo: tanto aire fresco, tanto cantar de pájaros y, gracias a su bienintencionada esposa, tan escasos bocatas de beicon.
Mientras Sybil toma el té en sociedad y su hijo se dedica a explorar la naturaleza, Vimes no puede evitar hacer alguna que otra pesquisa. Al fin y al cabo, un policía de verdad es capaz de encontrar delitos en cualquier parte, todo es cuestión de paciencia. Efectivamente, Vimes no tarda en dar con un cadáver... Sin embargo, fuera de su jurisdicción y sin poder contar con la ayuda inapreciable del cuerpo policial de Ankh-Morpork, Vimes tendrá que recurrir a su astucia, su olfato, su larga experiencia y el apoyo de su prodigioso mayordomo, para resolver otro caso y conseguir que se haga justicia para los más humildes.

Terry Pratchett y su característico sombrero

Vuelve Sam Vimes, el comandante de la Guardia de Ankh-Morpork, pero está vez algo disgustado ya que su mujer ha decidido que a la familia le iría bien pasar unos días en el campo y desconectar del ajetreo de la ciudad. Y Sam Vimes aborrece el campo, así que no escatimará en esfuerzos hasta dar con un caso y poder ejercer de policía. Lo que no se temía era que el caso, que parece un simple asesinato, es mucho más complicado y grande de lo que el puede abarcar.
Con Snuff Terry Pratchett vuelve con uno de los arcos argumentales más divertidos de la saga MundoDisco : La Guardia de Ankh-Morpork, que últimamente podríamos llamar las novelas de Sam Vimes debido al máximo protagonismo de éste. Así pues, Sam Vimes vuelve con un caso que debe resolver, un caso que a medida que avanza se vuelve confuso y tremendamente oscuro en el que el abuso de poder y la esclavitud serán los temas a tratar. Y es que con Snuff Terry Pratchett sumerge al lector en una novela con muschísimas caras. Tan pronto es una comedia ingeniosa en la que roza lo absurdo como, dando un giro repentino, se
convierte de repente en una novela negra no solo de gran calidad sino también de gran seriedad, siempre sin
olvidar la sátira ácida a la que nos tiene acostumbrados el autor.
Snuff es una genialidad, se mire por donde se mire; pero si hay algo que sin duda sobresale es el personaje protagonista: una especie de Harry el sucio con un poco de Sherlock Holmes y un lado oscurisimo ( solo leyendo la anterior novela ¡Zas!, se sabe el porqué de ese lado tan siniestro) pero con una moral y un sentido del deber que siempre le lleva a proteger al inocente cueste lo que cueste. Por ese motivo, por el camino el protagonista se irá forjando grandes enemistados con tipos tan poderosos como peligrosos, de igual manera su manera de ser atraerá aliados de las razas más insospechadas.
Snuff además debe ser una de las novelas de Terry Pratchett en la que más citas o grandes párrafos repletos de verdad tiene el autor, o al menos a mi me lo pareció.

¿Has oído hablar de lord Vetinari, Feeney? No puedo decir que me caiga demasiado bien, pero a veces da justo en el clavo. Pues bueno, se produjo un pequeño altercado, como decimos nosotros. Resultó que un hombre tenía un perro, un pobre bicho medio muerto según los testigos, y el hombre estaba intentando que dejase de tirar de la correa, y cuando el perro le gruñó el agarró un hacha de un puesto de carnicero que había al lado, tiró al perro al suelo y le cortó las patas de atrás, así sin más. Supongo que la gente diría: "Menudo cabrón, pero el perro era suyo" y cosas por el estilo, pero lord Vetinari me mandó llamar y me dijo: "Un hombre capaz de hacer algo así a un perro es un hombre al que la ley debería vigilar de cerca. Registre su casa de inmediato". El hombre fue ahorcado una semana después, no por el perro, aunque por mi parte no habría derramado una sola lágrima si hubiera sido por eso, sino por lo que encontramos en su sótano, con cuyo contenido no te castigaré. Y el puto Vetinari volvió a salirse con la suya porque tenía razón: donde hay delitos pequeños, no andan muy lejos los grandes crímenes.

 
Sam Vimes es más duro que el pan de ayer

Snuff es una novela imprescindible, no solo para fans de MundoDisco, de Terry Pratchett, de la novela de comedia, de la novela negra, de la novela de aventuras, de los protagonistas con carisma, de la sátira, de los antagonistas con pocos escrúpulos, de los secundarios graciosos... esto... ¡que la leáis y punto!

jueves, 20 de febrero de 2014

El signo de los cuatro



La segunda aparición de Sherlock Holmes en las prensas ocurrió poco después de que el doctor Watson hubiera publicado «un pequeño folleto, con el título algo fantástico de Estudio en escarlata», que por cierto no mereció los elogios del detective. Y, aunque el contumaz narrador empleara en El signo de los cuatro la misma reprobada técnica que en la primera, gracias a «la prueba del reloj» supimos que el doctor Watson tuvo un hermano, pudimos gozar una vez más del envidiable ingenio de Holmes, y atisbamos algunas de las complejas características de su cerebro. La acción de esta novela gira en torno a los avatares de un fabuloso tesoro en la India colonial, afirmándose en sus páginas los que habrían de ser ya en adelante los sugerentes y pintorescos rasgos de la personalidad del brillante investigador.



Una mujer contrata a Sherlock Holmes y a su compañero el Doctor Watson para que hagan un poco de luz sobre un asunto un tanto extraño: cada cierto tiempo esa mujer recibe una cuenta de un collar. Holmes y su compañero descubrirán que el caso es mucho más grave cuando, tras hacer unas pocas pesquisas, hallen un cadáver ubicado en una habitación cerrada desde dentro y, junto a él, una nota de extrañas características.
El Signo de los cuatro es la segunda novela en la que aparece el famoso asesor detective Sherlock Holmes y su amigo y compañero Watson. Desde un principio asistiremos a la excéntrica forma de ser del protagonista que aquí, mucho más que en Estudio en escarlata, dejan de ser esbozos para crear una personalidad mucho más solida (las primeras páginas dan fe de ello). Así pues, asistiremos a la malsana adicción que tiene Holmes de  inyectarse cocaína cuando no tiene ningún caso que resolver o, mediante la curiosa prueba del reloj Holmes demostrara a Watson que la ciencia de la deducción existe. Además, descubriremos quienes son los Irregulares de Baker Street o qué papel importante tendrá la mujer que les ha contratado en la vida de Watson. Por lo demás, El signo de los cuatro guarda cierto( por no decir mucho) parecido estructural con Estudio en escarlata (y con todos los relatos con el detective de protagonista, bien mirado): Primero se presenta un caso extraño y complicado de resolver, Holmes realiza investigaciones además de otras extrañas acciones que Watson narra pero no es capaz de comprender y finalmente, en una especie de segunda parte (que en algún tramo se hace un pelín pesada pero no entorpece), se narra la historia en retrospectiva hasta alcanzar los hechos presentes.



El signo de los cuatro es, probablemente, junto a El sabueso de los Baskerville el libro más conocido sobre Sherlock Holmes pero, a mí humilde parecer, mucho más entretenido, divertido y lleno de acción que éste segundo.